Subproducto del papel se integraría a forraje para bovinos

Por: 
Agencia de Noticias UN
14 de Junio 2019
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Incorporar subproductos del papel en la dieta de los rumiantes se convierte en una opción para aumentar su biomasa alimenticia. Foto: Agencia de Noticias - Unimedios.

Incluir en la ración de las vacas un 10 % de subproductos de la industria del papel contribuiría a suplir la deficiencia de forraje en épocas de sequía, sobre todo durante el fenómeno de El Niño, en regiones como la Provincia de Ubaté.

 

El investigador George Oneiber Jaime, magíster en Producción Animal de la Universidad Nacional, explica que al evaluar el uso de un 10 % de subproductos de la industria del papel como suplemento para la alimentación de vacas lecheras se encontró que este no afectó la producción, la calidad de la leche ni la condición corporal de los animales que participaron en el estudio. (Informe: Alternativas modernas y tradicionales para la alimentación del ganado)

 

Agrega que aunque este subproducto tiene baja aceptación de los animales cuando se suministra solo –2,8 % de la materia seca ofrecida–, su consumo se incrementa hasta en un 89 % cuando se mezcla con concentrado comercial y melaza.

 

En su estudio estableció que por sus características estos subproductos son de rápida degradabilidad ruminal durante las primeras 24 horas de incubación y no afectan el proceso de degradación de otros componentes de la dieta.

 

Así mismo, la implementación del subproducto del papel tampoco afectó la producción y calidad de la leche, evaluada en grasa, proteína y sólidos totales. (Lea: Sea recursivo para alimentar a los semovientes en temporadas de verano)

 

Sin embargo señala que el único cambio que presentaron las vacas alimentadas con los subproductos fue su peso, ya que registraron pérdidas durante los dos periodos de evaluación.

 

Los lodos del subproducto de la industria del papel se generan durante la producción de fibra, a partir de papel reciclado; aunque los contenidos principales son fibras cortas de celulosa, minerales y algunas partículas de tinta, existen tratamientos biológicos, físicos y químicos para mejorar su calidad nutricional.

 

Prueba de degrabilidad

 

Para evaluar el subproducto del papel, el investigador primero analizó en laboratorio el tipo de material y su viabilidad para ser utilizado. Allí encontró que presenta “bajos niveles de proteína, altos niveles de fibra y una serie de minerales que se pueden tener en cuenta para la alimentación de los bovinos”. (Lea: Aprenda a usar residuos orgánicos para alimentar a sus animales)

 

Después de observar que las características de este material eran de baja calidad para la nutrición de los animales, hicimos un preexperimento por medio de un proceso de amonificación (tratamiento que se hace para mejorar la calidad nutricional) buscando incrementar la digestibilidad del material y sus niveles de nitrógeno”, señala.

 

En seguida se hizo una prueba de degrabilidad ruminal in situ de estos productos para establecer cómo se comportaban dentro del rumen de los bovinos. El investigador explica que “se hace por medio de una técnica llamada ‘bolsa de nylon’, mediante la cual se colocan muestras del subproducto y se incuban en el rumen de los animales en diferentes tiempos para apreciar cómo se degrada el material en estos tiempos de incubación”.

 

El siguiente paso fue hacer una prueba de aceptación con 12 novillas en el Centro Agropecuario Marengo de la UNAL, a las cuales se les aplicaron diferentes tratamientos para suministrarlo. Los 12 animales se organizaron en dos grupos, en los cuales se probaron seis tratamientos diferentes. (Lea: Ganadería: alternativas para diseñar nuevas dietas)

 

El tratamiento 1 consistió en suministrar el 10 % de subproducto solo en la dieta, alimento que no fue bien aceptado por los animales. En el tratamiento 2 se administró el subproducto mezclado con glicerol, y en el 3 con melaza; en este el consumo se incrementó entre un 33 y 41 % del material ofrecido.

 

En los tratamientos 4, 5 y 6 se suministró el subproducto mezclado con concentrado comercial, glicerol y melaza, respectivamente.

 

Cuando el subproducto se suministró con concentrado el consumo fue de alrededor del 75 %, mientras que con concentrado y melaza el consumo aumentó a cerca del 89 %”, señala el magíster, quien contó con la colaboración de una empresa dedicada a la producción de papel. (Lea: Vacas lecheras son alimentadas con chitos, maní y galletas)

 

Por último se evaluó el subproducto directamente en vacas para ver cómo afectaba la producción y calidad de la leche, además de observar si se presentaban cambios en la condición corporal de los animales.

 

El investigador concluye que “la incorporación de los subproductos en la dieta de rumiantes se convierte en una alternativa para incrementar su biomasa alimenticia, especialmente en épocas de baja oferta forrajera, ya que es un producto que siempre está disponible, además de contribuir en el aprovechamiento de un subproducto que actualmente contamina el ambiente”.

 

Fuente: Agencia de Noticias UN.