En Castilla-La Mancha, la ganadería extensiva se convirtió en una herramienta de prevención ambiental. El Gobierno regional destina recursos públicos para que el pastoreo reduzca la carga vegetal y minimice el riesgo de incendios, una estrategia que también abre oportunidades económicas para el sector ganadero.
La prevención de incendios forestales en España está incorporando un aliado poco convencional pero altamente eficaz: el ganado. En Castilla-La Mancha, una de las regiones más expuestas a grandes incendios en verano, la administración ha decidido pagar a los ganaderos para que pongan sus animales a pastorear en zonas estratégicas, con el objetivo de reducir la vegetación combustible y proteger el territorio. (Lea en CONtexto ganadero: Ganadería extensiva, aliada estratégica contra los incendios forestales)
La medida se apoya en la ganadería extensiva y en el uso de razas autóctonas, un modelo que combina política ambiental, desarrollo rural y sostenibilidad económica. El planteamiento consiste en aprovechar una actividad productiva tradicional para reducir costes de limpieza forestal y, al mismo tiempo, generar ingresos adicionales para el sector primario.
Alianza público-ganadera
Según informó el portal español InterEmpresas, la consejera de Desarrollo Sostenible de Castilla-La Mancha, Mercedes Gómez, se reunió con representantes de la Real Federación Española de Asociaciones de Ganado Selecto (Rfeagas) para analizar posibles vías de colaboración en tratamientos silvícolas preventivos mediante el pastoreo controlado.
En el encuentro participaron Manuel Luque, director gerente de Rfeagas, y Rafael Valenzuela, responsable del Departamento Internacional y técnico veterinario de la entidad. Ambos presentaron la Estrategia para un Territorio Resiliente, una iniciativa que la Real Federación está difundiendo en distintas comunidades autónomas para coordinar acciones con las administraciones públicas y reforzar la adaptación al cambio climático desde el ámbito rural.
Gómez subrayó que la prevención de incendios es una prioridad absoluta para el Ejecutivo regional que preside Emiliano García-Page. “Cualquier herramienta que nos permita conservar la biodiversidad y, al mismo tiempo, prevenir incendios es bienvenida”, señaló durante la reunión.
Subvenciones por hectárea
La consejera recordó que su departamento ya cuenta con programas activos en esta línea. Entre ellos destaca la convocatoria destinada a las denominadas “ovejas bomberas”, que se ha ampliado también a explotaciones de vacuno y caprino. El presupuesto asciende a 360.000 euros y contempla el pago de entre 100 y 150 euros por hectárea para los ganaderos que mantengan limpias de vegetación zonas consideradas de alto riesgo. (Lea en CONtexto ganadero: ¿Por qué la ganadería extensiva es considerada como freno natural contra incendios en España?)
Estos pagos compensan el servicio ambiental que prestan los animales al reducir matorrales y pastos secos, disminuyendo así la intensidad y propagación de los incendios. Para las empresas ganaderas, supone una fuente de ingresos complementaria en un contexto de costes crecientes y márgenes ajustados.
Un modelo con impacto económico y ambiental
Desde el Gobierno regional consideran que la ganadería extensiva y las razas autóctonas pueden desempeñar un papel eficaz y rentable en las políticas de prevención. Por ello, la Junta y Rfeagas se han emplazado a seguir explorando fórmulas de colaboración futura que encajen con la Estrategia para un Territorio Resiliente.
El modelo que se está probando en Castilla-La Mancha apunta a una tendencia con recorrido en otras regiones: convertir la prevención de incendios en una oportunidad económica para el sector agroganadero, reduciendo al mismo tiempo el gasto público en medios mecánicos y reforzando la resiliencia del territorio frente al cambio climático. Para las empresas vinculadas al mundo rural, se abre así un nuevo espacio de negocio ligado a los servicios ambientales y a la gestión sostenible del paisaje.
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