Recomiendan evitar trashumancia por situación climática actual

Por: 
CONtexto Ganadero
29 de Julio 2014
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trashumancia por sequía
Ganaderos del Sucre obligados a hacer trashumancia. Foto: CONtexto Ganadero.
La trashumancia, aunque es una acción tradicional en algunas partes del país, se convirtió en una práctica que refleja el desespero de los ganaderos por proteger sus ejemplares de ambientes adversos. En la actualidad, esta acción no es recomendada. 
 
Sucre y Bolívar son 2 de las regiones colombianas que atraviesan por un periodo extenso de sequía que mantiene con sed la ganadería bovina. Una de las salvaciones que encuentra el productor para proteger sus animales es desplazarlos a zonas donde haya pastos.
 
Nadir David Tapia Cárdenas, profesional en Gestión Productiva y Salud Animal de la Federación Colombiana de Ganaderos, Fedegán, afirmó que la trashumancia aumentó en el territorio y a julio de 2014 se cuentan 120 mil reses en la sabana de Majagual y Sincé, provenientes de diferentes partes altas de Sucre y Bolívar.
 
Eso quiere decir que los pocos pastos que quedan en la región se deben compartir entre 270 mil bovinos (120 mil de trashumancia y 150 mil propios de la región).
 
Tapia Cárdenas señaló que la trashumancia no es la acción que la ganadería debería escoger. Argumentó que, de un lado, los animales sufren episodios de estrés, mueren ahogados al cruzar fuentes hídricas o vías y pierden peso, lo que incide en su baja producción de carne y leche. (Lea: Zonas bajas de Sucre, una bendición para los ganaderos)
 
De otro lado, el ganadero debe invertir altas sumas de dinero en la recuperación de los animales (ensilaje, sales y concentrado) pagar arriendo en predios si no son propios, y nadie le asegura que los bovinos vayan a sobrevivir en la zona de destino.
 
En este caso, Majagual es zona apetecida por los ganaderos en época de verano porque suele permanecer con pastos verdes al conservar la humedad del último periodo de invierno.
 
Sin embargo, los animales que se alojan en este momento en la sabana no disponen de suficiente comida porque allí el sol ha calentado más de lo normal.
 
Edison Ortega, ganadero e ingeniero agrónomo, tiene sus 60 bovinos de levante en la ciénaga desde enero. Él ha tenido que pagar arriendo por una finca y a un administrador por el cuidado de sus animales.
 
“Han aumentado los gastos”, señaló Ortega, para quien la única solución ha sido movilizar sus animales a la sabana con el riesgo de que sus animales adquieran enfermedades por el cambio de ambiente.
 
La única opción
 
Matilde Iriarte, ganadera de Sucre, año tras año hace trashumancia. Inicia el recorrido con sus animales en diciembre y los devuelve pasados unos meses a su finca en la zona alta de Sucre. Pero han pasado más de 5 meses y sus reses aún permanecen en Sincé.
 
Iriarte se arriesgó a hacer trashumancia, como lo ha sido en los últimos años, porque sus animales recuperaban el peso perdido al poco tiempo, pero en esta ocasión los pozos se han secado y el pasto no alcanza a suplir las necesidades de las reses. 
 
Pra evitar daños físicos y estrés en los animales, ella protege principalmente a los terneros que deben cruzar fuentes hídricas en canoas al no tener la capacidad de atravesarlas nadando. Aunque recalcó que el verano actual mantiene los ríos casi secos. (Lea: Ganadero, prepárese para afrontar el verano)
 
Iriarte manifestó que se realizan paradas para que los animales coman concentrado, agua y sales. También pasan la noche en fincas desconocidas porque las condiciones climáticas y la energía de los ejemplares impide que continúen su desplazamiento sin descanso hasta la sabana. 
 
Después de un recorrido de 3 a 4 días, los animales, afirmó Iriarte, “llegan agotados”. 
 
El profesional de Fedegán reiteró que los productores deben cambiar su estilo de vida y ejercer las Buenas Prácticas Ganaderas, BPG, que recomienda la Federación para evitar la trashumancia, puesto que en la actualidad no da solución a los productores.