TLC sin vías terciarias: el campo colombiano acorralado

Por: 
CONtexto ganadero
19 de Noviembre 2012
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El pésimo estado de las vías, un obstáculo para los ganaderos colombianos
El pésimo estado de las vías, un obstáculo para los ganaderos colombianos

Para muchos ganaderos competir en los nuevos escenarios de los TLC con el actual sistema vial en Colombia, es como poner a correr a la tortuga con la liebre o con Aquiles, pero a diferencia de la paradoja filosófica de Zenón, aquí la tortuga siempre va a perder. Y la tortuga es justamente el producto nacional proveniente del campo (carne, leche, arroz, etc.).

Para el sector ganadero del país, la precaria infraestructura vial es un obstáculo mayor a los esfuerzos que han hecho en cuanto a la adopción de tecnología, sistemas de riego y desarrollos genéticos. "Hoy no tenemos buenas vías secundarias y terciarias, lo que al final encarece el producto para el consumidor, porque nos toca pagar fletes más costosos”, opina Carlos Severini, representante del Magdalena en la junta directiva de Fedegán.

“De qué le sirve a los colombianos contar con grandes proyectos viales como la Ruta del Sol, si ni siquiera podemos conectar un municipio con otro. Cómo llegaremos a otros mercados e incluso a abastecer nuestro propio mercado interno con el pésimo estado en que se encuentran las vías secundarias y terciarias. Mientras que el producto de afuera llega a un puerto y se distribuye  desde dobles calzadas, la competencia es muy desigual”, dice José Félix Lafaurie, presidente de Fedegán.

 

 

 

 

Lo más triste es que esta problemática ha sido advertida desde mucho antes de firmarse el TLC, y es muy poco lo que se ha avanzado para solucionarla. Sigue siendo más costoso, y de manera significativa, el transporte de una carga desde el interior del país a la Costa que desde otro país a Colombia. Por solo poner un ejemplo, transportar un contenedor desde Shangai (China) a Cartagena - a 15.600 kms de distancia- cuesta alrededor de 1.100 dólares, y transportar un contenedor desde Bogotá a Cartagena -1.200 kms de distancia- cuesta 3.200 dólares. Y si tenemos en cuenta que el trayecto citado es de vías primarias, ya podemos imaginarnos el panorama con vías terciarias en pésimo estado o en muchos casos, inexistentes.

La inversión en vías secundarias y terciarias impacta directamente la economía nacional, en un país que sólo ha sabido mirar hacia las ciudades cuando la producción está en el campo. Estas vías en mal estado ocasionan atraso en el transporte de productos tan perecederos como la carne y la leche, con el riesgo de que lleguen deteriorados a los centros de acopio, amén de incrementarse los costos. Algunas de estas vías se vuelven intransitables en invierno.

Hay casos concretos como el de la vía no pavimentada de San Alberto - vereda La llana (San Alberto) – vereda  Candelia (San Martín), en el departamento del Cesar, una zona muy ganadera y por lo cual esta vía une estratégicamente a los municipios de San Alberto y San Martín aprovechando la vía Panamericana. Algo similar ocurriría  con la pavimentación de otra vía que ayude a conectar los municipios de Aguachica y Gamarra, y de paso permitir la salida de ganado desde Morales, sur de Bolívar.
 

 

 

 

Los ejemplos mencionados solo son una perla en el inmenso collar de necesidades urgentes de vías terciarias en cada uno de los departamentos de Colombia, y solo por citar zonas altamente ganaderas. Pero desde un escritorio en Bogotá no puede vislumbrarse la importancia de una inversión como esta, los ministros de transporte frecuentemente olvidan que la carne y la leche, producida en el país, salen de las veredas y de los pueblos, para competir con carne y leche que entra subsidiada por aire o mar, directamente a los mercados utilizando las mejores vías y carreteras con los más óptimos resultados en tiempo, dinero y esfuerzo.  

Nuestra infraestructura vial
 

En Colombia no se puede ser ajeno a una realidad; existe insuficiencia en la infraestructura vial de acuerdo a las necesidades de competitividad que requiere el país. Colombia cuenta con una red de carreteras aproximada de 167.000 kilómetros (red primaria, secundaria y terciaria), de los cuales cerca de 26 mil Km se encuentran pavimentados. Con una extensión total de 1.142.000 km2 la cobertura vial es apenas de 150 metros por km2.

Si se tiene en cuenta que países como Argentina, Chile, Uruguay, Venezuela, Paraguay o Brasil, (para no ir más lejos de Latinoamérica), tienen una relación  de cercanía entre sus principales centros de negocios y las costas, podría pensarse que las ventajas comparativas de Colombia están disminuidas. Esto es una realidad a medias pues si bien la infraestructura vial del país a lo largo de dos siglos se ha desarrollado con el fin de atravesar las cadenas montañosas y cordilleras, también se ha desaprovechado el uso de vías férreas y fluviales entre cordillera y cordillera.

 

 

 

En materia de carreteras la posición del país no es la mejor, comparativamente con sus vecinos latinoamericanos. En Colombia solo el 8,5% de las vías están pavimentadas, de las cuales sólo el 13% se encuentran en buen estado. En Latinoamérica el índice de carreteras pavimentadas es de 27%, es decir, estamos por debajo del promedio y países como Brasil, México, Costa Rica y Chile, nos llevan la delantera en cuanto a kilómetros de vía pavimentada por cada millón de habitantes. En Colombia por cada 100 Km2 de área, 15 km tienen algún tipo de vía, mientras que en EEUU la cifra llega a 67km.

La explicación de tan bajos índices de infraestructura vial, similares a los de Ecuador y Perú, pueden explicarse parcialmente por la geografía Colombiana y por la alta concentración de población en centros urbanos. Sin embargo, la tradición del país ha utilizado el transporte de carreteras y el aéreo como formas principales de movilización y ha dado menos relevancia a las redes férreas y fluviales, siendo que con la topografía del país, el aprovechamiento óptimo de estas redes sería ideal para el transporte de carga y pasajeros.

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