Las pérdidas que dejó un año de la zona de contención

Por: 
CONtexto ganadero
28 de Septiembre 2018
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Los ganaderos perdieron miles de millones de pesos porque no pudieron vender ganado ni leche, ni tampoco pudieron hacer ferias o subastas. Foto: El Heraldo - NotiPlata
El 22 de septiembre se cumplió un año desde que el ICA definió esta zona tras el brote de fiebre aftosa que ocurrió a mediados de 2017. La medida ha traído graves pérdidas para los productores, que se quedaron prácticamente aislados por las restricciones en el comercio de ganado y leche.
 
Menos de 3 meses después de que estalló la noticia sobre la aparición de la enfermedad bovina en varios municipios de Colombia, el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) instauró la zona de contención para restablecer el estatus sanitario del país.
 
Así lo determina el Código Sanitario de los Animales Terrestres de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), como una medida para solicitar nuevamente la certificación como país libre de la enfermedad que Colombia perdió tras haberla adquirido en 2009.
 
De esta manera, con la resolución 11595 del 22 de septiembre de 2017, se estableció la zona de contención para abarcar 238 municipios de los departamentos de Arauca, Boyacá, Casanare y Cundinamarca. (Lea: ICA deberá establecer una zona de contención)
 
La razón de su amplia extensión se debe a que el primer foco de la enfermedad ocurrió en Arauca, pero el brote, de mayor gravedad, se presentó en pleno centro del país, en zona veredal de Yacopí y Caparrapí en Cundinamarca.
 
Como lo estipula el organismo internacional, solamente se puede crear una zona de contención, por lo cual el ICA tuvo que cubrir toda la superficie desde el interior hasta la frontera con Venezuela, abarcando los 7 municipios de Arauca, 118 de 123 en Boyacá, 111 de 117 en Cundinamarca, y 2 de 19 poblaciones en Casanare.
 
La delimitación comprendió un área cercana a los 70 mil km2, poco más del 6% del territorio nacional. Sin embargo, en términos de inventario, abarcó 2 millones 664 mil 143 bovinos en 124.146 predios y 7.293 bufalinos, que corresponden a más de un 10 % del inventario bovino del país según el último censo del ICA.
 
Eso quiere decir que alrededor de 100 mil productores, una quinta parte de la población ganadera del país, vieron sus negocios truncados por las imposiciones derivadas de la zona de contención y no pudieron comercializar animales o productos a otras regiones del país.
 
$420 mil millones en pérdidas
 
En efecto, los ganaderos tuvieron que atenerse a vender bovinos, organizar ferias o comercializar leche solamente en el área demarcada. Si bien podían ingresar ejemplares de otras regiones o sacar productos lácteos pasteurizados, muchos negocios se perdieron.
 
Sobre todo los criadores de ganado puro con registro se han visto muy afectados, porque gran parte de los mercados no solo están en Boyacá y Cundinamarca, sino que hay otros departamentos donde demandan material genético”, aseguró Camilo Ballestas, presidente del Comité de Ganaderos del Área 5.
 
En su caso particular, el dirigente explicó que tiene una cría de bovinos criollos Romosinuanos, que no ha podido vender porque tienen más salida hacia los Llanos Orientales o la región Caribe. (Lea: $320 mil millones se han dejado de negociar en la zona de contención)
 
Como se trata de ejemplares destinados a la producción de crías por su calidad genética, Ballestas no ha podido venderlos, pues la única alternativa que le queda es venderlos a un frigorífico, pero tasados a un menor valor, por lo que sería una pérdida.
 
Esto fue justamente lo que ocurrió con otros criadores, como reveló Filippo Rapaioli, director ejecutivo de la Asociación Colombiana de Criadores de Ganado Simmental–Simbrah y sus cruces, Asosimmental, que no han podido participar en ferias ni vender ganados en diversos negocios.
 
Se han dejado de negociar miles de millones de pesos, por todos los machos que tenemos represados en las zonas altas. Ahora bien, se venden pero no al mismo precio, entonces es complicado gestionar la ganadería de esta forma, sobre todo con razas doble propósito que viven de la venta del macho, además de la leche”, aseguró.
 
Rapaioli explicó que un toro podía venderse por su genética por un precio que oscila entre $4 y $5 millones. Sin embargo, ante la restricción, los propietarios se ven obligados a vender sus ejemplares de 500 kg a frigoríficos, que les ofrecen $2 millones y medio, es decir, pierden hasta un 100% del valor que podrían haber obtenido sin la zona de contención.
 
“Si hablamos de 1.000 o 2.000 terneros, son $2.000 o $3.000 millones que se han dejado de negociar en el año. Estas transacciones naturalmente mueven más pajillas, más cruzamientos, más personas que se interesan por la raza. No solo se trata de la venta directa sino todo lo que viene detrás”, manifestó.
 
Por su parte, Adriana Botero Álvarez, directora ejecutiva de la Asociación Beefmaster de Colombia, señaló que los perjuicios también se debieron a la ubicación de esta zona y a su extensión, lesionando a un gran número de productores.
 
La zona de contención ha afectado a los ganaderos de todas las razas, de ganado puro y comercial. Lastimosamente fue en la zona central, una de las zonas de mayor movimiento de ganado del país. Al no poder mover ganados desde esta zona, todos nos perjudicamos”, dijo.
 
Óscar Cubillos, jefe de planeación de la Federación Colombiana de Ganaderos, Fedegán, sostuvo que debido a las restricciones en venta de animales y productos, se han dejado de negociar más de $425 mil millones durante este año.
 
Se trata de un estimado que tuvo en cuenta negocios como expendio de leche, venta de ganados para sacrificio, eventos pecuarios como ferias y subastas, así como venta directa entre finca y finca, y en menor medida, la comercialización de insumos.
 
Boyacá, con daño colateral; Arauca, indefensa
 
Como se dijo más arriba, el ICA estaba autorizada para crear una única zona de contención. Debido a que los focos de aftosa se presentaron en puntos tan distantes (310 km separan a Yacopí y a Tame, en Arauca), el departamento boyacense se vio incluido en esta área sin haber presentado un solo caso de presencia del virus.
 
Víctor Manuel Fajardo, presidente de la Federación de Ganaderos de Boyacá, Fabegán, lamentó las afectaciones para todos los productores de los 4 departamentos, en especial para el suyo y Cundinamarca. (Lea: Este es el panorama de la zona de contención tras la aftosa)
 
Las afectaciones han sido muy grandes. Hay muchos ganaderos que vivían del tránsito de bienes pecuarios, que salían del centro hacia varias regiones del país, lo que generó unos inconvenientes enormes y unas pérdidas económicas que aún no están magnificadas en el contexto real”, precisó.
 
A pesar de la cifra suministrada por el jefe de la Oficina de Planeación de Fedegán de $425 mil millones, los ganaderos perjudicados todavía no han podido hacer una cuantificación real de cuánto dejaron de producir, pues todavía se requiere mucho tiempo para evaluar las pérdidas exactas en cada región.
 
Por lo pronto, tanto Fajardo como los otros dirigentes gremiales esperan que la medida se levantará antes de cumplir el año, de acuerdo a las declaraciones que ha dado el ministro de Agricultura Andrés Valencia, quien anunció hace un mes que “aparentemente en la zona, no hay circulación viral”.
 
De parte del ministro ya hubo un pronunciamiento en el sentido que la zona será modificada. Los departamentos de Boyacá y Cundinamarca volverán a integrar el resto del territorio como libres de aftosa, mientras que en Arauca, todavía siguen las pruebas”, aclaró Fajardo.
 
Luego de 15 meses desde que se conoció el primer caso de fiebre aftosa desde junio de 2017, el drama aún no termina, pues si bien el centro de país recuperará su estatus, los perjuicios todavía seguirán para los departamentos de la frontera con Venezuela todavía están desprotegidos por el contrabando de ganado que amenaza la seguridad sanitaria de nuestro país.