‘Cuello de botella’ para exportar carne es la aftosa en países vecinos

Por: 
Sully Santos
20 de Febrero 2014
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Nelson Orlando Huerta
Nelson Orlando Huerta Leinz, director de servicios técnicos para Latinoamérica de la Usmef. Foto: Kasey Miller.
CONtexto Ganadero entrevistó a Nelson Orlando Huerta Leinz, director de servicios técnicos para Latinoamérica de la Federación de Exportadores de Carne de Estados Unidos, Usmef, sobre los retos que debe asumir Colombia para comercializar la proteína roja a nuevos mercados.
 
El mayor compromiso para nuestro país, aseveró Huerta Leinz, es evitar que la fiebre aftosa continúe en las zonas fronterizas, debido a que la mayor exigencia de mercados, como el de Estados Unidos, radica en la conservación del estatus sanitario.
 
De igual forma dijo que el país necesita “poner los pies en la tierra” y dar pasos seguros con los que pueda conquistar mercados a los que considere viable llegar, para lo cual le puede apostar a la exportación desde zonas que estén libres de aftosa, como lo hace Brasil.
 
El director de servicios técnicos para Latinoamérica de la Usmef no descarta que Colombia pueda exportar carne vacuna a Estados Unidos, pero reitera que para lograrlo se necesita la integración de todos los eslabones de la cadena cárnica. (Lea: Aftosa y contrabando impiden a Colombia exportar a más mercados)
 
CONtexto Ganadero (CG):¿qué estrategia debe utilizar Colombia para exportar carne vacuna a mercados con los que tiene Tratados de Libre Comercio, pero con los que no hay admisibilidad sanitaria?
 
Nelson Huerta (NH): Hay que poner los pies sobre tierra. Hay que comenzar por algo; no hay que ser tan ambiciosos. Es necesario buscar mercados más fáciles aparte de Venezuela, porque sus requisitos son flexibles: una llamada telefónica o con un acuerdo político se solucionan muchas cosas.
 
Hay 2 escenarios, uno que Colombia entre a otros mercados con aftosa, y otro que pueda llegar a países que no tienen aftosa, y ahí ese verá el mayor cuello de botella, porque se debe tener el reconocimiento en estos países como país libre de fiebre aftosa.
 
Otro requisito, es el mal de la vaca loca, que si es insignificante, es una carta de garantía para entrar a mercados internacionales y si Colombia es capaz de exportar porque la aftosa no es impedimento, tener riesgo insignificante de vaca loca para llegar a un mercado es de gran valor.
 
CG: Colombia es país libre de fiebre aftosa con vacunación, ¿con esa condición puede llegar a otros mercados, aun cuando hay riesgo en la frontera con Venezuela?
 
NH: Colombia tiene todas las posibilidades de exportación. Tiene las tierras, ganado y atributos de mercados sofisticados donde se exige el no uso de hormonas, químicos antibióticos y ser amigables con el medio ambiente.
 
Si Estados Unidos puede reconocer algunas áreas libres de fiebre aftosa en Colombia puede llegar a ese gran mercado como lo ha hecho Brasil. (Lea: Alcanzar admisibilidad sanitaria con EE.UU. en 2016, meta de Colombia)
 
CG: ¿Qué compromisos debe cumplir el Gobierno Nacional y las autoridades de sanidad en Colombia ( ICA e Invima) para avanzar en temas de salud animal e inocuidad.
 
NH: Pienso que la fiebre aftosa es tema viejo que requiere integración regional para erradicarla de una buena vez. Eso quiere decir que los países limítrofes con Colombia tienen que integrarse a la campaña colombiana y ellos se beneficiarían del mismo esfuerzo.
 
Es un esfuerzo regional que garantiza que esa enfermedad que impide acceso a los mercados más exigentes se elimine, y eso requiere diplomacia, política y convicción que se debe transmitir de Colombia a países vecinos.
 
Superado el tema de la fiebre aftosa y teniendo riesgo insignificante de vaca loca, queda el tema de inocuidad o salud pública que es un problema interno que obedece a factores culturales y estructurales.
 
El control que se hace a productos que llegan a Colombia o salen son más exigentes que el control que se hace al producto que circula en Colombia. A las plantas de exportación se les exige mucho porque obedecen a directrices internacionales.
 
Son controles de peligro patógenos, biológicos químicos, físico y de adictivos de residuos. Entonces, como un preventivo se limita a hacerse solo en las plantas de exportación y no debería ser así.
 
Nos preocupamos por los consumidores que trascienden fronteras de nuestro país y hay que tener el control a todo nivel para preservar también la salud de los ciudadanos de nuestro país. (Lea: "Industria compró 3.108 millones de litros de leche a ganaderos en 2013", Asoleche)
 
Hay que acentuar el reforzamiento para que se cumpla la ley y los ciudadanos de acá se sientan igual de protegidos como los de afuera. El problema no es fácil porque hay que lidiar con mataderos municipales y hay proliferación de matanza y hace más difícil el control, pero hay que hacerlo en todas las plantas y no es justo que haya ciudadanos de Colombia que no consumen carne de las plantas de tipo exportación. En general, hace falta la presión de todos los eslabones de la cadena.
 
CG: El tema de trazabilidad animal es un ícono que se ha impuesto para la exportación de carne vacuna, pero no todos los países la practican como debe ser, ¿Cuál es la importancia que tiene para una nación hacer cumplir esta norma?
 
NH: El ganadero se preocupa por criar, levantar y engordar el animal y debería integrarse más con otros actores de la cadena y de esa manera se implanta la trazabilidad, que no es solo desde que se llega al matadero como se ha visto, de asignar un número y tipo de corte. Se debe empezar en las fincas con la identificación individual del animal y hacer todo el proceso hasta que la carne llega al consumidor. (Lea: Demanda venezolana de carne y leche colombianos seguirá latente)
 
La trazabilidad nació con problema de vaca loca en Europa y se convirtió en una herramienta útil para la salud pública. Por ejemplo, se está en una boda y la carne cae mal, deberíamos tener un sistema de rastreo para saber si fue la carne el problema. Saber si fue en el supermercado, saber quién la distribuyó, luego ir más atrás y ver el frigorífico hasta llegar al animal que se originó en cierta finca. Y saber dónde se dio la culpa. Tenemos que ser capaces a futuro de reconocer el problema y permitir preservar la salud animal y la salud pública.