Así les llaman a las personas que se dedican a la ganadería en países de América

Por: 
CONtexto ganadero
30 de Noviembre 2020
compartir
Vaqueros países América, llanero, chagra, Chalán, huaso, Cowboy, vaquero, charro, el origen del vaquero, el origen del cowboy, cowboy en español, el vaquero de Estados Unidos, el vaquero de México, vaquero México, Colombia, méxico, Venezuela, Ecuador, Perú, argentina, Chile, ganado, bovinos, ganado bovino, Ganadería, ganadería colombia, noticias ganaderas, noticias ganaderas colombia, CONtexto ganadero, contextoganadero
En Colombia y Venezuela, el llanero es aquel que monta a caballo, recorre las sabanas y domina al ganado mediante la práctica del coleo. Foto: unradio.unal.edu.co

Desde Canadá hasta Argentina, el vaquero se reconoce como uno de los oficios más nobles y heroicos: es el llanero en Colombia y Venezuela, el charro en México, el gaucho en Argentina, el chalán en Perú, el cowboy en Estados Unidos y Canadá, el chagra en Ecuador o el huaso en Chile.

 

Al igual que otros oficios, personas, utensilios, máquinas, prendas, frutas, verduras, o incluso verbos y adjetivos, el trabajador que cabalga y se dedica a las faenas ganaderas recibe un nombre particular según el país donde se encuentre.

 

Así pues, un jinete que se encarga del manejo del ganado es conocido como cowboy en Estados Unidos y Canadá, aunque los precursores de este oficio fueron los vaqueros del norte de México que criaron ganado desde su introducción en el siglo XVI con la llegada de los españoles.

 

Sin embargo, en México también se conoce como charro al ranchero que se dedica a la gestión del ganado para los grandes propietarios y, de hecho, un vaquero es uno de los oficios que hace el charro. Así pues, todos los vaqueros son charros, pero no todos los charros son vaqueros.

 

 

Llanero

 

Se denomina así a las personas oriundas de los Llanos de la zona intertropical de la cuenca del río Orinoco. En Colombia la región es conocida como los Llanos Orientales, los Llanos u Orinoquía, y en Venezuela es conocida como Región de los Llanos.

 

El llanero es conocido por ser un hábil jinete que se encarga de todas las tareas relacionadas con la ganadería y sus derivados. La figura histórica surgió en el siglo XVII. Actualmente sigue vigente como pastor pero sin el apogeo de la ganadería de antaño y la guerra.

 

Su origen étnico se remonta a la unión de los arahuacos, andaluces, canarios y en menor medida los esclavos traídos por la Corona durante el periodo de la conquista. (Lea: Un llanero es enamorado, fiestero y amante de su tierra)

 

Si bien el término se utiliza para denominar a los habitantes de las sabanas, lo cierto es que por lo general su uso se asocia más con el oficio de cabrestero y baquiano (persona que conoce caminos y atajos) en vez de solamente designar a un habitante.

 

En sus inicios, estos jinetes vivían de una forma seminómada y eran contratados por diferentes hatos para realizar sus encomiendas. Practicaban el trueque, la pesca y la caza, dominando la flora y fauna hostil del llano, domando caimanes y toros con la soga y el cuchillo.

 

Tuvieron un rol fundamental en el proceso de la independencia en el siglo XIX, debido al interés por los ricos recursos ganaderos y agrícolas de los llanos, así como la gran cantidad de jinetes fuertes, veloces, disciplinados y habituados a un ambiente duro.

 

Según Chris Bell en el portal The Culture Trip, tienen fama en Colombia y Venezuela “por su dureza y un cierto desenfreno, en parte fruto de su papel protagonista en las guerras de independencia, cuando los llaneros constituían el grueso de la caballería”.

 

Su cultura “abarca la música, el baile, el amor por la naturaleza y muchos otros aspectos únicos”. Sin embargo, la principal cultura del llanero gira en torno a los aproximadamente 12 millones de cabezas de ganado que viven en los llanos.

 

Pasan gran parte del año pastoreando este ganado entre terrenos altos y bajos para escapar de períodos de inundaciones y sequías extremas y, naturalmente, son excepcionalmente hábiles para montar a caballo, atar vacas y leer los paisajes de las llanuras.

 

A menudo compiten en concursos conocidos como coleos, donde compiten para arrastrar ganado al suelo (no muy diferente a un rodeo). Otro componente clave de su cultura es la comida y su dieta consiste principalmente en carne de res.

 

 

Charro

 

En México, el charro sirve como un apodo para rancheros, hombres dedicados a la gestión del ganado para los grandes propietarios de tierras. El vaquero es solo uno de los muchos trabajos u oficios que un charro haría en una hacienda o finca ganadera.

 

Otro trabajo es el caporal, que estaba a cargo de los vaqueros. A diferencia de los vaqueros, el caporal montaba mejores caballos y sillas de montar y tenía más experiencia en equitación y sogas. Los vaqueros adquirían experiencia y luego eran promovidos a caporales.

 

La palabra charro está documentada desde el siglo XVII (1627) como sinónimo de “basto, tosco, aldeano, de mal gusto”. Durante el Virreinato de la Nueva España, los españoles trajeron la cultura de la ganadería, y con el paso de los siglos, los mexicanos la adaptaron a sus costumbres.

 

Los charros hacen parte íntegra de la historia de México, pues los hombres de a caballo proliferaron durante la independencia, así como en la Guerra de Reforma. (Galería: Así fueron las campañas de arreo de ganado en Estados Unidos en el siglo XIX)

 

Uno de los personajes históricos más representativos del charro mexicano fue el general Emiliano Zapata, quien aún antes de la Revolución era conocido en la región del Sur de México por ser un extraordinario jinete y arrendador de caballos.

 

La indumentaria, consistente en el traje de chaqueta corta y pantalones amplios adornados con grecas y acompañado de corbatín y sarape, así como el sombrero grande denominado de charro se han convertido en un símbolo de la cultura mexicana.

 

 

Gaucho

 

La figura del gaucho en las culturas argentina, paraguaya y uruguaya, así como en la región de Río Grande del Sur (Brasil) y en la Patagonia chilena es considerada como un ícono que representa nacional de la tradición y las costumbres rurales.

 

A la mujer tradicionalmente se la ha llamado “china” (del quechua: muchacha y, por extensión, hembra), “paisana”, “guaina” (en el norte litoraleño), “gaucha” y “prenda”. (Crónica: A ritmo de rock, ganaderos de EE. UU. defienden su actividad en YouTube)

 

Existen varias teorías sobre el origen del vocablo: es derivado del quechua "huachu" (huérfano, vagabundo), el gentilicio guanches o guanchos de los canarios llevados en 1724 para refundar Montevideo, o del árabe “chaucho” (un látigo utilizado en el arreo de animales).

 

Una opinión que ha tomado fuerza en los últimos años indica que tanto la palabra “guaso” como “gaucho” tendrían raíz hispana, originada en Andalucía (España), donde al campesino se le denomina “gacho” (una palabra de la lengua gitana caló).

 

Así como los llaneros y los charros, los gauchos son un símbolo de la región del Cono Sur, y participaron en las guerras independistas de Argentina. Incluso un conflicto bélico se denominó guerra gaucha, una lucha de milicias y guerrillas contra los ejércitos realistas de España.

 

 

Huaso

 

El término “huaso” o “guaso” se usa en Chile para referirse al individuo que vive en el Norte Chico, zona central o parte del sur del país y se dedica a las tareas propias de las antiguas haciendas. Así como el gaucho, la contraparte femenina del huaso es la china.

 

A diferencia de sus equivalentes como el llanero o el guacho, no se limita exclusivamente a la ganadería, sino que también abarca otras actividades campesinas, como la agricultura. También hace referencia al hombre que baila la cueca huasa o tradicional, la danza nacional chilena.

 

Su indumentaria característica, de las tradiciones rurales del siglo XIX y principios del XX, incluye un sombrero artesanal hecho de achupalla llamado chupalla, camisa corriente, pantalones de color oscuro y “ojotas” (sandalias hechas en forma artesanal de cuero o goma de neumáticos).

 

Para las labores campesinas (“aperados” en lenguaje campesino), llevan un poncho de lana, polainas, espuelas y cinturón grueso de hebilla grande y, como accesorio a la cintura, el rebenque y un cuchillo de los tipos “corvo” o “parralino” (de la ciudad de Parral).

 

Hoy en día, el término “huaso” se utiliza en Santiago de Chile para referirse a la gente de provincias o como término despectivo, aunque en el huaso se reconocen virtudes del hombre típico chileno: su gran caballerosidad, su lealtad, su patriotismo y su valentía.

 

 

Cowboy

 

Un vaquero (en inglés cowboy) es el encargado de las tareas relacionadas con la ganadería en gran parte de los estados del norte de México como Chihuahua, Baja California, Durango, Coahuila, Nuevo León, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas.

 

En Estados Unidos, este denominativo se adoptó para los trabajadores de los estados de Texas, California, Nevada, Arizona, Colorado, Wyoming, Nuevo México, Kansas, Oklahoma y Utah, así como en las provincias Alberta, Columbia Británica, Manitoba y Saskatchewan de Canadá.

 

Su figura cobró relevancia en la segunda mitad del siglo XIX con las campañas de arreo desde Texas y Chihuahua hacia el norte de los Estados Unidos, cuando el transporte de los animales por tierra requería de jinetes de gran destreza y resistencia.

 

Los precursores del cowboy estadounidense fueron los vaqueros mexicanos y su estilo de vida y trabajo fue heredado de los mexicanos que vivieron en el actual territorio texano. (Crónica: ¿Conoce usted las campañas de arreo de ganado en Estados Unidos?)

 

Ha sido idealizado como el protagonista de numerosas historias románticas que se incluyen en el llamado género wéstern. De acuerdo con el portal de Fomento Cultural de Banamex, esto ocurrió tras la conquista de España a California en el siglo XVIII.

 

Los misioneros españoles enseñaron a los nativos de Norteamérica a usar caballos para manejar el ganado. California se volvió un centro de comercio donde los vaqueros fueron prósperos y nuevos colonos llegaban a la región con el sueño de convertirse en exitosos vaqueros.

 

 

Chalán y qorilazo

 

El chalán es la figura estereotípica del jinete y ranchero de la costa norte de Perú (La Libertad, Lambayeque y Piura). Hacen las labores de crianza de reses y caballos, siendo herederos de la tradición en la crianza del caballo peruano de paso.

 

También existen el qorilazo o ccorilazo para referirse a las personas que habitan en zonas rurales del sur de Perú, dedicadas a la ganadería. Tradicionalmente, son jinetes que domestican y corren con caballos, siendo un tipo de vaquero similar a los llaneros, vaqueros o huasos.

 

 

Chagra

 

Se denomina chagra al campesino de los Andes ecuatorianos dedicado principalmente a las faenas ganaderas, generalmente como vaquero o también como arriero. (Crónica: El Pajuil, un ejemplo de ganadería regenerativa y pastoreo no selectivo)

 

Su actual vestimenta se caracteriza por una camisa, poncho, sombrero de paño, bufanda de lana de borrego y zamarro (prenda que se lleva sobre el pantalón). El origen filológico de la expresión chagra procede del vocablo kichwa chakra que guarda relación con la tierra para el cultivo.

 

Al igual que en los demás oficios, el origen del chagra corresponde a la llegada de los españoles. Eran mestizos de confianza contratados por los hacendados y, en otros casos, ellos mismos como propietarios pequeños y medianos de tierras y ganado.

 

Hoy en día se hacen fiestas y celebraciones populares que mantienen vigente la tradición agrícola y ganadera, como el famoso Paseo del Chagra de la ciudad de Machachi en julio, o las Fiestas del Maíz y del Turismo de Sangolquí en septiembre, donde los chagras demuestren sus habilidades y sus mejores galas.