Muerte, abigeato y dolor ha dejado la violencia en Córdoba

Por: 
CONtexto ganadero
22 de Enero 2013
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Programa de Atención a las Víctimas Ganaderas de la Violencia
La falta de presencia de fuerza pública facilita delitos como la extorsión, los homicidios, el secuestro y el abigeato. Foto: CONtextoganadero.
CONtexto ganadero logró conocer la historia de 3 ganaderos que tenían su finca en Planeta Rica, en el departamento de Córdoba, víctimas de la violencia que azota al territorio nacional. Los 3 cuentan su experiencia con el Programa de Atención a las Víctimas Ganaderas de la Violencia.
 
Córdoba ha sido siempre un departamento ganadero por excelencia, sin embargo desde hace varios años los paramilitares y ahora las bandas emergentes hacen que aquellos que viven de esta actividad soporten un infierno y la extorsión, la violencia e incluso la muerte se hayan convertido en algo cotidiano entre sus pobladores.
 
Severiano Beltrán, ganadero del departamento, aún cuenta con voz pausada y una evidente tristeza la historia de violencia que le arrebató la vida de su hijo, y de paso el proceso por el cual llegó a conocer el programa de Atención a Víctimas Ganaderas de la Violencia.
 
Beltrán recuerda que su hijo tenía una parcelita cerca de Planeta Rica y que en esos días estuvo peleando mucho con la mujer. Él logró convencerla de quedarse, pero al final ella nuevamente decidio irse y él se quedó tranbajando.
 
"Un día fue a salir con machete a trabajar, llegaron tres tipos que le dijeron que soltara ‘la peinilla’ y siguiera el camino delante de ellos, en esas lo empezó a llamar un primo, pero Éver no contestó, fue cuando lo llamó al celular y eso tipos le pegaron unos tiros y lo dejaron ahí tirado en la carretera", cuenta el padre con su voz entrecortada, mientras recuerda que el pasado 14 de septiembre se cumplió el primer año de muerto su hijo.
 
Esta es la historia que con mucha pausa contó Severiano Beltrán, quien gracias al Programa de Atención a las Víctimas Ganaderas de la Violencia del que le contó un primo sabe que puede pelear por la reparación, como muy bien lo dice la Ley 1448 de 2011.
 
"Él se ha encargado de llevar el proceso, contarme en qué va y darme una uz de esperanza para que se haga justicia y este hecho no quede impune. (Extorsión y abigeato, un flagelo que azota a la ganadería del país)
 
"Mi hijo no me podía visitar porque lo iban a matar"

La historia de Severiano no es la única. En 1997, Rudecindo Betancur vivió momentos de terror cuando supo que su hijo, que en ese momento era reservista del Ejército, no podía ir a su finca porque lo iban a matar.
 
Rudecindo vivía en la vereda San Francisco con su familia. Por aquella época uno de sus hijos era integrante del Ejército y fue a pasar en la casa de sus padres la Semana Santa. 
 
"Los paramilitares se nos metieron a la finca, lo sacaron, nosotros no pudimos hacer nada y lo mataron, sin decirnos nada, eso fue en el año 97; en el 99 ellos volvieron por acá y se me llevaron el ganado y a mí me tocó huir con toda la familia porque nos daba mucho miedo”, relata Betancur, quien afirma también que en su momento no denunció.
 
Con la aparición de la ley de Justicia y Paz sintió la seguridad que estaba buscando para instaurar un proceso, sin embargo solo hasta que supo de la existencia del PAVIC vio que a través de la ley 1448 de Víctimas y Restitución de Tierras, tenía la posibilidad de declararse como víctima y empezar un proceso que le permitiera resarcir de alguna forma lo sucedido con su hijo. (Fundagán lanza portal para atender a víctimas del conflicto)

“Cuando conocí el programa tuve que hacerle una exhumación al cadáver de mi hijo y entregarles esos documentos a los abogados para hacerle seguimiento y ver qué podemos rescatar y recibir gracias a la Ley”, aseguró el ganadero que espera que con el tiempo pueda hacerse justicia.
 
"Estoy vivo de milagro"

Walter Gutiérrez, ganadero que vive en Montería tuvo que huir de Planeta Rica porque las Bacrim se adueñaron de esta zona de Córdoba e instauraron un regimen en el que impera la violencia.

“Mi tragedia empezó en 2009. Esas organizaciones armadas hacían lo que querían acá y nadie les decía nada", relata Gutiérrez, quien con voz entrecortada aún habla con temor de ser escuchado por alguien distinto a su interlocutor.
 
Su historia comienza con la narración del crimen de uno de sus hermanos al que según cuenta llegaron a matar sin haber recibido nunca antes un panfleto o algún tipo de amenaza.
 
"Lo  peor lo viví el año pasado, porque en junio volvieron por acá esos señores y asesinaron a mi papá, a mi mamá y a mis otros dos hermanos, mejor dicho, estoy vivo de milagro; aparte de eso quemaron la finca y se llevaron todo el ganado”, explica el ganadero. (Crean comité para hacer seguimiento especial a casos de abigeato en Atlántico)

Su proceso de reparación apenas está empezando, además durante este tiempo  le han estado llegando panfletos asu casa. 
 
“Da miedo hacer algo, porque son capaces de matarme”, dice Walter, que pesar de todas estas adversidades se decidió a ser parte del programa de Fundagán de acompañamiento a las víctimas y ha visto como poco a poco el proceso ha ido encaminándose.

“Mi papá era conocido en Fedegán, cuando lo mataron me dijeron que me acercara al Comité de Ganaderos de aquí para empezar el proceso, pero a mí me dio miedo, fue apenas hace poquito que tuve la valentía de empezar a llevar las pruebas, a reunirme con los abogados para luchar por la reparación, claro que toca con prudencia, porque las amenazas siguen llegando”, puntualizó Gutiérrez.

Historias como estas son las que el Programa de Acompañamiento a las Víctimas Ganaderas de la Violencia, trata de ayudar a resolver, sin importar el origen de la persona, su filiación política o el departaento en el que viva.
 
El programa, totalmente gratuito, pone a disposición de la víctima a todo un equipo de profesionales para que le acompañen durate su proceso y se busque su reparación de acuerdo a los estándares fijados en la Ley.
 
Desde el próximo lunes y durante 2 meses los ganaderos que sean víctimas podrán acercarse a conocer más del programa e incluso a iniciar acciones que les permitan conocer más de los beneficios que ofrece y las reparaciones a que tienen derecho.