La trashumancia, una práctica ancestral para proveer alimento al ganado

Por: 
CONtexto ganadero
15 de Septiembre 2022
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Trashumancia del ganado
La trashumancia es una práctica común para alimentar al ganado en épocas de sequía o de inundaciones, en regiones como La Mojana. Foto: Captura de pantalla

La trashumancia es una práctica que se realiza hace siglos y es una manera eficiente y económica de trasladar al ganado en épocas de verano o invierno cuando no se tiene alimento disponible.

 

Se define como un tipo de pastoreo en continuo movimiento adaptándose a zonas productivamente cambiantes. Luz Mercedes Botero Arango define esta práctica en su Trabajo de grado para optar al título de magíster en Desarrollo Rural “TRASHUMANCIA Y DINÁMICAS SOCIOCULTURALES Sabanas de Magangué y planicie inundable de Santa Cruz de Mompox, región Caribe colombiana” (U Javeriana, 2010), como el desplazamiento alternativo y periódico de partidas de animales arriadas por sus pastores, entre dos regiones opuestas ambientalmente, con el fin de aprovechar la complementariedad vegetal establecida entre ambas zonas a través del ciclo estacional. Este proceso productivo de ganadería con herbívoros se practica en muchas regiones del mundo, entre las cuales están incluidas algunas áreas de la región Caribe colombiana. 

 

Agrega que "la ganadería trashumante hace significativas contribuciones a la economía. Es una fuente de empleo, permite manejar un banco zoogenético y fitogenético, y en terrenos marginales posibilita la producción de proteína animal. Pero lo decisivo es la particular manera como sus habitantes, a través del método de “ensayo y error”, han consolidado unas “prácticas productivas” y unas relaciones sociales y económicas, que prácticamente constituyen una cultura, que les facilita la sobrevivencia en condiciones ambientales extremas. Es un conocimiento y una cultura material que reposa en consensos, tradiciones, costumbres, cantos que se mantienen y renuevan a través del tiempo, como un “patrimonio de bienes comunes”. (Este interesante documento se puede consultar en este enlace)

 

Cada año, para los meses de noviembre y diciembre, cuando empieza el verano muchos ganaderos de las zonas altas de departamentos como Sucre y Córdoba practican la trashumancia de ganado en busca de una mejor oferta forrajera que garantice el bienestar de sus animales.

 

Cerca de 300 mil cabezas de ganado bovino y bufalino son trasladadas para la región de La Mojana sucreña en busca de mejores pastos, según una nota del programa Epicentro, de TVAgro.

 

La jornada dura alrededor de cuatro días, una labor que es realizada por vaqueros que llevan varios años en este oficio, conocen muy bien el manejo del ganado y los caminos por donde se deben desplazar. (Lea: Lo bueno y lo malo de la trashumancia ganadera en La Mojana)

 

Algunos de los recorridos se realizan por la noche para que las altas temperaturas durante el día no afecten a los animales.

 

La trashumancia viene desde que los españoles trajeron el ganado; en Colombia se tienen registros que datan de mediados del siglo XIX cuando se habilitó un paso que llevó ganados desde la costa caribe hasta Medellín por primera vez.

 

 

El día que desaparezcan estas ciénagas se acabaría la trashumancia y el tipo de ganadería que se practica en estas zonas del país. Se entraría en una crisis porque Colombia en estos momentos no cuenta con una tecnología baja en costos que permita proveer alimento a tantos animales, señala la nota.

 

Hay dos trashumancias una de bajada y otra de subida. En abril dependiendo también del régimen de lluvias las lagunas empiezan a inundarse y la diferencia del nivel del agua puede ser de dos a tres metros.

 

El exceso de agua dificulta la supervivencia del ganado por lo que es necesario trasladarlos a zonas de mejores pasturas.

 

Lo que hoy está en suelo con pastos mañana va a estar dos metros bajo el agua. Por eso en mayo, normalmente, los ganados regresan a pastos verdes que están en las tierras altas. (Lea: 5 aspectos a tener en cuenta durante la trashumancia ganadera)

 

Para la trashumancia lo importante es la disponibilidad de pastos. Algunos ganaderos son propietarios de tierras, otros la alquilan e incluso en algunos casos se tiene que pagar por cada animal, también hay tierras comunales donde se tienen unos derechos y allí pueden llegar ganados de diferentes fincas.

 

Esta práctica se convierte en la principal alternativa para los ganaderos de algunas zonas del país que buscan mantener a sus animales en épocas de verano o invierno.

 

Cientos de cabezas de ganado atraviesan estas sabanas nadando por ríos, sorteando ciénagas y cruzando caños en busca de su alimento.

 

El caballo es la principal herramienta con que cuentan los vaqueros para este oficio, cruzan los ríos y caños.

 

Las búfalas deben descansar antes de cruzar el río para que al hacerlo no se estresen; ellas son buenas nadadoras y pasar el río San Jorge no les lleva más de cinco minutos. (Lea: Recomiendan evitar trashumancia por situación climática actual)

 

Con la ayuda de las canoas van encarrillando los animales y de esta manera evitan que la corriente las desvíe del curso o que se aglomeren y alguna de ellas pueda salir lastimada.

 

El nivel de la ciénaga y de los ríos va subiendo gradualmente lo cual da una alerta de en qué momento empezar a sacar los animales, empezando por los más pequeños.