¿Sabía de los grandes atributos de la grasa de la carne de res para la salud humana?

Por: 
INIA
03 de Marzo 2022
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Antiguamente se pensaba que los ácidos grasos saturados tenían un efecto perjudicial para la salud, pero eso ha ido cambiando. Foto: INIA.

Las carnes de libre pastoreo aportan proteínas, vitaminas y minerales, mientras que la grasa, junto con dar sabor y jugosidad, presenta un alto contenido de ácido linoleico conjugado (CLA) y una buena relación omega3-omega6 que son beneficiosos para la salud humana.

 

La carne de vacuno es uno de los alimentos más densos en nutrientes, en promedio 100 g de carne magra aporta 191 calorías, 20 g de proteínas y 7,5 g de grasa. También es una excelente fuente de vitaminas y minerales como Zinc, Hierro, Selenio, Vitamina B12, Riboflavina y Tiamina. (Reportaje: Mitos y verdades sobre la grasa de la carne de res)

 

Junto con el aporte de proteínas, vitaminas y minerales, la grasa infiltrada, que se encuentra entre las fibras de la carne de vacuno, tiene un efecto positivo sobre la jugosidad e intensidad de sabor. En este sentido, una carne con una buena aceptación por parte de los consumidores debería tener entre 4.0-7.0 % de grasa infiltrada, esto es considerando las preparaciones que regularmente hacen los maestros parrilleros en casa y en los restaurantes.

 

El mito de la grasas

 

Respecto a la grasa de la carne es importante conocer cómo influyen los distintos ácidos grasos sobre la prevalencia de las enfermedades cardiovasculares. Así, los ácidos grasos son clasificados en tres grupos: saturados, mono-insaturados y poli-insaturados.

 

La grasa de la carne de vacuno en general tiene entre un 40 a un 45 % de ácidos grasos saturados, aproximadamente un 45 % ácidos grasos monoinsaturados y entre un 5-10%  de ácidos grasos polinsaturados. (Lea: La grasa de la carne no es mala, lo fatal es exceder su consumo)

 

Antiguamente, se pensaba que los ácidos grasos saturados tenían un efecto perjudicial para la salud, pero actualmente diversos estudios han puesto en duda esta creencia y simplemente no han logrado establecer la causalidad entre el consumo ácidos grasos saturados y enfermedades cardiovasculares y/o cáncer.

 

Los ácidos grasos considerados más beneficiosos para la salud humana son los ácidos grasos poliinsaturados, en particular los de la serie omega-3 (ω-3) y en el caso de la carne, el ácido linoleico conjugado (CLA). Al respecto, la carne obtenida en los sistemas asociados a pradera presenta una mayor cantidad de ácidos grasos omega-3, una relación omega-6:omega-3 más baja y un menor contenido de colesterol en comparación al sistemas de producción de carne en confinamiento.

 

La relación omega-6:omega-3 en sistemas de producción a pastoreo es de alrededor de 2, bajo el nivel de 4 que es los recomendado por la OMS. (Lea: No coma cuento sobre la publicidad negativa de la grasa de la carne)

 

Como se mencionó anteriormente, en la carne se puede encontrar el ácido linoleico conjugado (CLA) o ácido ruménico, que es un importante indicador del tipo de dieta que tuvieron los rumiantes.

 

Los ácidos grasos conjugados son aquellos que han sufrido algún cambio en su estructura molecular, siendo el CLA cis-9 trans-12 el que tiene el mayor efecto beneficioso para la salud del ser humano.

 

El CLA es un ácido graso esencial que lo produce la flora ruminal, a partir principalmente del omega 3. (Reportaje: ¿Cómo prefiere usted el color de la grasa en su carne?)

 

La producción de CLA aumenta cuando el animal es alimentado mediante pastoreo, puesto que el pasto tiene un gran contenido de omega 3, siendo el principal constituyente de aceite (grasa) de las praderas (60-75 %).

 

En resumen, se puede decir que la grasa otorga atributos sensoriales como mayor sabor y jugosidad, además de ser una fuente importante de nutrientes y de algunos ácidos grasos únicos y benéficos para la salud humana. Por lo tanto, como recomendación no le saque la grasa cuando realice sus preparaciones culinarias y a quienes quieren evitar el consumo de grasa se les recomienda retirar el exceso de grasa en el plato, una vez servida la carne.

 

Por: Rodrigo Morales P., médico veterinario, PhD en Calidad Agroalimentaria e investigador de INIA.