“Después de 5 décadas nos dimos cuenta que no sabíamos nada de ganadería”

Por: 
Luis Humberto Caballero R.
18 de Marzo 2019
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Juan Carlos Robledo -de blanco- y Johann Zietsman, quien lo asesoró para que en su ganadería prime el máximo beneficio económico por hectárea sustentable. Foto: Cortesía.

Juan Carlos Robledo, ganadero y médico veterinario y su padre quien fuera pionero de la transferencia de embriones en la raza Blanco Orejinegro, se dieron cuenta que después de más de 50 años de ejercer la actividad a través de la hacienda La Cascada en el municipio de Victoria del departamento de Caldas no sabían nada del negocio y que hicieron las cosas de manera desfasada.

 

Se percataron de ello luego de haber intentado varias veces diversos esquemas de producción, incluso cuando recibió la finca de su padre, Juan Carlos Robledo, comenzó a aplicar el esquema de pastoreo racional Voisin al pie de la letra, y llegó a tener en solo 8 hectáreas 55 vacas, con sus crías y un toro, lo que él mismo, considera una proeza productiva.

 

Asimismo logró registrar una tasa de natalidad del 92 %, y del mismo modo, 235 kilos de peso al destete en promedio.

 

Al observar el alcance obtenido trató de replicar dicho modelo pero fracasó por tener demasiados frentes de trabajo donde se dispersaban los esfuerzos.

 

Entonces comenzó a aplicar el pastoreo de ultra alta densidad basado en la ganadería regenerativa y descubrió en este la manera sencilla de realizar la actividad ganadera bovina.

 

Consultó al experto mundial Johann Zietsman de ascendencia holandesa y ganadero de Zimbabwe en Sudáfrica, quien llegó a Colombia con el pergamino que lo certifica por haber mejorado en 280 %, de un año a otro, la eficiencia económica de su hato bovino.

 

Fue así como se dio cuenta que no sabe nada de ganadería y ceñido a los lineamientos de Zietsman, ahora maneja su vacada BON sujeto a un principio específico: máximo beneficio económico por hectárea sustentable.

 

¿Cómo llega a aplicar este concepto que marcó el modelo productivo de su hato?

 

Gracias a un grupo de ganadería regenerativa con el cual me había involucrado logramos traer a Johann Zietsman y tuvimos la oportunidad de tenerlo en la hacienda La Cascada durante 3 días.

 

Quedamos asombrados. Mi padre que tiene 80 años y ha sido referente en ganadería toda la vida y yo igual me crie en la actividad, a la mitad de la visita del señor Zietsman, nos miramos y entonces le dije: papá no sabemos nada de ganadería.

 

Él me contesto, hemos estado engañados absolutamente toda la vida. Hoy puedo decir que con el señor Zietsman aprendí, qué es ganadería. (Lea: Corpoica trabaja a favor de los indicadores de la raza BON)

 

Agachamos la cabeza y dijimos. Estamos totalmente desfasados de lo que es la ganadería rentable. Hemos gestionado lo que no es.

 

Zietsman se basa siempre en el máximo beneficio económico por hectárea sustentable. Ese es el objetivo de él y es el paradigma a romper con los ganaderos.

 

Normalmente en la ganadería no hay un objetivo claro. Y el ciudadano holandés nos recomendó tomar todas las decisiones basado en dicho objetivo.

 

A nosotros nos habían enseñado la manera de producir, pero no en dónde estaba la eficiencia.

 

El experto de Sudáfrica nos dijo que además del máximo beneficio económico por hectárea sustentable, la carga animal es el determinante número uno de la rentabilidad de la actividad, por encima de cualquier cosa.

 

De tal manera que después de identificar la carga adecuada, el ganadero debe tener animales reproductivamente eficientes, lo cual, está ligado a animales que mantengan una buena condición corporal.

 

Es necesario tener un biotipo adaptado, es decir, animales pequeños, con altísima ingesta relativa –con relación a su peso– y además, que su consumo sea alto, para poder ser eficientes en un pastoreo no selectivo, la eficiencia se verá reflejada en su buena condición corporal, fácil llenado y buena reproducción.

 

Nos aconsejó dejar de satanizar la grasa y consideró que esta resulta ser el indicativo más importante de adaptación que tienen los animales. La grasa y el balance hormonal, van a ser los que le determinen al bovino la eficiencia reproductiva.

 

Zietsman escribió su libro Man, Cattle & Veld –Hombre, ganado y sabana– y es consultor ganadero y asesor a nivel mundial.

 

¿Cómo trabajaba su esquema productivo antes?

 

Tratábamos de mantener cierta variabilidad genética siendo un hato cerrado porque las condiciones son diferentes a las de otros criadores.

 

Hacíamos una presión muy fuerte por fertilidad y también por peso al destete. Esto nos llevó a tener unas vacas de alto potencial lechero y de buen balance hormonal, pero carentes de condición corporal porque ese no era un ítem por el cual se seleccionaba en ningún momento.

 

Eran vacas muy buenas pero vivía uno al límite, es decir, si se cometía un error en la parte nutricional eran vacas que se las cobraban con abrirse un día o también con perder condición.

 

Tuvimos la buena suerte de traer vacas que habían sobrevivido un verano muy fuerte en Dagua en el Valle del Cauca, y dentro de ellas, venía una excepcional, en cuanto a funcionalidad aunque de pronto no era la más bonita de la raza.

 

Nos daba temor usarla porque somos ganaderos de registro. Tomé la decisión de colocarle un toro y comencé a levantar terneros[1] de la misma. Cuando llega Zietsman yo ya tenía un toro de dicha hembra y ese le gustó.

 

Nosotros hacíamos ganadería y creíamos que la gestionábamos bien, pero de todas maneras era difícil. Tenía 5 lotes de animales así: 3 de cría, un lote de levante de machos y uno de levante de hembras, pero llegó el momento en que se volvieron insostenibles. (Lea: Congregación de los Hermanos de La Salle le apuestan a la producción de BON puro)

 

La razón es que tenía que estar muy pendiente de muchas cosas, y en síntesis, no disfrutaba la finca. Era sostenible pero no dejaba dinero. Este se veía a largo plazo, pero a corto no.

 

¿Qué esquema aplican actualmente?

 

Ahora tengo un solo lote. Ahí tengo vacas paridas, terneras de levante, terneros castrados de levante, mejor dicho, ganado de todas las categorías. Y el objetivo diario es llenar las vacas. Que terminen muy llenas.

 

Trabajamos pastoreo de ultra alta densidad (más de 500 animales por Ha carga instantánea).

 

Acá en La Cascada tenemos poca luminosidad por la alta pluviosidad, y de manera simultánea, los periodos de recuperación son largos y llegan a ser hasta de 70 días.

 

Con una cinta eléctrica muevo las vacas por cuenta propia y solo por delante. Normalmente hago 5 cambios diarios. Mi objetivo es que coman mucho hasta llenarse por completo.

 

Lo ideal es que al cuarto cambio ya tenga un 20 o 30 % de las vacas que entren con poco apetito o que no entren al cambio, porque ya están llenas.

 

La oferta de forraje se da de acuerdo a los horarios de mayor consumo y la mayoría del pasto se ofrece en horas de la tarde ya que en esas horas los animales tienen más energía, de hecho, el 70 % de la oferta se da en esta jornada.

 

He logrado un gran impacto en las praderas y gracias a esto he podido avanzar, en un sistema sencillo. La clave es mucha observación. (Lea: Razas colombianas, las más resistentes a los cambios climáticos)

 

¿Qué esquema aplicó para el mejoramiento productivo?

 

El objetivo luego de suministrarles bastante alimento y llenarlas al máximo es que después del destete los animales comiencen a generar dinero.

 

Las decisiones las tomo ahora centrado en dos preceptos: uno es ceñido en el máximo beneficio económico por hectárea sustentable, y el otro, de acuerdo a la condición corporal.

 

Este último aspecto determina toda la productividad previo al destete y en el momento en el que se va a seleccionar para ser productivo.

 

También aplico un proceso de adaptación que es el siguiente. Hay dos meses donde las vacas tienen mejor condición corporal al parto y es en junio y julio. Estoy logrando que las hembras paran en junio, porque en este, tengo una oferta forrajera grande que me dejan las lluvias de mayo, y además, mejora la intensidad lumínica porque ha pasado el invierno y no tengo excesos de agua.

 

En conclusión es una época de buena abundancia y de mejor bienestar para las vacas.

 

Estamos pasando a una temporada de monta de 42 días. Donde entra el toro al servicio durante ese tiempo –entre junio y julio– y lo que se preñó se preñó y lo que no se descarta y se vende y me genera un ingreso.

 

La idea es que después del destete, al año siguiente, el animal comience a generar terneros.

 

Para eso busco que la preñez comience a los 15 meses y lo he logrado sin problema alguno en algunos pocos ejemplares, que serán la base para seguir trabajando la selección.

 

Con mucho miedo soltamos a toro las 55 terneras de levante que tenían edades entre 9 y 24 meses, y hemos tenido éxito. Hay novillas que se preñaron a los 220 kilos y hoy pesan 350 y tienen terneros de 180 kilos al destete. (Lea: Prepárese desde ya para adquirir a un ejemplar BON de la mejor calidad)

 

Le quitamos el miedo a eso y dejamos todos los animales dentro de un solo lote y para identificar las que se encuentran pendientes del destete, les pusimos narigueras.

 

Con dicho esquema he logrado ganar más peso de levante que antes y los machos castrados los tengo hasta 380 kilos.

 

¿Cómo escoge el toro?

 

El toro de la hacienda La Cascada debe venir de la vaca que se haya preñado a los 15 meses y parido a los 24 meses y después de eso seguir pariendo cada año.

 

¿De qué manera obtiene el flujo de caja?

 

El flujo de caja viene de los descartes de todo el hato y de los demás animales que no cumplan con el máximo beneficio económico por hectárea sustentable, además, de la venta de machos para personas que siguen procesos similares en sus predios.

 

No es algo fijo que se logre cada 15 días o cada mes, es bastante variable, pero la idea a largo plazo es sacar la cosecha de vacas que no lograron su intervalo entre partos menor a 365 días y los terneros destetos en la época de mayor oferta forrajera, y por tanto, buen precio y fácil mercado