Curtiembres, un negocio amenazado por los TLC

Por: 
Diego Castrillón Franco
21 de Abril 2014
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curtiembres en colombia
De las pieles viven cientos de colombianos, quienes pagan $100 mil por cada cuero que compran y deben invertirle $70 mil para transformarlo. Foto: Unimedios.
Habilidad, técnica  y experiencia, son cualidades necesarias para proceder a pelar y convertir la piel de bovino en modernos accesorios, como tapetes, cojines, sofás, calzado, chaquetas y hasta billeteras.
 
Curtir el cuero, así se conoce popularmente al arte u oficio de transformar la piel del bovino, la cual luego de una serie de procesos químicos llega a ser una valiosa pieza de moda. Sin embargo, por cuenta de los Tratados de Libre Comercio y los elevados costos de mano de obra, son cada vez menos los colombianos que trabajan en esta actividad. (Lea: Arturo Velandia, el ganadero TIC de Boyacá)
 
Así lo reseñó Rogelio Betancourt, un antioqueño quien desde hace 25 años, junto a su hermano Horacio, trabajan en la compañía Copiel, una empresa que se dedica a curtir cerca de 2.000 cueros al mes, la cual ha logrado sostenerse a pesar de la masiva entrada de zapatos de cuero sintéticos que se consiguen por menos de 2 dólares.
 
Pero el proceso para llegar a esa cifra empieza en las plantas de sacrificio de las diversas regiones del país, allí es donde se consigue el material de trabajo, el cual está avaluado en  $100 mil. Luego siguen cerca de 15 días en donde el producto es sometido a varios procesos para convertirse en un cuero de alta gama y gran valor en el mercado. (Lea: “Criar ganado es una profesión de gusto, no de impulso”, F. Durán)
 
Una vez recibida la piel, se cortan las carnosidades que están adheridas al corte, y las “colas” como se les conoce, son usadas durante el proceso porque son ricas en colágeno. No obstante, si llega una gran cantidad de producto, son sometidas a un proceso de salado, en el que son necesarios componentes como sal marina y bicarbonato para conservar la calidad y alejar las bacterias de la piel del bovino.
 
Según explicó Ludis Luna, copropietaria de la empresa Cabyc Shoes, son 2 procesos los que se pueden realizar durante el apelembrado. Uno es el clásico en el que se utilizan productos químicos como sulfuro de sodio, sulfhidrato de sodio, aminas e hidróxido de sodio. Mientras que el segundo es el embadurnado en el que se aplica una pasta y a través de una máquina se destruye la raíz del pelo. (Lea: Calidad de la leche y fecundación invitro pisan fuerte en el CDT)
 
“El tercer paso es el curtido, el cual tiene como objetivos impedir la putrefacción del producto, mejorar su apariencia, además de mantener sus propiedades físicas, lo que permite estabilizar química y biológicamente el cuero”, reseñó Luna.
 
Existen varias modalidades de curtido, la más reconocida, es a base de cromo, ya que la calidad y uniformidad del producto final es mayor, además es mucho más económico. También se puede hacer con aluminio, pero ante el interés de las industrias de proteger el medio ambiente, se viene promoviendo el curtido “wet hite”, en donde se realiza el proceso sin necesidad de usar cromo o químicos de este calibre.  (Lea: Con el sueño de transformar la realidad de la Colombia rural)
 
Una vez superada esta etapa, sigue la calibración de la piel, en donde se mejora su calidad, para finalmente teñirla y acondicionarla al gusto del cliente.
 
Mano de obra, de las más costosas
 
Uno de los problemas que atraviesa las curtiembres del país es la cantidad de operarios directos que necesitan para los procesos que requiere fabricar cueros. Don Horacio aseveró que son necesarios cerca de 10 personas para poder procesar 100 cueros, lo que implica un alto costo de mano de obra, “mientras que por ejemplo otros gremios y rubros de la economía no requieren tantas personas para trabajar, lo que encarece los productos”.
 
Esta situación tiene en riesgo a las pequeñas empresas que se dedican a esta actividad, ya que más personal implica aumentar los costos, volviéndolos pocos productivos. (Lea: En la Costa ganaderos dan ejemplo en días de verano)
 
TLC y contrabando, enemigos al acecho
 
Sin embargo, la situación de los curtidores o transformadores del cuero es cada vez más complicada, por cuenta del creciente contrabando de calzado proveniente de china que al por mayor se consigue por escasos dólares, cuando las piezas como las tapas en el caso de los zapateros, son más costosas.
 
Además los acuerdos comerciales firmados por el país en esta materia, han afectado a los pequeños comerciantes de cueros, ya que ingresan a Colombia de productos elaborados con cuero sintético, es más económico y han afectado las finanzas de los colombianos que se dedican a la transformación de la piel de bovino. (Lea: Roberto Jaramillo, un campesino emprendedor con ‘Respaldo’)
 
“Como debemos contratar a tanto personal, los costos de producción son elevados y si a eso le sumamos los TLC, el resultado es que cada vez seamos menos los que trabajamos en esta actividad”, argumentó don Rogelio Betancourt.
 
No obstante aunque los curtidores han adelantado protestas y el Gobierno ha adquirido varios compromisos con ellos, el temor de que la situación empeore es latente. “Nosotros hemos recurrido a paros y manifestaciones, porque necesitamos que nos ayuden a detener esta situación que de seguir así, nos va arruinar a todos”, remató Betancourt. (Lea: A los colombianos nos apena decir que consumimos lo propio)