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Ser mujer en veterinaria y trabajar con animales grandes: prejuicios que aún persisten en el campo

Angie Barbosa 27 de Marzo 2026
¿Persiste el estigma hacia las mujeres que ejercen la medicina veterinaria en grandes animales?Foto: contextoganadero.comLa percepción de que el trabajo con grandes animales exige características tradicionalmente asociadas a los hombres sigue siendo un factor determinante.

Aunque cada vez más mujeres incursionan en la medicina veterinaria enfocada en grandes animales, aún enfrentan cuestionamientos constantes sobre su capacidad, en un entorno dominado por estereotipos. A propósito del mes de la mujer, la experiencia de Valentina Argüello refleja tanto los avances del sector como las brechas que persisten en el campo colombiano.



La participación femenina en la medicina veterinaria ha crecido de forma notable en los últimos años, especialmente desde las aulas universitarias. Sin embargo, en áreas como la atención de grandes animales, el camino aún está marcado por desafíos que van más allá de lo técnico.

La experiencia de Valentina Argüello, pasante de la Uniagraria, evidencia que el estigma no ha desaparecido del todo. (Lea en CONtexto ganadero: El difícil panorama de los veterinarios en Colombia: una profesión que lucha contra la adversidad)


Aprendizaje en medio del reto


Con apenas 24 años, Argüello se abre paso en el exigente mundo de la ortopedia equina, acompañada del médico veterinario Javier Duque. Su experiencia, aunque breve, ha sido intensa y reveladora.

Llevo más de dos meses, ha sido muy enriquecedor aprender, no solamente de la parte ortopédica”, asegura, destacando el valor de una formación integral en campo.

No obstante, ese proceso de aprendizaje está acompañado de constantes evaluaciones externas. La joven reconoce que, más allá de su condición de pasante, el escrutinio responde en gran parte a su género. “Ha sido retador que todo el tiempo se esté cuestionando sobre las capacidades que tiene uno como mujer”, afirma, evidenciando una realidad que muchas profesionales del sector comparten.


Dudas que persisten


En el ejercicio diario, Argüello ha enfrentado situaciones que reflejan una desconfianza arraigada. “Todo el tiempo te preguntan y te ponen a prueba a ver si en verdad sabes. Me ha pasado que voltean a mirar al doctor Javier Duque a ver si lo que estoy diciendo es verídico”, relata.

Este tipo de dinámicas, según explica, no se limita a quienes están en formación, sino que también afecta a mujeres ya tituladas. (Lea en CONtexto ganadero: Mujeres ganaderas: la fuerza que marca la diferencia en el campo colombiano)

La percepción de que el trabajo con grandes animales exige características tradicionalmente asociadas a los hombres sigue siendo un factor determinante. En palabras de Argüello, “en este gremio se requiere no solo lo técnico, sino fuerza y carácter, y todo el tiempo te están cuestionando, al lugar adonde vayas”. Esta situación refleja una brecha de confianza que aún no logra cerrarse completamente.


Valentina Argüello, pasante de medicina veterinaria de la Uniagraria. Foto: Cortesía.


Camino que se abre


Pese a los obstáculos, la presencia femenina en el sector es cada vez más visible. Desde la academia hasta el campo, las mujeres han ganado terreno en un ámbito que históricamente les fue esquivo. Argüello destaca: “He visto bastante participación de las mujeres en la medicina veterinaria y grandes animales en la universidad, cada vez es más común ver a una mujer ejerciendo en el campo”.

Este avance no ha sido espontáneo, sino resultado del trabajo colectivo de muchas profesionales. “Gracias a las colegas y a las mujeres en el gremio se ha logrado abrir camino; el hecho de que todo el tiempo estemos cuestionadas hace que queramos mostrar de qué estamos hechas”, sostiene. Aunque reconoce que aún existe desigualdad, considera que es una realidad en transformación.

En medio de este panorama, queda claro que el sector avanza hacia una mayor inclusión, pero todavía enfrenta el reto de superar prejuicios arraigados. La experiencia de jóvenes como Argüello refleja tanto las dificultades actuales como el potencial de cambio en una profesión donde el talento, más que el género, debería ser el verdadero criterio de valoración.


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