Pastoreo racional y el Romosinuano dan de qué hablar en México

Por: 
Diego Castrillón Franco
12 de Enero 2017
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Daniel Suárez Castillo desde hace 6 años es el encargado del rancho El Yaqui en Chiapas. Foto: Cortesía.
Durante su conversación con CONtexto Ganadero, Daniel Suárez Castillo reveló la razón que lo llevó a decantarse por el SPRV y la raza criolla colombiana. Esas 2 estrategias salvaron su racho de la quiebra.
 
Daniel Suárez Castillo es un mexicano de 36 años, nacido en Chiapas, un estado ubicado al sur del país azteca y muy cercano a Guatemala. Es una región famosa por tener una competa diversidad de climas. Allí hay regiones muy húmedas con precipitaciones cercanas a los 4.000 mm al año, otras frías en las que son comunes las heladas y zonas secas en donde las lluvias no superan los 1.500 mm al año, pero se pueden presentar veranos entre 6 y 8 meses. (Lea: Pastoreo rotacional, clave para optimizar la actividad ganadera)
 
Es agrónomo de profesión. Estudió en Costa Rica y apenas terminó la carrera, su padre le entregó las llaves del rancho familiar “El Yaqui” a él y sus 2 hermanos para que fueran los responsables de sacarlo adelante. Sin embargo, solo asumió la responsabilidad por completo desde hace 6 años y bajo su administración apeló a la ganadería ecológica básicamente por necesidad, ya que la empresa sufrió un descalabro económico fuerte.
 
Suárez Castillo habló desde Chiapas con CONtexto ganadero y durante su diálogo reveló que se capacitó en Sistemas de Pastoreo Racional Voisin, así como en permacultura e hidrología de suelos, para llegar a la eficiencia funcional en el ganado que traduce en hallar animales eficientes alimentados a partir de pasto.
 
CONtexto ganadero (CG): ¿Qué ocurrió en 2010 y por qué empezaron a implementar la 'Ganadería Regenerativa'?
 
Daniel Suárez Castillo (DSC): Veníamos trabajando con el sistema convencional de producción. Teníamos ganado Pardo Suizo con registro lechero y funcionábamos bajo los estándares de altos concentrados, genética desadaptada e importada. Todos esos vicios generaban cada vez más gastos. Los costos productivos eran muy altos y la utilidad baja.
 
2010 fue un año en el que hubo demasiada lluvia y por las condiciones de los suelos que tenemos nosotros en el rancho los pastos no se desarrollaron bien ese año. Las altas precipitaciones sumadas a los malos manejos de los suelos, los forrajes y malas finanzas, nos llevaron a recibir la temporada seca sin pasturas en los potreros y sin plata en el bolsillo. (Blog: Conozca un poco más sobre el pastoreo rotacional)
 
Fue un terremoto muy fuerte para nosotros y tuvimos que tomar cartas en el asunto. Básicamente reformulamos todo y no sabíamos por dónde empezar. Optamos por buscar información, ahí fue donde hallamos todo lo relacionado con el pastoreo racional voisin y eso desencadenó toda la evolución que llevamos hasta ahora.
 
El exceso de lluvias fue la gota que rebasó la copa, como dice el refrán, pero la combinación de todos los factores produjo un coctel perfecto para abrir los ojos.
 
CG: ¿Cuáles han sido los cambios más notorios que se han evidenciado desde que se implementó lo que ustedes denominan ‘Ganadería Regenerativa’?
 
DSC: Lo primero fue, obviamente, el sistema de pastoreo que generó una explosión inmediata de forraje, especialmente porque se diseña pensando en crisis, entonces hay una abundancia de pasturas impresionante y siempre será mejor lidiar con ese exceso a que haya un déficit. (Lea: Rotación de potreros, herramienta para incrementar la producción)
 
Los suelos mejoraron muchísimo. La biodiversidad tuvo un cambio notorio a partir de eso. La salud de los animales, a pesar de que aún tenemos una buena cantidad de ellos desadaptados al clima de la finca, su estado sanitario es mejor y más estable.
 
No hemos podido mejorar la productividad de los animales desadaptados con pasto, pero ya estamos trabajando en esa genética.
 
CG: ¿Siguen trabajando con la raza Pardo Suizo o ha habido cambios en esa materia?
 
DSC: Todavía tengo vacas de esa especie, pero las estaba cruzando con Guzerá buscando el famoso vigor híbrido y la rusticidad; pero en alguna ocasión vi una capacitación que era específicamente relacionada con genética para pastoreo en la que se buscaba la eficiencia funcional.
 
Eso me llamó la atención, yo no sabía nada al respecto. Estaba como todo el mundo, creía que a la vaca solo se le daba el pasto y ella producía, pero no es así; hay una anatomía, un tamaño y otro tipo de aspectos que deben ser estudiados para que ese animal coseche y transforme de forma eficiente el forraje que se le suministre. (Lea: Las leyes Voisin mejoran la ganadería en todo el mundo)
 
A partir de ahí me di cuenta que el Cebú no era mi mejor opción, básicamente por el tamaño y su madurez sexual tardía, entonces fue cuando descubrí los criollos y empecé a trabajar con Romosinuano y los resultados han sido fabulosos. Apenas están naciendo las primeras F1 de Romosinuano x Pardo y nunca había tenido animales tan sanos a tan bajo costo.
 
CG: ¿Cuál es el fuerte de la producción ganadera de su empresa?
 
DSC: Al principio, cuando teníamos el ganado de registro, el fuerte era la cría y en segundo lugar la leche. Ahora nos salimos del tema de la raza pura, estamos con la lechería y la tendencia, por decisión propia de los 3 hermanos, es irnos a producir carne.
 
Sin embargo, los parámetros productivos del rancho son muy bajos todavía y no son presumibles por cuenta de la transición que estoy haciendo. Yo tengo un porcentaje que no llega todavía al 50 %, que es malo, pero no me da vergüenza decirlo porque sé que todo el sudeste de México está entre el 45 y 50 % de preñez. Eso significa que necesitamos 2 vacas para producir una cría al año.
 
Implementé el sistema de monta estacional para que entre el 5 de julio y el 20 de agosto nazcan todas las crías, y las vacas que no se preñan en la temporada que se debe salen del hato, y las sustituyo con vacas comerciales adaptadas. (Lea: Con silvopastoreo racional, ganaderos pueden conservar sus bovinos)       
 
CG: ¿Qué tipo de alimentación se está usando en El Yaqui?
 
DSC: Por ahí dicen que el mejor pasto es el que nace en la finca, el que ya hay, y el que es más caro es el que se debe comprar. Así que los praderas que ya tenemos y están ahí desde antes son estrella africana, llanero, brachiaria brizantha, bracharia humidícola, jaragua y gramas nativas que están naciendo y creciendo.
 
Toda la alimentación es a pasto. Las crías también tienen la misma base nutritiva, no tocan un kilo de concentrado. A las únicas que se les da algo de suplementación es a las vacas de ordeño porque todavía hacen parte de la genética desadaptada que tenemos en la finca.
 
Si a un carro fórmula 1 le echas gasolina convencional no va a rendir, el motor se va a dañar muy rápido. Eso está pasando con las vacas desadaptadas porque tienen unos altos requerimientos nutricionales y por eso debo seguir apoyándolas con concentrados. La idea es ir depurando esa genética y sustituyéndola con animales como el Romo, ese es el trabajo que venimos haciendo.
 
CG: ¿Qué percepción tiene del negocio ganadero en México?
 
DSC: La ganadería es necesaria, la gente come carne, toma leche y usamos cuero regularmente, son productos que se podrían catalogar como primarios y tienen sus ciclos. Por ejemplo, la leche en este momento está a un precio muy bajo, eso se debe a los mercados internacionales y los malos manejos que le han dado al tema los dirigentes nacionales. (Blog: ¿Qué es un sistema silvopastoril intensivo?)
 
La carne tuvo un muy buen comportamiento hace unos años. En este momento ya viene con tendencia a la baja y los precios son inciertos.
 
Si es un buen negocio o no depende de cómo lo ejecute cada ganadero y el propósito que tenga definido. Al ser un producto primario, los precios de lo que vas a vender están determinados por cuestiones nacionales e internacionales. Yo no conozco un solo ganadero que le ponga precio a su materia prima, siempre es el mercado el que se encarga de eso y así venden. Eso nos lleva a que debemos ser eficientes y producir a muy bajos costos