Seguro agropecuario: salvación ante quiebre productivo

Por: 
Sully Santos
26 de Agosto 2013
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Seguro agropecuario en Colombia
Carátula de la cartilla que difunde Finagro y Fasecolda sobre seguro agropecuario. Foto: CONtexto Ganadero.
La sequía, las inundaciones u otra catástrofe ambiental que genera daños en el sector agropecuario de Colombia puede quebrar a los pequeños, medianos o grandes productores.
 
Por eso, al igual que se tiene un seguro de salud, de automóvil o de fallecimiento, se pueden adquirir un póliza para proteger los negocios del campo.
 
La Federación de Aseguradores Colombianos, Fasecolca, y el Ministerio de Agricultura, a través de Fondo para el Fortalecimiento del Sector Agropecuario, Finagro, “adelantan una iniciativa de formación sobre la gestión de riesgos agropecuarios mediante la utilización de seguros”.
 
Jorge Soto Mejía, subpresidente de Garantías de Finagro, explica a CONtexto Ganadero que el seguro es “un instrumento creado para mitigar el impacto en la pérdida económica ocasionado por eventos climáticos y biológicos; tanto para el productor agropecuario como para el presupuesto nacional”.
 
Es así como en la lista de riesgos naturales se encuentran las heladas, los vientos fuertes, la prolongación de lluvias, las inundaciones, granizadas o sequías.
 
Los productores también pueden estar en riesgo por eventualidades geológicas que pueden dañar o destruir por completo los cultivos o la producción pecuaria. Los terremotos, tsunamis, las erupciones volcánicas, avalanchas o deslizamientos clasifican en este punto.
 
Ante eso, se considera relevante que el productor diferencie entre las 2 modalidades de seguro creadas.
 
Seguros directo y de rendimiento
 
En la actividad agrícola se halla la modalidad de daño directo, el cual “cubre un porcentaje de los costos de producción por hectárea de la plantación asegurada en aquellos casos en que ocurran riesgos que afecten la estructura propia de la planta o produzcan su muerte”, explica la guía sobre seguros de Finagro y Fasecolda.
 
La aseguradora realiza visitas de inspección a los cultivos para contabilizar y hacer muestreo de las plantas y generar la aprobación del daño ocasionado.
 
También existe el seguro de rendimiento garantizado que ampara al productor “cuando la plantación no alcanza la producción protegida por el seguro como consecuencia de un riesgo previamente establecido en la póliza”.
 
El productor recibe una indemnización si garantiza en la póliza un rendimiento de una tonelada por hectárea y a raíz de un deslizamiento, inundación o sequía, su producción es inferior. De esta forma, la aseguradora entrega la compensación monetaria para que en el menor tiempo posible reactive su siembra. (Lea: Productores de Quindío podrán blindar sus cosechas)
 
El sector pecuario clasifica en la modalidad de seguros de estancia y de adaptación. El primero protege al productor en caso de muerte de los animales en la finca donde permanece, por accidente, enfermedad o sacrificio forzoso.
 
“En algunos casos es posible cubrir las pérdidas por robo o pérdida de la función zootécnica de los animales”, especifica la cartilla de Finagro.
 
La segunda modalidad de seguro pecuario cobija al productor en caso de muerte de los animales durante el proceso de adaptación en caso de que hayan sido desplazados a un nuevo sitio de producción.
 
Los tipos de seguro
 
Cuando el productor reconoce las modalidades puede acceder a los tipos de seguros agropecuarios, ya sea el tradicional, paramétrico o catastrófico.
 
El tradicional es adquirido por un productor al que le cubren los costos de producción, mientras que el tipo de seguro paramétrico compensa al afectado luego de eventos climáticos que hayan alterado su cultivo. (Lea: En octubre lanzarán nuevas pólizas de seguro para ganaderos de la región)
 
El seguro catastrófico es contratado por los gobiernos locales y departamentales para proteger a los pequeños productores cuando se generan elevadas pérdidas económicas por fenómenos naturales.
 
 
El precio del seguro
 
Las variables del precio de la póliza se basan en el tipo de cultivo, el valor asegurado, las coberturas contratadas y la ubicación de la siembra.
 
El productor puede asegurar su producción desde que está sembrando hasta la cosecha; adicionalmente, no está sujeto a una temporalidad estricta, es decir el seguro se puede tomar según el tipo de ciclo vegetativo”, indica el vicepresidente de Garantías de Finagro.
 
Soto añade que el pago se realiza por cada cultivo a asegurar, y el productor puede proteger varias actividades agropecuarias que tenga en el mismo terreno, y tomar las coberturas climáticas o biológicas que considere que pueden afectar su productividad. (Lea: Durante 2013 Finagro espera otorgar $22 mil millones en subsidios de pólizas)

“Ahora, para acceder al subsidio es necesario que los riesgos climáticos y biológicos consecuentes del seguro no sean inducidos por el hombre”, aclara.
 
Seguridad agropecuaria: prevención
 
El vicepresidente de Garantías de Finagro manifiesta que quien adquiere el seguro se protege de todas las incidencias que los cambios del clima generan en la tierra y en lo que allí se cultive. Al igual, resulta beneficiada toda la cadena de actores involucrados en la producción, al referirse a transportadores, comercializadores e industriales.
 
Cuando los productores toman el seguro saben que las inclemencias del clima no les va a afectar el ingreso producto de su cosecha. Ello les permite invertir mayor capital de trabajo, lo que lleva a incrementar su productividad y competitividad”, dice Soto.
 
¿Cuándo se crearon los seguros agropecuarios?
 
La ley 69 de 1993 contempla la creación del seguro agropecuario para proteger las inversiones hechas por los agricultores y ganaderos. Además, permite agilizar la recuperación de siembras y animales en menos tiempo, mientras se obtiene la ayuda del Gobierno nacional. (Lea: Las catástrofes naturales costaron 160 mil millones de dólares en 2012)
 
“Cuando el seguro agropecuario no se tenía, el Gobierno gastaba más dinero en recuperar la economía rural y muchas cosas no se recuperaban por falta de recursos o porque la pérdida en capital requería tiempo para restablecer la capacidad productiva”, comenta Soto.
 
De igual forma la constitución colombiana obliga al Estado a brindar un subsidio al productor que puede ser de hasta el 80% del valor de la prima del seguro y se desembolsa a través de la aseguradora.
 
Falta más información sobre el seguro agropecuario
 
Ganaderos y agricultores de diferentes regiones del país concuerdan en la necesidad de conocer sobre los parámetros del seguro agropecuario que puede beneficiarlos en épocas de sequía o inundaciones. Por eso solicitaron al Gobierno nacional y entidades involucradas en el tema acercarse a la población rural que se dedica a la producción de alimentos para notificarla de las ventajas de adquirir la póliza.
 
Lo que sabemos del seguro es poco. He escuchado y leído algo del tema, pero no me he asegurado porque no sabemos de qué trata a fondo. Le pedimos al Gobierno que nos hable de eso en la región”, así lo señala Álvaro Muñoz, presidente de la Asociación de Ganaderos del Cesar, Asogacesar.
 
Eudoro Álvarez, arrocero del Meta, dice que no tienen claridad de los beneficios del seguro y del subsidio que se otorga ante las crisis que pueden afectar el negocio. (Lea: Ganaderos contarán con más ICR para sus actividades)
 
No se tienen certeza del manejo del seguro y sobre qué se cubre. Tengo entendido que los riesgos sanitarios no están incluidos y deberían hacerlo”, manifiesta Álvarez.
 
Según el vicepresidente de Garantías de Finagro, en la actualidad los productores agrícolas aseguran su producción en mayor participación que los pecuarios. “La invitación queda abierta para los productores de animales, al igual que los cerca de 8.750 agricultores, tomen un seguro y protejan sus inversiones ante algún evento climático o biológico inesperado”.