¿Cuánto viven las garrapatas duras?

Por: 
CONtexto ganadero
06 de Agosto 2018
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Las especies de garrapatas duras raramente viven más de dos años y regularmente menos de uno. Foto: byostasys.com.
En el trabajo de investigación de los doctores Diana Nayibe Polanco-Echeverry y Leonardo Alberto Ríos-Osorio señalan que las garrapatas duras son ectoparásitos hematófagos obligados al necesitar sangre durante una parte fundamental de su ciclo de vida.
 
Junto con las arañas, los escorpiones y los ácaros, son artrópodos que se encuentran ubicados taxonómicamente en la clase Arachnida, cuya característica principal es que en su vida adulta poseen cuatro pares de patas y su cuerpo está dividido en dos regiones, cefalotórax y abdomen.
 
Las garrapatas son consideradas como uno de los factores sanitarios más importantes que limita la ganadería en el trópico y que afectan el 80 % de la población bovina del mundo.
 
Específicamente, Rhipicephalus microplus (anteriormente Boophilus microplus) es la garrapata que tiene un mayor impacto económico en México, Centroamérica, Suramérica y Australia en tanto que R. microplus es la especie con mayor incidencia en el corredor biológico del Caribe principalmente en Colombia y Venezuela.
 
Las pérdidas económicas se deben a la disminución en la ganancia de peso, al daño en las pieles, a la disminución de la producción de carne y leche, a la transmisión de enfermedades zoonóticas como Babesia bovis, Babesia bigemina, Anaplasma marginale y Theileria parva, al incremento de los costos de control y a los tratamientos de enfermedades y problemas reproductivos en los animales.
 
Por no encontrarse dentro de las enfermedades bovinas sujetas al control oficial en Colombia, la prevención y control de las garrapatas y otros ectoparásitos no está a cargo del Estado y depende, de acuerdo con la Federación Nacional de Ganaderos, Fedegán, de aspectos como: la cultura sanitaria de los ganaderos, una pobre asistencia técnica y la asesoría de los laboratorios que producen y distribuyen agroquímicos; además no contar permanentemente con el soporte científico que asegure que el manejo ofrecido es el adecuado para el hato (Federación Colombiana de Ganaderos y Fondo Nacional del Ganado 2011).
 
R. microplus ocasiona daños que pueden ser directos e indirectos. Entre los directos están:
 
1. la pérdida de sangre asociada con altas cargas parasitarias, lo que causa estrés permanente y anemia;
2. la inflamación de la piel;
3. respuestas tóxicas y alérgicas causadas por antígenos y coagulantes en la saliva de los ectoparásitos;
4. estrés general y pérdida de bienestar;
5. pérdida de energía asociada con el constante movimiento que se produce como respuesta a la infestación (Estrada-Peña y Venzal 2007).
 
Pese a los daños anteriormente mencionados, la garrapata es un atributo esencial del sistema ganadero.
 
Por esta razón, su manejo y control deben estar fundamentados en el estudio riguroso no solo de su biología y ecología sino, además, de la función específica que desempeña dentro del agroecosistema y las relaciones que establece con su hospedador y los hemoparásitos que trasmite.
 
En este sentido, Guglielmone (1991) explica, respecto a la estabilidad enzoótica, que la triada epidemiológica que garantiza la transmisión de un agente infeccioso es: hospedador susceptible, vector artrópodo y agente infeccioso. De tal forma que la infección frecuente de los hospedadores permite a estos alcanzar un nivel de inmunidad ante la infección, que les garantiza la ausencia de signos y síntomas, con un nivel de infección estable en el tiempo. Al respecto, Ríos et al. (2010) afirman que la interrupción del equilibrio dinámico en la trasmisión en alguna zona, hace que se presenten brotes epizoóticos con sus
subsecuentes pérdidas productivas y económicas.
 
Longevidad y resistencia
 
Las especies de garrapatas duras raramente viven más de dos años y regularmente menos de uno. Usualmente las ninfas viven más tiempo que las larvas y los adultos más que las ninfas.
 
La longevidad de las garrapatas duras varía dependiendo la época climática en que se encuentren y de acuerdo con la especie de garrapata. Por ejemplo, la Rhipicephalus annulatus es inactiva durante el invierno, pero la especie Dermacentor albipictus es activa durante este periodo (Waladde et al. 1996).
 
La humedad es otro factor decisivo en su longevidad; su ausencia total es destructiva y su exceso facilita la proliferación sobre ellas de hongos patógenos, aunque es necesaria para la incubación de los huevos. El éxito de esta familia de garrapatas depende de su habilidad para sobrevivir y reproducirse dentro del ambiente de los animales que parasitan y de los cuales obtienen nutrientes en la forma de sangre y otros fluidos orgánicos (Estrada-Peña et al. 2005; Sonenshine et al. 2002).
 
De acuerdo con García (1983), la supervivencia de las larvas de R. microplus en los Llanos Orientales de Colombia fue de 52 a 174 días, lo que le proporciona a la larva una ventana entre dos y seis meses para tener contacto con su hospedador e infestarlo.
 
Fuente: Polanco-Echeverry DN, Ríos-Osorio LA. Aspectos biológicos y ecológicos de las garrapatas duras. Corpoica. 17(1):81-95 (apartes)