5 razones para consumir cultivos tradicionales

Por: 
CONtexto ganadero
07 de Noviembre 2018
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Muchos cultivos tradicionales e infrautilizados como el Nopal son ricos en micronutrientes y pueden aportar elementos esenciales para nuestras dietas, cada vez más simplificadas. Foto: FAO - ©Dmitry Sheremeta/Shutterstock.
Existen miles de cultivos que han sido olvidados o infrautilizados durante siglos, que suelen ser cultivos indígenas o tradicionales que prosperan en regiones específicas del mundo, que proporcionan sabores diferentes y ofrecen importantes nutrientes.
 
Los cultivos “olvidados”, ya sea porque se cultivan en zonas geográficas pequeñas, tienen rendimientos bajos, requieren un procesamiento prolongado, son susceptibles a las plagas o porque no se han investigado adecuadamente, nunca se incorporaron al mercado mundial y, por tanto, muchas personas desconocen su existencia, a veces incluso de productos de sus propias regiones.
 
FAO señala que, con el apoyo de unas políticas y una financiación adecuadas, estas variedades olvidadas podrían ser, algún día, reconocidas en el mercado mundial.
 
FAO presenta las cinco razones por las que debemos dejar de marginar estos cultivos, que pueden revolucionar el futuro de nuestra alimentación:
 
1. Enriquecen nuestras dietas
 
Los cultivos tradicionales suelen ser muy nutritivos y pueden ofrecernos una dieta más equilibrada. La quinua, por ejemplo, es el único cereal que contiene todos los aminoácidos que necesitan los seres humanos. La bambara es una importante fuente de proteínas, y el mijo es rico en calcio y hierro.
 
Actualmente, unos 1 500 millones de personas en el mundo se ven afectadas por una o más formas de carencia de micronutrientes. Las carencias de hierro, zinc, yodo, vitaminas A, B 12 y D están muy extendidas, tanto en los países subdesarrollados como en los países en desarrollo, especialmente entre mujeres y niños. Estas carencias no solo se manifiestan en personas con insuficiencia ponderal, sino también en aquéllas con sobrepeso y obesidad.
 
2. Protegen nuestra agricultura
 
Al depender de tan pocos cultivos para alimentar a la mayor parte de la población mundial, somos vulnerables a una enfermedad o a una plaga que puede destruir gran parte de nuestros sistemas alimentarios.
 
El monocultivo –la plantación de un único tipo de cultivo– es especialmente propenso a la devastación, a un descenso de los rendimientos y a la degradación del suelo.
 
Depender de un mayor número de cultivos valorados y apreciados en el mercado mundial significa que los agricultores tienen más opciones para elegir sus cultivos y cómo intercalarlos. Estos aumentan la sostenibilidad de los sistemas de producción alimentaria y frenan la propagación de algunas plagas e infestaciones de enfermedades.
 
3. Combaten al cambio climático con sus propias armas
 
Los cultivos tradicionales son especialmente útiles ya que muchos de ellos son resistentes al clima, siendo capaces, por ejemplo, de sobrevivir a inundaciones o sequías. También pueden crecer en algunos tipos de climas en los que otros cultivos “estándar” no pueden.
 
El nopal crece en los desiertos y las zonas áridas, la acederilla y la quinua sobreviven a gran altitud, y algunas variedades de la fruta del árbol del pan florecen incluso en suelos arenosos o salinos.
 
Con el desafío creciente de la desertificación y el aumento de la frecuencia de los fenómenos climáticos extremos, estos cultivos son buenas soluciones para aquellos lugares en los que resulta difícil obtener cualquier otro alimento.
 
4. Mantienen vivos los conocimientos tradicionales
 
No solo se está ignorando los cultivos tradicionales, también la manera tradicional de plantarlos y cosecharlos.
 
Por ejemplo, los pueblos indígenas han utilizado numerosos métodos agrícolas –como el cultivo en terrazas– que son sostenibles de forma natural. Es decir, aprovechan mejor el agua, no requieren fertilizantes –o requieren una cantidad muy reducida de éstos–, o ayudan a reponer el suelo, por poner algunos ejemplos.
 
Dado que un futuro necesitaremos cultivar más alimentos para alimentar a más personas en el planeta, tenemos que hacer de la sostenibilidad nuestra nueva forma de vida, y estos métodos tradicionales son herramientas valiosas en esta estrategia.
 
5. Pueden potenciar los medios de subsistencia de los pequeños campesinos y los productores locales
 
Algunos cultivos tradicionales tienen buenas posibilidades comerciales y podrían ser un cultivo comercial excelente para los pequeños campesinos o los agricultores familiares. Por ejemplo, la quinua solía ser un cultivo de subsistencia en Bolivia, Perú y Ecuador, pero al aumentar su visibilidad y atraer el interés, su producción casi se triplicó entre los años 1992 y 2010.
 
Actualmente se cultiva en más de 70 países. Además, los cultivos tradicionales, como las legumbres, son también útiles para el cultivo intercalado y de hecho incrementan los rendimientos de otros cultivos, generando así más ingresos para los agricultores y sus familias.