“La tierra la llevo en las venas más que en las manos”, José David Arenas

Por: 
CONtexto ganadero
28 de Junio 2021
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el joven productor asegura que el trabajo en el campo no es una tarea fácil, sino que es una labor que implica mucha pasión. Foto: Cortesía

José David Arenas es un joven productor que desde que pequeño vio como el campo hacia parte de su vida, razón por la que hoy le agradece a su familia el inculcarle ese amor, dedicación y compromiso por el sector rural.

 

Este ganadero de la región del Valle del Cauca tiene tan solo 30 años, pero ha vivido muchas situaciones que hoy lo hacen ser el líder de los productores en la región de Palmira. Este reconocimiento lo ha llevado a luchar por sacar adelante no solo su trabajo, sino el de todos sus colegas, alzando la voz y demostrando que son unas personas que trabajan de manera íntegra y comprometida. (Lea: Un colombiano dirige la producción de una de las compañías lecheras más grandes de EE. UU. )

 

“Tengo 30 años recién cumplidos y soy un hombre apasionado por el campo desde que tengo uso de razón. Además, estoy comprometido con el medio ambiente y las prácticas agroecológicas”, menciona Arenas.

 

Formación en el campo

 

Por ser una persona que desde pequeño tiene conocimiento del campo, hoy Arenas ha logrado realizar algunos estudios relacionados con el cuidado de los animales, y por eso tiene conocimientos y proyecciones en lo que hace.

 

“Soy técnico agropecuario,y en inseminación artificial de ganado bovino. Además, gracias a mi amor por el campo he hecho muchos cursos en el SENA de pastos y forrajes, producción ganadera”, describe Arenas.

 

Dicha formación académica lo ha llevado a trabajar como representante legal de la Asociación de Agricultores y Ganaderos de Palmira (Asoagriganaderos). Esta labor la considera gratificante porque lucha cada día para que se cumplan los derechos de todos los ganaderos de su región. (Lea: Colfe, pequeños productores de leche con ganas de seguir creciendo)

 

La familia, el motor de su vida

 

Arenas es un ganadero joven que siente que su familia es el motor que lo impulsan a salir adelante. Se siente agradecido porque desde su nacimiento ha podido compartir momentos importantes con su familia y formar una.

 

“Mi hogar lo conformamos mi esposa y yo. Le doy muchas gracias a Dios porque actualmente tengo a mis padres con vida, además de un hermano mayor de 40 años y una hermana de 38 años, esto quiere decir que soy el menor de tres hijo”, expresa Arenas.

 

Una pasión que se forjó desde los pocos años

 

Como el mismo dice, su “amor por el campo empezó desde que tengo uso de razón, ya que mi madre tenía una finca heredada por mi abuelo, la cual vendieron cuando yo tenía seis años. Sin embargo, mi padre siempre tuvo amor por el campo y estuvo muy metido en el cuento de las fincas aun siendo un trabajador de banco”, asegura Arenas.

 

Pero fue hace 14 años o más que su padre decidió comprar una finca cerca de la que era la de su madre. Este acontecimiento generó que Arenas haya puesto su “alma, vida y corazón a mi emprendimiento agropecuario enfocado en la ganadería”, expresa.

 

“Mi motivo para trabajar en este sector es el amor que le tengo al campo y a lo que hago, pues la tierra las llevo en las venas más que en las manos”, dice emotivamente Arenas.

 

Durante su no tan corta trayectoria por el campo, Arenas afirma que sus logros han sido graduales, pues ha mejorado mucho las condiciones de la finca, así como se ha enfocado en la aplicación de tecnologías y prácticas que le permiten hacer más fácil y productivo el trabajo. (Lea: César Gómez, un profesional que sueña con tener una finca escuela de muchos campesinos)

 

Además, gracias a su arduo trabajo, hoy en día Arenas se encarga de realizar la vacunación contra la fiebre aftosa y brucelosis bovina en la zona alta de Palmira, razón por la que conoce a todos los productores de la región quienes le agradecen por su compromiso y entrega con su trabajo.

 

Las caídas que nunca faltan

 

El joven productor expresa que como todo trabajo, en este hay días buenos y malos, que se presentan con mucha frecuencia. Esta es la razón por la cual en algunas ocasiones ha pensado en dedicar su vida a otra actividad.

 

“He pensado en alejarme del sector pues a veces me desmotivo como consecuencia de los precios de la leche y por los altos costos de insumos y la mano de obra escasa y costosa. Además, considero que faltan subsidios que beneficien al pequeño y mediano productor”, sostiene Arenas.

 

Sin embargo hoy día sigue dando lo mejor de sí para trabajar en el campo a pesar de los obstáculos a los cuales se ha visto enfrentado como cualquier otro productor de este país.

 

Visión del campo colombiano

 

“Al campo de Colombia le hace falta inversión social por parte del gobierno, infraestructura, carreteras dignas y funcionales, además de subsidios en insumos”, describe Arenas, quien tiene claro que trabajar en este sector no es tarea fácil y no es una responsabilidad que pueda ser asumida por cualquier persona que no ame el campo.

 

Un sueño, una esperanza, un motivo para seguir

 

El productor, que ha tenido en sus manos la tierra desde sus primeros años de vida, afirma que su sueño es ver su finca completamente realizada y organizada, “cumpliendo con los requerimientos de Buenas Prácticas Agropecuarias, Buenas Prácticas Ganaderas y así poder financiar mi proyecto productivo siendo como dice un gran agricultor y empresario ganader”, concluye Arenas.