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Proteína animal encabeza las nuevas guías nutricionales impartidas por EEUU

Foto: selecciones.com.ar

El documento introduce un cambio relevante en la ingesta proteica. La recomendación pasa de 0,8 gramos por kilo de peso corporal a un rango de 1,2 a 1,6 gramos.

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La ciencia de la nutrición respalda a la ganadería: proteína animal lidera guía alimentaria de EE. UU.

por: Angie Barbosa- 31 de Diciembre 1969

Las Guías Alimentarias 2025-2030 que presentó el Gobierno de Estados Unidos marcan un giro hacia las comidas reales, elevan el consumo recomendado de proteínas y refuerzan el papel de la carne y los lácteos en una dieta saludable, con impacto directo en programas públicos y en la percepción de la ganadería.

Las Guías Alimentarias 2025-2030 que presentó el Gobierno de Estados Unidos marcan un giro hacia las comidas reales, elevan el consumo recomendado de proteínas y refuerzan el papel de la carne y los lácteos en una dieta saludable, con impacto directo en programas públicos y en la percepción de la ganadería.


El Gobierno de Estados Unidos presentó las nuevas Guías Alimentarias 2025-2030, un documento que redefine las prioridades nutricionales del país y envía una señal clara al sistema agroalimentario.

La actualización promueve una dieta basada en alimentos integrales y un mayor protagonismo de las proteínas de calidad, al tiempo que plantea una reducción drástica del consumo de ultraprocesados y azúcares añadidos. (Lea en CONtexto ganadero: El rol de la carne roja en una dieta equilibrada)

La presentación estuvo a cargo del secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., y la secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, quienes subrayaron que el objetivo central es la prevención de enfermedades crónicas y la transformación de los programas federales de alimentación. En ese contexto, la consigna de “comer comida real” se convierte en el eje conceptual de la nueva política nutricional.


Nuevo enfoque nutricional


Uno de los cambios más visibles es el gráfico que acompaña la guía. Se abandona la pirámide tradicional y se propone una interpretación invertida, donde proteínas y lácteos ocupan un lugar destacado junto con grasas saludables, frutas y verduras, mientras que los cereales integrales pasan a la base. El mensaje es directo: la densidad nutricional importa más que el volumen.

Las guías también revisan el tratamiento de las grasas saturadas. Recomiendan priorizar fuentes integrales como carne, lácteos enteros y aguacate, manteniendo su consumo por debajo del 10 % de las calorías diarias. Este ajuste deja espacio a productos tradicionalmente cuestionados, como la mantequilla o el sebo de res siempre dentro de un patrón equilibrado.


Proteína en el centro


El documento introduce un cambio relevante en la ingesta proteica. La recomendación pasa de 0,8 gramos por kilo de peso corporal a un rango de 1,2 a 1,6 gramos, lo que para un adulto de 70 kilos equivale a entre 84 y 112 gramos diarios. Este aumento reconoce el papel de la proteína en la masa muscular, la saciedad y la salud metabólica.

Las guías invitan a incluir alimentos proteicos de alta calidad en cada comida. En esa categoría se encuentran huevos, aves, mariscos, carnes rojas y también fuentes vegetales como legumbres, frutos secos y soja. En el caso de los lácteos, se destaca que opciones como la leche entera y otros productos completos pueden adaptarse a distintos presupuestos, reforzando su accesibilidad nutricional.


Impacto en salud y políticas públicas


El énfasis en alimentos reales va acompañado de una advertencia explícita sobre los productos altamente procesados, asociados a mayores tasas de obesidad y diabetes. Esta visión se trasladará de forma obligatoria a programas como el Programa Nacional de Almuerzos Escolares, que alimenta a cerca de 30 millones de niños cada día lectivo.

Las Guías Alimentarias, actualizadas cada cinco años, sirven de base para raciones destinadas a escolares, militares, veteranos y adultos mayores. El propio documento reconoce que más de la mitad de los adultos estadounidenses padece al menos una enfermedad crónica relacionada con la dieta y que el cumplimiento de las recomendaciones anteriores fue bajo. (Lea en CONtexto ganadero: Lo que no le han dicho sobre la carne y la leche: ¿Por qué su salud depende de ellas?)

En ese escenario, el respaldo explícito a la proteína animal y a los productos ganaderos aparece como un giro respaldado por la ciencia nutricional y con efectos directos en la salud pública y en el sector productivo.