¿Por qué se aconseja o se desaconseja realizar el barbecho?

Por: 
CONtexto ganadero
28 de Abril 2022
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El barbecho (la práctica de dejar un terreno arado o rastreado por periodos largos a la espera de una siembra) puede tener efectos positivos, pero también efectos adversos. Foto: agrositio.com.ar

El barbecho es una técnica agronómica que consiste en dejar sembrar durante uno o varios periodos vegetativos la tierra de cultivo para su regeneración. Aunque la mayoría coincide en las ventajas de este sistema, algunos advierten que tienen desventajas e incluso recomiendan su eliminación.

 

Esta práctica ancestral desde mucho tiempo se viene utilizando en las regiones amazónicas y andinas para reducir la sobreexplotación de la tierra. En la Edad Media ya se hablaba de alternar descanso y cultivo, como señaló este texto de José Pineda, técnico en Evaluación Ambiental.

 

En aquel entonces se trabajaba “en conjunto con el arado para eliminar las hiervas silvestres que servían como abono y recuperando los minerales que la tierra había perdido durante el cultivo”. (Lea: ¿Cuáles son las opciones para hacer cobertura de suelos?)

 

Según Licona y Estupiñán en el artículo “Barbecho como práctica cultural: una revisión histórica y alcances frente a la sostenibilidad” proviene del latín vervactum (ver: veris primavera-verano y actum: participio del verbo agere), que significa “acto hecho para la primavera-verano”.

 

Los autores explicaron que el barbecho se usa a fin de preparar el terreno para la siembra, de modo que no se considera como un momento de pasividad sino más bien una etapa esencial de activo fortalecimiento del cual depende la cosecha próxima.

 

Por su parte, el Portal Frutícola señaló que existen dos tipos de barbecho: barbecho labrado (aquel en el que se quitan las malas hierbas) y barbecho sin labrar. (Lea: Secuestro de carbono en los suelos, buena elección para adaptarse al cambio climático)

 

Dentro de los primeros está el barbecho químico, en el cual se elimina las malezas o malas hierbas por medio de herbicidas, y el mecánico, que tiene más efectividad ya que es tratado con implementos que aceleran el proceso de descomposición al enterrar las hierbas.

 

Con el desarrollo de nuevos insumos en los últimos años, los tiempos de descanso se han acortado, pues a través de estímulos artificiales, nutrientes bioquímicos, fertilizantes minerales, entre otros, la tierra recupera más fácilmente sus propiedades.

 

“Realizar un correcto control durante el periodo de barbecho permitirá almacenar agua y nutrientes y comenzar el establecimiento del cultivo sin competencia de luz ni espacio, garantizando el correcto establecimiento del cultivo”, agregó el Portal Frutícola.

 

Por un lado, hay quienes destacan que el barbecho permite que la tierra se encuentre en una situación óptima posible para obtener un cultivo de calidad, evitando la sobreexplotación del terreno y el deterioro del producto desarrollado, y logrando mayor eficiencia.

 

Además, gracias al periodo de descanso, la tierra se recupera para poder sembrar otro producto, lo que se conoce como rotación de cultivo, y que permite generar más ingresos. (Lea: 7 razones por las que el pastoreo favorece un futuro mejor)

 

Sin embargo, hay otros autores sugieren eliminar esta práctica, como Echeverría y Barahona, autoras del texto “El secuestro de carbono en los suelos: una buena elección para adaptarse al cambio climático”, como una de las tácticas para secuestrar carbono.

 

También se advierte que el barbecho extensivo para el control de malezas probablemente ha llevado a la evolución de una mayor latencia en algunas especies de malezas, que se adaptan a cualquier práctica que se aplique de manera consistente.

 

En este blog, el autor sostuvo que "una de las estrategias usadas es mantener los suelos lo más cubiertos posible. En particular el barbecho (la práctica de dejar un terreno arado o rastreado por periodos largos a la espera de una siembra) genera pérdida de materia orgánica por respiración microbiana, la lluvia de climas mediterráneos como el de Chile genera encostramiento, escurrimiento superficial y pérdida de suelo". 
 
 
Por eso, aconsejó el uso de agricultura regenerativa donde hacen un cultivo de avena "mucho más diverso, acompañado, por ejemplo, de cebada, con arveja forrajera, con trébol rosado y con rábano picante, entre otras. Todas estas especies cumplen distintas funciones, no están elegidas al azar, y permiten mejorar el suelo, así como generar los hábitats para los insectos que después sirven para controlar plagas, entre otros beneficios".

 

Como esta técnica se usa con otras como rotación de cultivos o cultivos intercalados, esto supone otras desventajas, como la reducción del rendimiento del cultivo, la dificultad en la gestión de diferentes prácticas culturales y que la cosecha también es más complicada.

 

Por ello, el Portal Frutícola recordó que “todas las aplicaciones deberán realizarse contando con la receta agronómica correspondiente bajo el asesoramiento de un profesional idóneo y con productos que se encuentren registrados”.