Sacrifican ganado ilegalmente en los ríos de Huila

Por: 
CONtexto Ganadero
12 de Noviembre 2014
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sacrificio clandestino
Las autoridades hallaron a 2 delincuentes limpiando una res con el agua que baja de una pequeña quebrada. Foto: Diario del Huila.
2 sujetos fueron encontrados por uniformados del grupo de Carabineros y personal de la CAM faenando 2 reses en una quebrada del municipio de Isnos, Huila. La autoridad ambiental pide a la población tener cuidado con el agua que consume, ya que los residuos de las reses iban directamente al afluente.
 
Las modalidades para sacrificar ganado de forma ilegal son cada vez más novedosas. En Isnos, Huila, la comunidad presentó varias quejas ante la Corporación Autónoma del Alto Magdalena, CAM, por una situación extraña e incómoda. En la quebrada La Arenosa, un grupo de hombres venían realizando con frecuencia actividades de faenado ilegal en inmediaciones del afluente sin las mínimas condiciones de asepsia requeridas. (Lea: Alcaldes municipales de Antioquia son capacitados en el cuidado del agua)
 
Tras las constantes quejas, la entidad y un grupo de uniformados de la Policía de Carabineros de San Agustín, realizaron la visita a la zona y comprobaron las escenas relatadas por los habitantes del municipio. Las reses eran sacrificadas dentro de la quebrada y todos los residuos y sangre del animal iban por la cañada que desemboca en el río Magdalena.
 
Según explicó Carlos González, director de la CAM, los agentes contaminantes que caen sobre el agua pueden afectar seriamente la calidad del recurso, poniendo en riesgo la fauna y flora que hay al interior del caudal. Además, les pidió a las autoridades sanitarias de Isnos mayor vigilancia a la carne que consumen los habitantes de la población. (Lea: Restricciones de agua encienden alarmas entre ganaderos)
 
“Nosotros requerimos más control por parte de los inspectores de sanidad del municipio sobre la carne que se consume, porque es posible que en la zona se esté comercializando el producto sin que haya sido beneficiado en óptimas condiciones y sin cumplir con las buenas prácticas de beneficio animal”, argumentó González.
 
Sobre la presencia del material contaminante en la quebrada, CONtexto Ganadero consultó a William Ortiz, gerente de la Compañía de Ferias y Matadero del Caquetá, Cofema, quien explicó que hay una variante clave que puede determinar el grado de afectación ambiental que puede sufrir un río y es su tamaño. Sí es una cañada pequeña el daño puede ser más grave mientras que un río como el Magdalena o el Amazonas, asimilan con facilidad esos desechos. (Lea: El cuidado del agua, vital para la ganadería en el mundo)
 
“Cuando es una cañada pequeña, la flora y fauna se empieza a quedar sin oxígeno, el agua se vuelve turbia, cambia de colores, genera olores desagradables, es decir, esa fuente está a punto de desaparecer y con ella todos los peces que la usaban. Pero cuando es un río con caudales, es más fácil que el agua fluya y los peces se alimenten de esos pedazos de vísceras sin que haya mayores daños”, expuso Ortiz.
 
El gerente de Cofema señaló que en el caso del río Bogotá, fue un cauce que colapsó por la cantidad de residuos que cayeron en el mismo. “Allí fueron vertidos desechos de marroquinería, ganadería, tóxicos y químicos que causaron la muerte del río, por eso huele tan mal y está lleno de lodo, por cuenta de la contaminación”, remató el experto. (Lea: El consumo de agua por las praderas)
 
Por situaciones como esta es que se recomienda siempre comprar los productos en lugares autorizados y en los que es posible conocer el lugar de sacrificio, lo contrario es poner en riesgos innecesarios a quienes los ingieren.