Cómo controlar la salud podal de los bovinos
Foto: Contexto GanaderoDurante años, la atención de las pezuñas fue vista como una labor correctiva reservada para el podólogo o el médico veterinario

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¿Qué le quiere decir al productor una vaca cuando cojea?

Por Melanny Orozco - 27 de Junio 2026

Durante años, la atención de las pezuñas fue vista como una labor correctiva reservada para el podólogo o el médico veterinario

Más allá de una lesión, las alteraciones al caminar revelan información sobre el manejo, la alimentación, las instalaciones y hasta la genética de los animales. Especialistas coinciden en que ignorar esas señales puede traducirse en menor rentabilidad y decisiones equivocadas dentro del hato.



Más allá de una lesión, las alteraciones al caminar revelan información sobre el manejo, la alimentación, las instalaciones y hasta la genética de los animales. Especialistas coinciden en que ignorar esas señales puede traducirse en menor rentabilidad y decisiones equivocadas dentro del hato.


En las ganaderías modernas y particularmente en las lecherías, cada vez cobra más fuerza una idea enfocada en que las pezuñas sostienen el peso de la vaca y reflejan con profundidad el estado general de la producción.

Veterinarios y especialistas en salud podal advierten que registrar y analizar las lesiones permite detectar problemas antes de que afecten el proceso productivo, el bienestar animal y la eficiencia del negocio. (Lea en CONtexto ganadero: Los trastornos podales causan pérdidas en carne, leche y partos)

Una vaca coja envía un mensaje que va mucho más allá de una dificultad para caminar. Detrás de ese problema pueden esconderse deficiencias en la nutrición, fallas en el confort, errores de manejo, condiciones inadecuadas de las instalaciones o incluso características hereditarias que afectan la conformación del animal.

Durante años, la atención de las pezuñas fue vista como una labor correctiva reservada para el podólogo o el médico veterinario. Hoy, la tendencia apunta a convertir la información que generan esas lesiones en indicadores capaces de orientar las decisiones estratégicas de la finca.

La producción de leche depende, en buena medida, de que la vaca pueda desplazarse sin dolor. Cuando caminar representa un esfuerzo o un dolor, se disminuye el consumo de alimento y agua, aumenta el estrés y se reduce el potencial productivo.

Ricardo Arenas, médico veterinario y autor del manual práctico ganadero, explicó en CONtexto que el impacto va mucho más allá de la locomoción.

"Una vaca que pueda caminar bien, que se desplace sin dolor, puede, más fácilmente, buscar la comida y el agua; por lo que produce más porque come más y no llega estresada ni adolorida al ordeño con la caminada previa que le impida la secreción de oxitocina. Entonces es más eficiente su proceso de ordeño”, amplió Arenas.


Información para decidir


Sin embargo, observar una vaca coja no basta. Lo verdaderamente valioso es registrar cada lesión y analizar su comportamiento dentro del hato para identificar patrones y anticipar riesgos.

Marc Pineda, DVM y especialista en Salud Podal, sostuvo en un informe para la Revista Frisona que "la toma de datos en podología debe tener un objetivo claro: facilitar la toma de decisiones".

Para el experto, los registros solo generan valor cuando se transforman en información útil para orientar el manejo de la finca ganadera.

El análisis de esos indicadores permite conocer cuáles lesiones predominan, en qué etapa productiva aparecen con mayor frecuencia, incluso si hay alguna relación con la línea genética de los casos. También para evaluar si los cambios en nutrición, confort, infraestructura o protocolos sanitarios realmente están dando resultados, en lugar de basar las decisiones, únicamente, en la percepción del productor. (Lea en CONtexto ganadero: ¿Sabe cuánto le cuestan las cojeras a su ganadería?)


Más que el recorte


La información acumulada también ayuda a identificar cuándo un problema deja de ser circunstancial y empieza a convertirse en una condición recurrente, un punto en el que la discusión deja de ser exclusivamente sanitaria y pasa a involucrar decisiones sobre el futuro del animal dentro del hato.

En esos casos, Arenas agregó que la explicación podría estar en la conformación del animal.

"El hecho de la recurrencia en problemas podales de un animal, puede tener mucho que ver con la estructura de los aplomos por lo que decisiones en el plan de mejoramiento genético y de reproducción tienen impacto en esta problemática", agregó.

La recurrencia modifica el enfoque de las decisiones. Lo que inicialmente parecía un caso clínico puede terminar influyendo en la planificación genética de la explotación.

Arenas consideró que, cuando el problema es altamente recurrente, "puede considerarse como una opción de descarte de los animales o tenerlo presente para los programas de mejoramiento genético que se hagan en la finca".

Esta visión coincide con el planteamiento técnico de Pineda, quien destacó que los datos de salud podal deben integrarse con la información reproductiva, sanitaria y productiva para comprender el origen de los problemas y tomar decisiones coherentes en toda la empresa ganadera.


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