¿Cuál es el mejor pasto para mi finca?

Por: 
CONtexto ganadero
26 de Julio 2017
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Escoger una buena pastura depende de otros factores y no siempre están relacionados con una semilla de alta calidad. Foto: Cultura Empresarial Ganadera.
Esta es una de las preguntas que con más frecuencia consultan los ganaderos y cuya respuesta suele ser tediosa para el productor tradicional. Muchas veces esperan que la respuesta sea concreta: les sirve determinada variedad o aquella otra especie.
 
Sin embargo, la solución la tienen más cerca de lo que creen, solo es cuestión de sacar un rato para caminar por los potreros, por la zona, observar y analizar lo que está sucediendo, entrevistar a los más viejos en el negocio, e intentar comprender lo que ha pasado en los terrenos con el paso de los años. (Lea: 6 arreglos silvopastoriles que todo ganadero debe conocer)
 
Cada finca es distinta y han sido manejadas de forma diferente. El ganadero que es conocedor de la historia de la propiedad, sabe que ha sucedido a lo largo de los años y ha experimentado en carne propia el cambio climático, sabe cómo se han venido comportando sus potreros y por ende es la persona más adecuada para responder a estas interrogantes.
 
El recurso más importante con el que cuenta todo ganadero es el suelo y el forraje que en él se producetienen pastos que han estado presentes en las fincas durante años, han soportado los diferentes manejos, las inclemencias del tiempo, y en ocasiones hasta los han intentado erradicar con el uso de herbicidas.
 
Después, van a las ventas de agroinsumos y piden el mejor pasto, el que aguante la plaga que ha estado afectando por algún tiempo, el que produzca más, el que tenga más nutrientes. Es allí donde tienen una respuesta sencilla y en ocasiones es la especie más cara de todas. (Lea: Nutrición integral del suelo: un plan a largo plazo)
 
Se compran las semillas que requieren preparación de terreno (herbicidas, mecanización, fertilización, entre otras) para poder obtener buenos porcentajes de germinación, seguido de preparar el terreno se utiliza una sola especie en todo el lote, si no es en toda la finca e inicia un monocultivo dependiente de insumos externos, que limitan la actividad microbiológica del suelo, con características bastante específicas y por ende su adaptación a los cambios del clima es deficiente. Aunque las especies son muy buenas, el problema es cómo se establecen y el manejo que se les da.
 
Por otro lado, el Pastoreo Racional Voisin (PRV) favorece la biodiversidad microbiológica y macrobiológica (incrementa la biocenosis), permite aprovechar y sacar el máximo rendimiento de los pastos con los que cuenta la finca, estimula la proliferación de diferentes variedades forrajeras en un mismo terreno, además de las leguminosas nativas que pueden ir apareciendo con el tiempo.
 
Esta diversidad de especies van a prestar un sinnúmero de ventajas en el sistema productivo, aportan los nutrientes en cantidad y calidad que el ganado requiere sin depender de insumos externos, mejora la calidad del suelo, reduce la proliferación de plagas y enfermedades, y permite que los forrajes respondan y se adapten de forma natural a las demandas del sistema productivo. Esto es lo que al fin de cuentas verdaderamente va a permitir ser eficientes y rentables. (Lea: Ganadero, ¿cuál de estos sistemas de pastoreo emplea usted?)
 
En este caso se puede dar testimonio propio donde se han encontrado alrededor de 6 especies diferentes de pastos en un área de muestreo de un metro cuadrado, asociados a al menos 2 especies diferentes de leguminosas nativas.
 
También se han hallado nuevas especies de pastos que aparecieron tras haber implementado esta técnica de pastoreo (PRV), estos pastos no habían sido vistos en la zona por más de ocho años y las semillas aún se encontraban latentes en el suelo.
 
Al igual que muchos, iniciamos en esto de la ganadería estableciendo pastos mejorados en la finca, pasábamos horas analizando las fichas técnicas de cada especie y buscando el mejor pasto. La incorporación de estas especies se fue realizando por etapas para poder manejar el ganado aun teniendo áreas en establecimiento, fue un proceso lento que nos permitió aprender muchas cosas.  (Lea: Escuelas de pastoreo ganan terreno entre productores)
 
Uno de los aprendizajes fue ver que los pastos que se estaban introduciendo soportaban muy bien el verano pero cuando la condición era opuesta y había abundancia de lluvias estos se estresaban y limitaban su producción. Entonces, decidimos cambiar la estrategia y asociamos pastos naturales a los ya establecidos, obteniendo semilla de las fincas vecinas, se dejó de utilizar herbicidas, fertilizantes y hasta se dejó de mecanizar porque ya no era necesario ni tan siquiera para la siembra.
 
Por otra parte notamos que la asociación de pastos (naturales, mejorados y diferentes especies) responden mucho mejor a las condiciones extremas, dándose un juego entre especies en base al clima, si alguna de las especies cede espacio, otra lo llena y así sucesivamente, manteniendo siempre una muy buena producción de forraje a un costo muy bajo, tanto de establecimiento como de manejo, mejorando cada vez más la calidad de nuestros potreros sin tener que intervenir.
 
Por eso les recomendamos que antes de pensar en introducir nuevas especies a sus fincas primero caminen por los potreros y observen que sucede, con que especies cuentan y traten de identificar la importancia de cada una y les garantizamos que se sorprenderán. (Lea: Regenerar un pastizal, asunto de bienestar para el ecosistema)
 
Entre más especies podamos manejar en un potrero más estimulamos la biocenosis. Sí asociamos los pastos con plantas arvenses, arbóreas, arbustivas, medicinales y leguminosas la biodiversidad sería muy basta y esto atraería también una gran cantidad de insectos entre los cuales pueden aparecer controladores biológicos y las tan importantes abejas, permitiéndonos acercarnos a un ecosistema balanceado, en el que las afectaciones de plagas y enfermedades tanto en los pastos como en el ganado estarían controladas por el mismo equilibrio natural del ambiente productivo.
 
*Por Oscar Jiménez y Marybell Muñoz
Ingenieros Agrónomos