Conozca los aspectos nutricionales de El Nacedero

Por: 
CIPAV
02 de Agosto 2017
compartir
El nacedero, planta forrajera, CIPAV, Carta Fedegán 117, Fedegán, CONtexto ganadero, ganadería Colombiana
Inflorescencia del nacedero. Foto: CIPAV.
Esta planta es muy reconocida como forrajera, planta medicinal y especie adecuada para la protección de manantiales. Nuestros campesinos también la conocen como quiebrabarrigo, cajeto, yátago, aro, cuchiyuyo, madre de agua y fune, pero científicamente se le denomina Trichanthera gigantea (Bonpl.) Nees.
 
Nos dice el Centro para la Investigación en Sistemas Sostenibles de Producción Agropecuaria (Cipav), que en la tradición oral de las comunidades campesinas colombianas el nacedero se menciona con frecuencia como un árbol adecuado para cuidar o atraer el agua. (Lea: El nacedero: planta forrajera protectora del agua)
 
Se cultiva en cercas vivas, potreros, bancos de forrajes, sistemas agroforestales y jardines.
 
Tiene una amplia variedad de aplicaciones en la recuperación y conservación de cuencas hidrográficas y en la restauración de áreas degradadas. Además, es una especie melífera.
 
Es un arbusto o árbol hasta de 15 metros de altura, de copa redondeada, con un tallo principal acompañado de numerosos rebrotes y con ramas jóvenes cuadradas. Las hojas son simples y opuestas, hasta de 24 centímetros de largo y 13 centímetros de ancho.
 
Las inflorescencias se forman en racimos terminales que sobresalen de la copa. Tiene flores campanuladas, hasta cuatro centímetros, con cinco lóbulos cortos y con el interior rojizo y brillante.
 
El nacedero como fuente de forraje
 
Algunas ventajas del nacedero como fuente de forraje son su adaptabilidad a varias regiones ganaderas, su digestibilidad aceptable, el elevado contenido de proteína y la buena aceptación por parte de bovinos, ovinos, porcinos y aves de producción familiar campesina.
 
Las hojas del nacedero tienen un buen balance de aminoácidos en el cual se destacan los altos contenidos de ácido glutámico, ácido aspártico, leucina y alanina.
 
En una caracterización completa del valor nutricional de esta planta (Rosales), se encontró los siguientes componentes por kilogramo de forraje: 178 gramos de proteína cruda, 35,4 gramos de proteína hidrosoluble (que corresponden a 19,8% de la proteína cruda), 43,2 gramos carbohidratos hidrosolubles, 248 gramos de almidones, 170 gramos de azúcares totales y 91,6 gramos de azúcares reductores.
 
Se destaca el alto contenido de calcio (23 a 43 g/kg) que lo convierte en un forraje adecuado para las hembras paridas, que requieren grandes cantidades de este mineral.
 
Varias investigaciones llevadas a cabo en Colombia por Cipav y la Universidad Nacional sobre la diversidad genética del nacedero, confirmaron la existencia de una alta variabilidad genética entre procedencias de esta especie a través de la caracterización molecular y de patrones isoenzimáticos.
 
Estas diferencias entre procedencias se expresan también en una variación de su composición nutricional.
 
La colección viva de nacedero, que se encuentra registrada legalmente, está disponible para trabajos futuros de selección y mejoramiento de esta especie.
 
Sistemas de alimentación con nacedero
 
El nacedero se recomienda únicamente para cercas vivas y cultivos con un manejo de corte y acarreo.
 
No tolera el ramoneo directo y requiere largos periodos de descanso por lo cual se descarta su empleo en sistemas silvopastoriles intensivos.
 
Aunque en el pasado, el nacedero ha sido cultivado como monocultivo forrajero, en la actualidad no se recomienda este sistema porque tiene una baja producción de forraje, un largo intervalo entre cortes (tres a seis meses según la región) y es vulnerable al ataque de insectos y a las enfermedades.
 
El gran potencial de esta especie está en la facilidad con que se asocia con diversas plantas forrajeras, árboles maderables y plantas de consumo humano. Por lo tanto se sugiere sembrar el nacedero siempre en policultivos. 
 
Por: Zoraida Calle, Coordinadora del Área de Restauración Ecológica de la Fundación Cipav, [email protected], y Enrique Murgueitio Restrepo Director Ejecutivo de la Fundación Cipav, [email protected].
Extracto del artículo publicado en Carta Fedegán 117