Alex Cooman, un belga que trabaja por el desarrollo del agro en Colombia

Por: 
Melanny Orozco Zabala
30 de Septiembre 2019
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“Desde ese entonces he estado saliendo y regresando a Colombia, por lo que concluyo que me gusta mucho el trabajo aquí porque es un país muy agrícola, en donde hay muchas oportunidades para innovar, pues considero que hay todavía muchas cosas por hacer”, asegura Cooman. Foto: Cortesía.

Alex Cooman, es un belga que llegó a Colombia para quedarse y trabajar por el futuro de la actividad agrícola del país de la mano de los cultivadores de palma de aceite.

 

Este extranjero llegó hace más de dos décadas al país del café para realizar diversas investigaciones relacionadas con los avances agrícolas . Tiempo después, esto se convirtió en el gancho perfecto para enamorarse y querer desarrolla su vida profesional como director de una importante entidad agropecuaria.

 

Nació en Bélgica, donde con su familia se capacitó y desarrolló sus habilidades para favorecer y trabajar en pro de los avances e investigaciones que componen al sector agrícola y pecuario.

 

Los inicios de un extranjero

 

“Soy un ingeniero agrónomo y agrícola apasionado por el campo, las investigaciones y los avances que se pueden realizar para promover el crecimiento de este sector en el mundo y hoy por hoy en Colombia”, afirma Cooman.

 

A partir de esto, esa pasión por conocer acerca del agro de varios países del mundo lo llevó por encontrarse con Colombia y toda la diversidad agrícola desde hace más de 28 años.

 

Esa llegada hace más de dos décadas generaron el interés de Cooman por experimentar y aprender más a profundidad acerca de las oportunidades que hay en el agro de este país. (Lea: Juan Manuel Herrera, con tan solo 27 años, ya es un joven empresario ganadero)

 

“Desde ese entonces he estado saliendo y regresando a Colombia, por lo que concluyo que me gusta mucho el trabajo aquí porque es un país muy agrícola, en donde hay muchas oportunidades para innovar, pues considero que hay todavía muchas cosas por hacer”, asegura Cooman.

 

Su crecimiento en Colombia

 

Hoy se considera un belga “colombianizado”, como Cooman suele llamarse porque después de tantos años trabajando en el país ya se siente más colombiano que cualquiera.

 

Desde hace siete años está vinculado al sector palmicultor, donde primeramente comenzó trabajando en la parte técnica, tecnológica y de gestión, pero que gracias a su labor lo ha llevado a ocupar cargos más altos.

 

Los primeros años fui el gerente nacional de manejo fitosanitario en Cenipalma y estive apoyando los temas de las crisis de pudrición del cogollo en Puerto Wilches y Tumaco”, explica Cooman.

 

Luego en el 2015 pasó a la dirección de extinción por lo que desde hace dos años fue nombrado el director general de Cenipalma, donde ha estado trabajando y esforzándose de forma continua para producir tecnologías y soluciones para el sector, de tal forma que se están ampliando la oferta en los lugares donde se requiere y a su vez, se está apoyando al palmicultor con temas de extensión y de producción de insumos a través de la gerencia de innovación.

 

En palabras de Cooman, “como investigador siento muchas satisfacciones porque se ve y se siente que somos muy útiles en todos estos temas, de tal manera que apoyamos el desarrollo de este país”. (Lea: Eduardo Orozco, productor que levantó su negocio a pesar de la delincuencia)

 

Las peripecias del sector

 

El sector de la palma de aceite tiene una gran fortaleza, pues Colombia se encuentra en una buena posición en investigación y desarrollo tecnológico comparada con toda la región de Latinoamérica. Para Cooman, el país tiene una categoría muy importante lo que garantiza que se tienen todas las capacidades para resolver problemas y de innovar para volverse más competitivo.

 

Comparado con otros países del mundo, los productores colombianos tienen grandes oportunidades pues a nivel más internacional, los cultivadores del sureste asiático tienen unos volúmenes mayores, pero de igual forma tienen más inconvenientes como los inconvenientes ambientales.

 

“Todo esto nos obliga a ser cada vez más exigentes en nuestros procesos productivos y en ser innovadores para darle un valor agregado al aceite, buscando la forma de incursionar en mercados especializados para que se nos retribuya ese esfuerzo que hacemos para producirlo”, precisa Cooma.

 

Su objetivo en Cenipalma

 

Como otras instituciones, esta ha pasado por fases donde hay ajustes que hacer para acercarse a las realidades y necesidades del entorno, por lo que Cenipalma no ha sido ajeno a eso.

 

“Nosotros nos enfrentamos a un sector con dificultades y temas que van cambiando en el tiempo. En las últimas décadas, la entidad ha crecido y se ha estabilizado, pero eso también significa que vemos cada vez más la necesidad de organizarnos mejor para seguir siendo pertinente y para tener los resultados que más solicita el gremio”, explica Cooman. (Lea: Nayibe Sarmiento, productora que sueña con volver su ganadería más sostenible)

 

A partir de esto, se ha visto la necesidad de comunicar cada vez con mayor claridad, con más cercanía al palmicultor porque el sector ha cambiado en cuanto a su composición , ya que hoy en día el 70 % de la fruta viene de productores a pequeña y mediana escala por eso, la labor de Cooman como director general ha sido buscar la forma de cómo llevar el mensaje y la tecnología hacia los cultivadores de palma de aceite.

 

Sus logros y retos en Cenipalma

 

En la producción de la palma, los esfuerzos son de largo aliento porque son careras maratónicas y no de corto tiempo, pues así como el cultivo requiere de 25 años para un ciclo productivo, las investigaciones que se realizan también requieren un tiempo más largo que la mayoría de cultivos que son de ciclo corto.

 

Creo que en estos años ya hemos logrado una mayor cercanía con el palmicultor porque considero que hemos tenido una aceptación y acompañamiento de tal forma que hoy por hoy tenemos resultados que impactan”, asevera Cooman.

 

Por ser un trabajo en equipo, este belga radicado y enamorado de Colombia indica que por ser un trabajo de muchas personas, los logros no han sido solo alcanzados por él, sino todo ha sido una labor conjunta.

 

“De mí ha dependido los ajustes de la estrategia de acomodarnos a los cambios del entorno y mejorar la comunicación, fortalecer el área de servicios técnicos y especializados y convenirlo en todo una gerencia de innovación que ya arrancó, pero que se va a consolidar también en los años venideros para ofrecer muchas más soluciones concretas a los palmicultores del país”, concluye Cooman.