Métodos no letales y letales para controlar depredadores (2da parte)

Por: 
CONtexto ganadero
02 de Julio 2020
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Uno de los métodos letales para lidiar contra los carnívoros es el uso de perros de caza. Foto: cazavision.com

Continuando con las pautas del manual ‘Manejo integrado de depredadores en sistemas ganaderos en Patagonia’ del INTA – EEA Bariloche, en CONtexto ganadero presentamos los métodos letales para dirimir el conflicto entre carnívoros y ganadería.

 

Entre los métodos letales esbozados por el documento, están el uso de cebos tóxicos o venenos, trampas cepo, caza con perros, iluminación de predios (en el texto se le denomina como reflectoreo) y caza con armas de fuego.

 

 

Cebos tóxicos o venenos

 

Esta práctica es habitual en diversas regiones del planeta, pero los cebos pueden envenenar tanto a especies blanco como no, al igual que a los seres humanos. (Lea: Métodos no letales y letales para controlar depredadores (1ra parte))

 

Como lo señala el documento, muchos cebos no constituyen un método selectivo para controlar poblaciones y el uso de veneno parar erradicar especies externas lleva implícito un gran impacto para los animales que se quieren proteger.

 

Se estima que por cada uno de los ejemplares a los que se da muerte, fallecen 8 o 9 ejemplares de especies protegidas. Por ejemplo, el cadáver de un animal envenenado puede ser consumido por otras especies carnívoras a las cuales no se quería intoxicar.

 

Los seres humanos también pueden intoxicarse al no llevar elementos de protección apropiados, así como también los animales domésticos, que en zonas rurales suelen estar sueltos y consumir lo que encuentran.

 

 

Trampas cepo

 

Se les conoce como un método de captura mecánica y se utilizan para dañar, capturar o detectar a un intruso, pudiendo obtener su piel y su carne. (Lea: ¿Qué medidas debe incluir un plan para controlar los depredadores de la zona?)

 

Se utilizan jaulas, trampas Conibear, Tomahawk, Víctor, o corrales-trampa. Las primeras para atrapar especies que son más pequeñas encerrándolas en un espacio determinado, mientras que a medida que aumentan de tamaño, se emplean los otros artefactos.

 

Las trampas requieren de un cebado previo, como animales muertos o trozos de carne. De esto modo, así como los cebos venenosos, se corre el riesgo de atraer especies que no se querían cazar u ocasionar daño a los propios animales.

 

 

Caza con perros

 

Con este método, los canes dejan de ser un elemento pasivo que defiende al ganado cuando se acerca un animal externo y pasan a ser un elemento activo que acompaña a los seres humanos en la actividad de la caza para perseguir a las bestias.

 

Existen tres categorías principales: perro perdiguero o de cobro, perro de aguas y perro pointer o de muestra. Cualquier buen perro de caza debe tener las siguiente aptitudes: instinto, olfato, fuerza, buen ladrido, valentía, iniciativa y tamaño.

 

 

Iluminación en predios y caza con armas de fuego

 

En las especies de hábitos nocturnos se puede facilitar la captura mediante el empleo de linternas para provocar el encandilamiento, lo que favorece la captura de la presa. (Crónica: El Pajuil, un ejemplo de ganadería regenerativa y pastoreo no selectivo)

 

Si bien las técnicas no letales suelen ser costosas y cuentan con un grado limitado de efectividad, las letales representan un elevado riesgo para el ganado y los seres humanos. En últimas, un Manejo Integral Ganadero privilegia las primeras porque reflejan un mejor entendimiento del funcionamiento del ecosistema y en el manejo ganadero adaptativo.