Eduardo Orozco, productor que levantó su negocio a pesar de la delincuencia

Por: 
Melanny Orozco Zabala
08 de Julio 2019
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Eduardo Orozco fue víctima del robo de 400 animales a manos de grupos al margen de la ley. Foto: Cortesía

Eduardo Orozco Maestre, es un trabajador pecuario del municipio de Valledupar, departamento del Cesar, que lleva trabajando 25 años en la ganadería, pues nació en la cuna de una familia campesina por lo cual toda su vida se ha dedicado al negocio.

 

Nació en el municipio de Becerril, Cesar, en donde su familia laboraba con las tierras para la explotación ganadera. Cuando tuvo corta edad, comenzó a hacer preguntas y a aprender de mano de su padre. A partir de ese momento se ha dedicado a dicha actividad económica pero se tuvo que retirar por un tiempo por temas de violencia en la región. (Lea: Nayibe Sarmiento, productora que sueña con volver su ganadería más sostenible)

 

 

Una familia ganadera

 

Nació en una familia de 10 hermanos que se criaron bajo los lineamientos de las costumbres ganaderas de la región. Durante muy pequeños comenzaron tanto hombres como mujeres– a conocer del negocio, pero solo unos pocos quisieron dedicar su vida a esta actividad.

 

“Desde que tengo uso de razón he conocido y trabajado en la ganadería. Nosotros fuimos criados por padres campesinos que nos enseñaron desde muy niños acerca de las bondades de la tierra y a trabajar con ella, por ser una actividad muy común en nuestro departamento”, afirma Orozco Maestre.

 

Cuando ya crecieron, algunos tomaron rumbos distintos, pero otros comenzaron a aprender más de la tierra bajo la experiencia de su familia y los errores que iban cometiendo. Hace más de 60 años los padres compraron una finca en Becerril en la cual todos los miembros del hogar lograron trabajar, pero que tuvo que ser desocupada porque la violencia asechó la región, producto de los grupos al margen de la ley, por lo cual su vida dio un giro de 180°.

 

 

Trazando un camino solo

 

Durante 8 años, Eduardo Orozco tuvo que dedicarse a otros negocios para poder sobrevivir, por lo cual se mudó a un municipio de La Guajira llamado Maicao. Luego de ese tiempo, junto con su familia, volvió a sus tierras a trabajar y fue cuando decidió comprar su propia finca en la ciudad de Valledupar.

 

En el año 2000 regresé a Valledupar junto con mi esposa a comprar una finca con los ahorros que habíamos conseguido, en ese momento adquirimos unos pocos animales y nos dedicamos a la producción de leche”, asegura Orozco. (Lea: Así transformé mi ganadería a lechería sostenible y diversifiqué con agroturismo)

 

Actualmente tiene ganado en la misma tierra de hace 19 años, que le ha dado frutos suficientes para lograr sustentar a su familia. Sus predios se encuentran ubicados en Valledupar, ciudad de residencia de Orozco.

 

 

Su labor en la ganadería

 

Eduardo se despierta a las 5:00 am y se dirige hasta su explotación ganadera en Valledupar. Cuando llega, sus colaboradores ya se encuentran haciendo las labores de ordeño y él se encarga de vigilar todo el proceso.

 

“Desde muy temprano, yo me voy hasta la finca, entonces al llegar ya encuentro que están ordeñando y me encargo de supervisar que todo se haga en el orden determinado hasta que la empresa compradora de la leche la recoja”, señala Orozco.

 

Luego de eso, hace las labores de revisión de los cultivos, monta un caballo para observar que todo marche bien en la finca y que no haya ninguna anomalía. Algunos días suelen ser más agitados que otros porque a veces hay problemas con enfermedades del ganado, por lo cual es necesario la visita constante.

 

En este negocio de la ganadería, es importante estar al tanto de cada una de las cosas de la finca, porque si uno se descuida, la empresa se va abajo. Todos los días hay algo nuevo, una vaca que se enferma, baja en la productividad, problemas con el clima, por eso es que esto es un trabajo de aprender diario algo nuevo”, expresa Orozco.

 

Durante estos 19 años, la labor ha sido dura, especialmente por la zona en que se encuentran los predios, pues el cambio climático está haciendo de las suyas y los efectos del verano han afectado su ganadería en estos últimos años.

 

Las pocas lluvias muchas veces han generado que no tenga pastos en sus predios, por lo que le ha tocado aprender un poco acerca de distintos mecanismos que ayuden a la reserva de agua y alimentos, tales como los sistemas de riego y el almacenamiento de comida mediante la elaboración de silos de maíz.

 

Esa misma necesidad de alimentación fue la que lo llevó a comprar unas maquinarias que hoy por hoy se convierte en otro negocio derivado de la ganadería y es el corte y producción de ensilaje para los ganaderos que lo necesiten. (Lea: Francisco Rodríguez, un apasionado por la ganadería y el emprendimiento)

 

 

Un nuevo camino en la ganadería

 

“Cuando me quedé sin comida, me vi en la necesidad de buscar la manera de alimentar a mis animales, por los cuales comencé a comprar máquinas para producir silo que es perfecto para almacenarlo en bolsas y guardarlo para las épocas de sequias”, precisa Orozco.

 

Luego de esto, sus vecinos le pedían asesorías acerca del tema hasta que se decidió a montar el negocio de arriendo y producción de silo. Para esto tiene a unas personas que van y realizan el proceso de corte del cultivo con las máquinas y el almacenamiento en las bolsas.

 

Todo esto, bajo la supervisión de Orozco, quien antes de comenzar el proceso, visita las fincas para inspeccionar las condiciones en que se encuentra el cultivo y así mismo asesorar a las personas que necesiten de alguno de sus conocimientos.

 

 

Los obstáculos presentados

 

Su trabajo en la ganadería no ha sido fácil, porque la violencia, las condiciones climáticas y muchos otros factores han impedido muchas veces el crecimiento de Eduardo.

 

Este trabajo ha sido de aciertos y errores, porque todo lo he aprendido a través de los años mediante el conocimiento de la tierra, las condiciones del clima a las que me enfrento y problemas de violencia que nunca faltan en la región”, indica Orozco.

 

Hace 12 años fue víctima de la inseguridad en la zona, perdiendo más de 400 animales que fueron robados por el grupo al margen de la ley que lideraba en la región. Ante eso creyó que ya no podía levantarse, pero el apoyo de la familia ayudó a que hoy sea un ganadero que surgió gracias a su constancia.

 

Hoy cuenta con algunos trabajadores que se dedican a las labores ganaderas y otros a la actividad de manejo de maquinaria en las épocas en las cuales hay cosecha de los cultivos.

 

 

El sueño de volverse más rentable

 

Sus sueños se basan en convertirse en un mejor productor, de tal forma que su explotación ganadera se vuelva más rentable, así como también poder aprender cosas nuevas que le ayuden a crecer en su trabajo, que hoy por hoy es una empresa ganadera.

 

Mis planes son poder trabajar con el sistema silvopastoril en mi finca, que aunque ya es viejo en Colombia, he tratado de aprender más acerca de esto para poder en corto plazo, implementarlo en mis predios. Además de poder trabajar con una ganadería sostenible que contribuya al medio ambiente”, finaliza Orozco.