Vocación en carreras agropecuarias disminuye por falta de incentivos

Por: 
Agencia de Noticias UN
26 de Diciembre 2018
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Los jóvenes con vocación agropecuaria generalmente proceden de departamentos lejanos y zonas urbanas. Foto: Agencia de Noticias UN.
Algunas de las problemáticas que afronta la educación agropecuaria en el país son la falta tanto de políticas contundentes sobre la educación rural como de incentivos de estudio para la población, enmarcados en la ocupación del campo.
 
Según cifras del Observatorio Laboral para la Educación, del Ministerio de Educación Nacional, las titulaciones por área de conocimiento en 2014-2015 demuestran una tendencia negativa en los programas de agronomía, veterinaria, zootecnia y afines, así: en 2014 egresaron 7.666 profesionales y en 2015 se registraron 6.487, es decir una variación de -15,4 %. (Lea: Carreras agropecuarias, cada vez despiertan menos interés
 
Édgar Cárdenas Rocha, zootecnista y docente de la Universidad Nacional de Colombia, considera que el problema de la ruralidad es mundial. Por ejemplo en Europa la población rural no supera el 3 %, mientras que en Colombia alcanza el 18 %, siendo un país con múltiples ecosistemas ricos en biodiversidad, pero con problemas que afectan los sistemas productivos y bajan su rentabilidad.
 
El docente explica que esas cifras se deben en gran medida al registro histórico en las zonas rurales del país, en las que la violencia, la inestabilidad de precios de los productos agrícolas y pecuarios y la facilidad del paso de enfermedades entre animales dificultan el sostenimiento de sistemas productivos, y en ese mismo sentido hacen poco llamativo el trabajo del campo.
 
A dicha situación se agrega que los salarios que reciben los profesionales agropecuarios no son atractivos: “mientras un geólogo con pregrado gana cerca de $3 millones 500 mil, el salario de un zootecnista está entre un millón $200 mil y un millón $600 mil, cuando le pagan bien. La brecha es amplia”. (Lea: 5 razones por las que los jóvenes deben estudiar carreras agropecuarias)
 
Lo anterior se explica porque hay carreras con más prestigio y que están de “moda” por alguna tendencia mundial, como lo fueron las carreras agropecuarias en el auge de la “revolución verde” en la década de los años setenta, cuando se potenció la productividad agrícola.
 
Los programas pecuarios como la zootecnia están cambiando el impacto de sus actividades. En el caso de la ganadería, por ejemplo, se realizan prácticas de mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero que causan un impacto menor frente a otros sistemas del mundo como el transporte, con pasturas que capturan los gases balanceando la emisión de dichos gases.
 
Incentivos de estudio
 
Al programa de zootecnia ingresan, por vocación, tres estudiantes de un grupo de 50, es decir el 6 %; la tendencia marca que la mayoría de ellos llega de las ciudades al programa, es decir que no tienen conocimiento previo de pasturas, suelos o animales y que ingresan por cursar algún estudio. (Informe: Conozca el panorama de las carreras agropecuarias en Colombia)
 
En ese sentido, la zootecnia se está afectando por el desconocimiento de la población de su quehacer, y por ejemplo eligen carreras como agronomía o medicina veterinaria buscando aprender sobre alimentación animal, cuando la fortaleza del tema es de los zootecnistas que potencializan los sistemas pastoriles para ese fin.
 
Para el docente, faltan políticas contundentes sobre la educación rural e incentivos de estudio para la población rural y citadina que inviten a la ocupación del campo.
 
En su opinión, los jóvenes con vocación agropecuaria generalmente proceden de departamentos lejanos y zonas urbanas que en su calidad de bachilleres en el sector agropecuario tienen bajos indicadores de áreas del conocimiento, lo que dificulta su ingreso. (Lea: Colombia necesita más profesionales en carreras agropecuarias)
 
“Con tanta inestabilidad, los campesinos mandan a sus hijos a estudiar carreras que no tengan nada que ver con el campo”, agrega.