Impuesto a bebidas azucaradas y consumo de leche

Por: 
CONtexto ganadero
10 de Agosto 2022
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Vaso de leche
Con el impuesto a las bebidas azucaradas en la reforma tributaria se podría incentivar el consumo de leche. Foto: gestion.pe

Desde hace varios años Fedegán ha venido promoviendo el consumo de leche y realizando campañas de fomento, en particular en la niñez y los estratos bajos, sin embargo el precio de la leche esta en desventaja con las gaseosas.

 

La producción de leche en el país es suficiente para abastecer la demanda interna, sostiene la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán) y desde esta entidad junto con otras han hecho campañas de fomento que resaltan las bondades y beneficios de optar por ella a la hora de tomar algún líquido.

 

Ahora, sin que sea el propósito del gobierno, se podría dar un impulso importante al consumo de este alimento gracias a la reforma tributaria que presentó esta semana el ministro de Hacienda.

 

En efecto, en el documento entregado al Congreso se indica que “las disposiciones contenidas en esta iniciativa legislativa proponen la creación de un impuesto a las bebidas azucaradas, de tal manera que el hecho generador del impuesto corresponda a la producción y primera venta del producto. Esta diferenciación tarifaria contribuye a promover la reducción del consumo de los productos con mayor contenido de azúcar en el país”. Y de paso, a controlar un poco el uso de lactosueros en bebidas azucaradas (bebidas que contienen hasta un 90 % de lactosuero y otros ingredientes como saborizantes, azúcares, colorantes y zumos de frutas, entre otros.

 

Las bebidas azucaradas y refrescos se gravarían de acuerdo al contenido de azúcar en gramos por cada 1000 mililitros de bebida. En otras palabras, entre más azúcar, más costoso será el producto. Con esta medida se espera acumular 1,02 billones de pesos y desincentivar el consumo de bebidas como gaseosas y energizantes, entre otros, lo que podría abrir espacio a la leche. (Lea: Crece fomento al consumo de leche promovido por FEDEGÁN-FNG)

 

El texto explica que el consumidor tendrá que pagar un impuesto de $180 por un litro de gaseosa convencional, que normalmente contiene 70 gramos de azúcar.

 

Las bebidas que tendrían impuestos de llegarse a aprobar esta reforma son: bebidas a base de fruta en cualquier concentración, zumos, néctares de fruta, mezclas en polvo, bebidas azucaradas, bebidas energizantes, bebidas saborizadas, cualquier bebida que contenga azucares añadidos o edulcorantes, bebidas gaseosas o carbonatadas, bebidas deportivas, refrescos, aguas endulzadas o saborizadas, bebidas a base de malta.

 

Así mismo, serán susceptibles de gravamen los concentrados, polvos y jarabes que, después de su mezcla o dilución, permiten la obtención de bebidas azucaradas, energizantes o saborizadas.

 

De acuerdo con lo señalado en el proyecto, están exceptuados los derivados lácteos que hagan parte de la Resolución 2310 de 1986, es decir las fórmulas infantiles; medicamentos con incorporación de azúcares adicionados; los productos líquidos o polvo para reconstituir cuyo propósito sea brindar terapia nutricional para personas que no pueden digerir, absorber y/o metabolizar los nutrientes provenientes de la ingesta de alimentos; bebidas, terapia nutricional para personas con requerimientos nutricionales alterados por una condición médica; soluciones de electrolitos para consumo oral diseñados para prevenir la deshidratación producto de una enfermedad.

 

Con base en esta situación y teniendo en cuenta que lo que ha dicho el gobierno es que no gravará con el IVA a la canasta familiar, se abre la posibilidad de un mayor consumo de productos como la leche y el queso que forman parte de este grupo que estará exento del impuesto. (Lea: 4 millones de vasos de leche entregó FEDEGÁN-FNG a 308 instituciones sociales en 2021)

 

Sin embargo, el jefe de la Oficina de Planeación e Investigaciones Económicas de Fedegán–FNG, Oscar Cubillos, manifestó que por otro lado hay algunos productos que contienen leche y azúcar como los helados, arequipe y chocolatinas, entre otros, que sí estarían sometidos al impuesto del 10 % para los alimentos ultraprocesados.

 

“Las empresas tendrán que hacer un esfuerzo por modernizarse y disminuir los contenidos de azúcar o con saborizantes diferentes al azúcar, más naturales, para poder competir”, señaló.