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Foto: blogs.iadb.org

internacional

Así es como la ganadería de Brasil está trabajando para reducir sus emisiones

por: - 31 de Diciembre 1969

Después de que la ministra de Agricultura de Brasil, Tereza Cristina, anunció en la Conferencia Mundial de Cambio Climático (COP26, por sus siglas en inglés) el año pasado, los ganaderos en Brasil empezaron a implementar el plan para reducir las emisiones.

Después de que la ministra de Agricultura de Brasil, Tereza Cristina, anunció en la Conferencia Mundial de Cambio Climático (COP26, por sus siglas en inglés) el año pasado, los ganaderos en Brasil empezaron a implementar el plan para reducir las emisiones.

En noviembre del año pasado, en CONtexto ganadero contamos que la titular de la cartera agropecuaria del mayor exportador de carne vacuna dio a conocer el plan con el que su país espera mitigar la emisión de más de 1000 millones de CO² en los próximos 10 años.

Ahora como reveló The Financial Times, en el artículo “La industria cárnica de Brasil comienza a abordar las emisiones de metano”, consultando a agrónomos como Raul Almeida Moraes Neto, que ha pasado los últimos seis años abriendo nuevos caminos en la ganadería.

Una pequeña parte de su propiedad cerca del municipio de Torixoréu se ha dedicado a elevar la carga animal, pasando de menos de un animal por hectárea a 15. El sacrificio se lleva a cabo a los 18 meses, en lugar de a los 30. La reproducción también ocurre a una edad más temprana.

Se tarda menos en producir la misma cantidad de carne, pero se emite menos metano”, explicó al medio en inglés el ganadero de 52 años, que lleva en el negocio desde 2000. (Lea: Productividad de ganado de carne en Brasil mejora 30 % con árboles de eucalipto)

La industria brasileña es criticada por sus vínculos con la deforestación en Amazonas, que contribuye significativamente al cambio climático. Pero otro elemento es el metano producido por el ganado, que es más potente que el dióxido de carbono como gas de efecto invernadero.

El tema recibió un impulso adicional después de que la nación más poblada de América Latina, el quinto mayor emisor de metano del mundo según datos del Banco Mundial de 2018, firmó un compromiso en la COP26 en Glasgow el año pasado para reducir las emisiones en un 30 %.

Las iniciativas a gran escala para hacerlo en el sector ganadero de Brasil aún se encuentran en una etapa temprana, según los científicos, pero con las prácticas adecuadas se puede lograr la reducción. El investigador Alexandre Berndt de Embrapa reveló las diferentes formas.

El primer pilar es la manipulación directa del proceso de fermentación”, aseguró. Esto sucede en los estómagos de los rumiantes, donde los microorganismos que permiten al ganado digerir la fibra vegetal también producen metano y son evacuados en forma de eructos o gases.

Los suplementos dietéticos como el maíz, la soja y la semilla de algodón pueden disminuir la fermentación para reducir la producción de gas, añadió. (Lea: Ganadería regenerativa: restaurando la biodiversidad del suelo para combatir el cambio climático)

Para ello, empresas como JBS, la empacadora de carne más grande del mundo, está haciendo una prueba en 30 000 cabezas de ganado con un aditivo para piensos, desarrollado por el grupo holandés de nutrición DSM, que inhibe la enzima que desencadena la producción del gas.

Otra técnica detallada por Berndt es acortar la vida útil del ganado. Realizar alteraciones genéticas en el animal, utilizar suplementos alimenticios y asegurar la calidad de los pastos puede permitir alcanzar la misma masa corporal en menor tiempo.

Un desafío es promover ganaderías de ciclo completo donde un ternero nace, crece y pasa toda su vida antes de ir al matadero. Claro está, el paso al ciclo completo implica un alto costo, y la factura se puede pasar a los compradores o para muchos productores no será factible.

Lo mismo ocurre con las mejoras en la productividad de la tierra que, según los expertos, son una parte importante de muchos proyectos de reducción de emisiones. (Lea: Experiencia de Brasil en agricultura puede ayudar a otros países a mitigar emisiones)

Una mayor cobertura de pasto compensa el CO2 y lo atrapa en las raíces, al mismo tiempo que proporciona más alimento para el ganado, lo que permite reducir indirectamente las emisiones de metano a través de un aumento de peso más rápido de los animales.

Pero remediar los pastos degradados puede costar entre R$ 2000 y R$ 5000 (USD 390 a USD 970) por hectárea, estimó Lygia Pimentel de Agrifatto, una consultoría agrícola. (Lea: Ganadería silvopastoril, un sistema en el que ganan todos: productores, ambiente y consumidores)

Se requiere una inversión sustancialmente mayor en la zona semiárida del noreste más pobre del país que en la región de la sabana del Cerrado, señaló Pimentel: “Es una gran cantidad de dinero y cuesta mucho recuperar un área con un nivel medio de degradación”.

Más allá de las dificultades de lograr que una industria típicamente conservadora adopte el cambio, será vital conseguir financiación, conocimiento y nuevas tecnologías para pequeños y medianos ganaderos, que constituyen alrededor del 80 % de los productores, según Agrifatto.

Para ofrecer mayor financiación pública y apoyo técnico, el gobierno lanzó una versión actualizada de su programa de agricultura baja en carbono, llamado Plan ABC, que otorga préstamos a bajo interés a los agricultores que buscan implementar prácticas sostenibles.

Sin embargo, nada de esto importará si Brasil no aborda la deforestación, advierten los activistas. La tala de bosques ha aumentado bajo la presidencia de Jair Bolsonaro y la administración está acusada de reducir la protección ambiental y las medidas de cumplimiento contra la tala ilegal en la Amazonía.