Hay que aprender a gestionar el agua

Por: 
CONtexto ganadero
16 de Enero 2018
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Cada incremento de rendimiento que espera el productor está sujeta a la variabilidad del clima”, advirte Mercuri. Foto Google earth
“La más clara percepción del cambio climático para el productor es la exacerbada variabilidad climática entre extremos que se manifiesta tanto en la disponibilidad de agua como en las temperaturas”.
 
Así expone Pablo Mercuri –director del Centro de Recursos Naturales del INTA Castelar, el impacto de la variabilidad climática para el sector agropecuario.
 
Las cuencas y los ecosistemas formados en ellas, son de gran relevancia en la promoción y preservación del equilibrio ecológico de las zonas en las que su ubican. Las funciones de regulación ambiental que llevan a cabo permiten mantener en equilibrio a los ecosistemas, así como la interacción de sus recursos, señala José Luis Luege en su wordpress.com
 
Añade que cuidar a nuestras cuencas es cuidar nuestros recursos hídricos y nuestro ambiente en general. El planteamiento de estrategias sustentables que promuevan el equilibrio entre el desarrollo de la población, los procesos económicos y la protección del ambiente, requiere tomar en cuenta a las cuencas hidrológicas
 
Entender la dinámica estos complejos sistemas naturales y de los recursos que en ella se encuentran, nos permitirá mejorar su equilibrio y proteger sus ecosistemas, de manera tal que podamos conservar nuestro medio ambiente.
 
Aprender a gestionar el agua
 
Para Pablo Mercuri –director del Centro de Recursos Naturales del INTA Castelar– resulta “trascendental” aprender a gestionar el agua de manera racional y adecuada tanto en los excesos como en los déficits.
 
“Tenemos que entender a la cuenca como el lugar en donde se desarrolla toda la dinámica del agua y trabajar los estudios de ordenamiento territorial, los sistemas de alerta temprana ante excesos, las obras de retención y regulación en las cuencas altas”, aseguró el especialista quien, además, explicó cuánto colaboraría tener predominio de montes y pasturas naturales en las zonas altas y áreas de rivera u orillas de cursos de agua.
 
Consideró a las obras hidráulicas como una herramienta muy importante y necesaria, pero que deben ser complementas con otras acciones para la gestión del agua en la cuenca.
 
De acuerdo con el director, “la más clara percepción del cambio climático para el productor es la exacerbada variabilidad climática entre extremos que se manifiesta tanto en la disponibilidad de agua como en las temperaturas”.
 
En este sentido destacó “la importancia de contar con información confiable y certera para tomar decisiones climáticamente inteligentes”.
 
En materia de investigación, el especialista divisó que el cambio climático exige la necesidad de estudiar las estadísticas de extremos, que son los que condicionan los límites de producción. Para esto, es importante afianzar las redes de toma de datos meteorológicos con distintas variables.
 
También consideró necesario continuar y acelerar el desarrollo de modelos hidrológicos, agrometeorológicos y climáticos, así como los sistemas de alerta temprana que permitan modelizar y analizar su patrón de comportamiento actual, no histórico, porque el clima va cambiando.
 
“Es fundamental crear modelos adecuados a cada cadena productiva o territorios y regiones para dar buenas recomendaciones al productor”, sentenció.
 
Es que el agua y la temperatura son las variables climáticas que más definen los rendimientos y las posibilidades de trabajo del sector agropecuario. Cada incremento de rendimiento que espera el productor está sujeta a la variabilidad del clima”, advirte Mercuri,
 
Por eso hizo un llamado a los productores a “ocuparse e involucrarse a un manejo racional de las cuencas. Esto, sumado a redes de datos meteorológicos, obras hidráulicas, ordenamiento territorial y la participación de los productores será fundamental para afrontar los desafíos que plantea el cambio climático.