“Ganaderías de carne deben aplicar tecnología como hacen las lecherías”: Molina

Por: 
CONtexto ganadero
20 de Abril 2020
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El médico veterinario Juan José Molina, reconocido por su trayectoria de más de 20 años, exhortó a los ganaderos a utilizar protocolos de sincronización u hormonas para inducir el celo. Foto: adnportal.mx

Juan José Molina Echeverri, médico veterinario zootecnista especialista en Producción Ganadera Tropical y máster en Reproducción Animal, afirmó que las producciones de carne bovina deberían implementar biotecnologías para mejorar la genética y los índices reproductivos.

 

Molina Echeverri obtuvo su título de MVZ en la Universidad de Caldas, luego hizo la especialización y la maestría en México, y regresó a Colombia donde trabajó 10 años como director técnico de MSD Salud Animal.

 

Hace una década se retiró para iniciar su propio negocio, que consiste en una lechería con vacas Gyrolando y la Empresa P+, que adelanta programas de mejoramiento genético y reproductivo. (Lea: Conozca más sobre la concepción temprana en ganado de leche

 

A lo largo de su vida profesional, el experto ha trabajado con numerosas ganaderías en todo el territorio colombiano. Luego de 20 años de experiencia, a su juicio hace falta que los productores de carne implementen tecnologías reproductivas que aplican los lecheros.

 

 

CONtexto ganadero: ¿En qué consiste la concepción temprana?

 

Juan José Molina: El objetivo de una ganadería es lograr el 100 % de natalidad o de reproducción, lo que quiere decir que las vacas deben quedar preñadas el día 90 posparto. Eso más 280 días de gestación dan 370 días, que es un intervalo de partos ideal. Esto sería si todas las vacas se sirvieran o se inseminaran y quedaran preñadas en el día 90. Ahora bien, como del 40 a 60 % de las vacas no quedan preñadas en ese servicio, nosotros tenemos que entrar a sincronizar o inducir la aparición de celos mucho antes del día 90. Nosotros empezamos a inducir ciclicidad a partir del día 40, para que las que queden vacías tienen tiempo de repetir, y todo eso sucede antes del día 90, que es el día final en que deben quedar preñadas todas las vacas. Hay varias tecnologías para sincronización y manejo hormonal en las fincas para lograr que las hembras entren en celo y se preñen rápido, esto se llama concepción temprana.

 

 

CG: ¿En la concepción temprana, a qué hace referencia el periodo de espera voluntario?

 

JJM: El periodo de espera voluntario es un parámetro que se maneja en muchas ganaderías, especialmente lecherías, que nos indica que no queremos preñar ninguna vaca antes de un día determinado. Por ejemplo, un periodo normal es muchas fincas es 60, lo que quiere decir que no queremos preñar ninguna hembra antes del día 60 posparto. Pero también quiere decir que deben estar preñadas en el día 61.

 

Para lograrlo, debemos incluir biotecnología, tratamientos hormonales, programas de sincronización para tratar de que las vacas queden preñadas una vez pase el periodo de espera voluntario, y ese periodo tiene un valor que cada finca tendrá que asignar. Pero apenas acabe este periodo, debemos lograr que las vacas queden, al menos, servidas, y eso no es fácil a menos que apliquemos, como ya dije, un buen manejo reproductivo con tecnologías. (Lea: Conozca esta fórmula para calcular el periodo de espera voluntario ideal)

 

 

CG: ¿Dado el elevado promedio en indicadores como el intervalo de partos, eso quiere que en Colombia no se están aplicando estas tecnologías de forma masiva?

 

JJM: La natalidad en Colombia, incluyendo las ganaderías extensivas, está entre el 40 y el 50 %. Eso quiere decir que tardamos 2 años para que la vaca para, o sea, que un año da cría y al otro, no. En ganaderías de leche y en hatos especializados, en zonas como el norte de Antioquia, la sabana de Bogotá o el Eje Cafetero, la situación es mejor, manejando días abiertos de 120, 130, 140, aunque el ideal es 90.

 

Si usted quiere que su promedio sea 90, un promedio se compone de datos superiores y de datos inferiores, necesitamos que muchas vacas queden preñadas al día 60 o 70, para que al unirlas con aquellas que tienen algún problema, que quedan preñadas al día 140 o 150, buscamos que al fin nos dé un promedio de 90. Independientemente de la zona en que estamos, tenemos que trabajar para que las vacas queden servidas rápido, pensando en que se preñen más rápido.

 

 

CG: Usted habló de mejores datos en lecherías y hatos especializados. En su opinión, ¿cree que falta mayor tecnología en las ganaderías extensivas que producen carne?

 

JJM: En ganado de carne hace muchísima falta la tecnología. Digamos que la diferencia que le lleva la ganadería de leche en este aspecto es grandísima. Usted va a fincas ganaderas en los Llanos Orientales o la Costa Atlántica, los indicadores son más bajos, con natalidades de 50 y 60 %, y unas cuantas fincas llegan a 70 %. Eso quiere decir que solo el 70 % de las vacas produce un ternero y el resto no produce nada, pero eso es un costo importante, porque ese 30 % no está dando resultados. En esos casos, el uso de biotecnologías como las que he mencionado pueden permitir elevar los datos reproductivos.

 

Por ejemplo, en Montería hay una finca donde arrancamos a trabajar hace 2 años con buenos parámetros, alrededor del 70 % con monta natural, que tenían antes. Este año, con la monta en enero, terminamos en 86 % de preñez. Eso significa un 16 % más de terneros, que si usted multiplica por el costo de un kilo de ternero y el peso, puede ver cuál es la ganancia real, lo que justifica el uso de esas biotecnologías para aumentar la natalidad, sobre todo en hatos de carne. (Lea: El período de espera voluntario)

 

 

CG: ¿Cómo lograron ese aumento del 16 % en la finca que me menciona?

 

JJM: Ese resultado fue la mezcla de programas de sincronización de IATF (Inseminación Artificial a Tiempo Fijo). Fueron programas estacionales que duran 4 meses, donde en este tiempo el lote de hembras tiene la oportunidad de 3 IATF. Eso quiere decir que sincronizamos un lote, inseminamos y a los 30 días hacemos la ecografía: las que están preñadas, bien, las que no se sincronizan por segunda vez. Treinta días después palpamos y lo que queda vacío, se sincroniza por tercera vez y luego soltamos los toros un mes. Eso dura 4 meses y en ese lapso de tiempo, estamos llegando a resultados por encima del 85 %.

 

¿Es una inversión alta? Sí, porque estamos usando 3 protocolos de sincronización, y hay vacas que requieren hasta 3 protocolos, y en este caso hay que calcular el costo del semen, las hormonas y el trabajo veterinario. Pero si usted compara ese valor con el incremento de terneros, normalmente se justifica, en la mayoría de los casos, el uso de programas de reproducción. (Reportaje: ¿Cuál es el método de reproducción que más le conviene a su ganadería?)

 

 

CG: En su experiencia, ¿por qué los ganaderos dedicados a la producción de carne no hacen uso de estas tecnologías?

 

JJM: Lo que pasa en la ganadería de carne pasa en la gran mayoría de fincas del área tropical, donde manejan sistemas muy extensivos con poca inversión, con poco manejo de registros en general. Mucha gente lleva los datos pero no sabe para qué sirven, no los analizan. Llevamos datos en hojas de cuaderno, hojas de registro o software de computador pero muy poca gente lo analiza. En general, la ganadería se sigue manejando de forma tradicional, como un latifundio, y el negocio deja un capital rodando que permite ver las ganancias.

 

Pero si usted le entrega esos datos a una persona que los analiza y hace las cuentas, se dará cuenta de que el negocio tiene un margen de rentabilidad muy estrecho. Es ahí donde se justifica hacer inversiones, pero digamos que ha sido difícil involucrar a los ganaderos de forma general en el uso de tecnologías, sigue primando el uso extensivo. Claro que uno ya ve unos ejemplos muy buenos en la Costa, en Córdoba, en Vichada, en los Llanos, cada vez hay más ganaderos aunque sigue siendo un porcentaje muy pequeño de hatos realmente productivos en Colombia.

 

Una vez hablábamos con un ganadero en la zona de los Llanos sobre la importancia de sembrar pastos. Él preguntó cuánto cuesta mejorar los pastos y cuando se enteró de la cifra, dijo que prefería comprar más tierra y seguir con las mismas praderas. Eso no está mal, es su evaluación económica y su forma de ver el negocio. Pero llegará el momento en que no habrá más forma de seguir aumentando la extensión y el margen se reducirá cada vez más. En cambio, sí habrá más ganancias cuando se mejore la tecnología para elevar la eficiencia.