Carlos Romero inició siendo arquitecto y ahora trabaja en temas ganaderos

Por: 
Melanny Orozco Zabala
28 de Octubre 2019
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Carlos Romero está desarrollando un queso madurado y con variedades diferentes, que se produce en Boyacá y se comercializa en Bogotá. Foto: Cortesía

Carlos Romero es un colombiano que se hizo ganadero debido a que su familia estaba dedicado a ese negocio. A partir de ese momento, dejó su profesión y se dedicó a investigar, estudiar y mejorar el sector ganadero, por medio de su ideología de producir a base de materia orgánica, que genere mayor impacto en el mercado.

 

Inició su vida como un joven normal que estudió en el colegio y luego pasó a sus estudios universitarios dedicados a la Arquitectura. Sin embargo, tiempo después decidió aprender un poco más acerca de la ganadería, pues era el negocio al cual estaba dedicada su familia.

 

Con esa energía y motivación que tenía por ayudar a su familia, quiso aprender desde la academia acerca del mundo ganadero, que para él era complemente nuevo.

 

Cuando todo comenzó

 

“Soy arquitecto de profesión, más sin embargo mi familia ha estado unida al campo toda la vida porque tenemos cultivos y ganadería, por esta razón siempre me han interesado en estos temas y he participado en ferias”, afirma Romero.

 

A partir de esto, su interés se focalizó en la tecnificación de los procesos agrícolas o ganaderos, razón por la cual se dedicó a buscar la forma de innovar y desarrollar productos alternativos que generen impacto en el sector.

 

En el año 2010 y con la firma del TLC, se dio cuenta que la situación del agro comenzaba a complicarse, por lo cual decidió replantearse todo lo que venía haciendo y enfocar su trabajo en el mejoramiento de su negocio.

 

Pensé que tenía que hacer algo porque de lo contrario la finca que es de la familia se va a acabar y va a dejar de ser económicamente viable. Entonces como ha estado en la familia durante tantos años, tomé la decisión de algo al respecto y en ese instante conocí acerca de una máquina para vender leche”, asegura Romero. (Lea: A Colombia le falta la cultura de leche)

 

Para ese entonces, Carlos se encontraba viviendo en Europa pero decidió volver a Colombia para apoyar a su familia en el negocio ganadero.

 

En ese momento, ellos se encargaban de cultivar trigo y cebada pero por políticas nacionales pasaron a sembrar hortalizas, pero el problema fue que requerían mucha mano de obra, por lo tanto el camino más viable terminó siendo la ganadería.

 

El camino de la ganadería

 

“Inicialmente el objetivo era producir más leche y de mejor calidad, para así comenzar un programa de mejoramiento de razas. Sin embargo cuando entré en ese camino me di cuenta que son procesos demasiado largos y costosos que no son beneficiosos porque todo depende de la industria y las grandes pasteurizadoras”, explica Romero.

 

A partir de eso se dio cuenta que había que desarrollar lo que él denomina como geoproducto, que se produce, procesa y comercializa en su área geográfica natural.

 

Basado en esto, decidió desarrollar un proyecto de pasteurización de leche, porque la ultra pasteurización requiere inversión en maquinaria y los procesos son más complejos.

 

“En ese orden de ideas, nosotros decidimos no solo sacar la máquina para beneficiar a los productores, sino comenzar a desarrollar procesos como el queso que tengan un valor diferenciador”, precisa Romero. (Lea: Naturleche crea máquina expendedora de leche)

 

A partir de entonces comenzó a evaluar el poder trabajar por medio de productos orgánicos y a investigar todo acerca de quiénes son los que producían este tipo de alimentos y cuáles eran las posibilidades de crecimiento.

 

En camino a lo orgánico

 

“Pero me encontré con el problema que si no estaba cerca de una gran ciudad, no tenía una masa crítica de compra que pudiera pagar por esos productos”, indica Romero.

 

Es por eso que se concentró en buscar las certificaciones orgánicas pero que solo se podían realizar a nivel grupal, porque se tienen que lograr unos volúmenes lo suficientemente grandes para que pueda llegar a ciudades capitales.

 

Este productor encontró una oportunidad de producir yogurt o queso, pero con un factor diferenciador que pudiera hacerlo atractivo para el público y los consumidores.

 

En ese orden de ideas, me fui a estudiar a Europa otra vez y desarrollamos un queso nuevo que fuera madurado y con variedades diferentes, que se produce en Boyacá y se comercializa en Bogotá”, asevera Romero.

 

Por esta razón se puso en busca de la certificación orgánica para crear un yogurt con estas características, de tal forma que se beneficien a los productores por medio de esta garantía.

 

“Lo que hacemos es que le compramos la leche a los productores, la transformamos, producimos el yogurt orgánico para que luego este se venda y así descontar los gastos de proceso y el dinero que queda termina siendo en un 50% para el ganadero y un 50% para nosotros que hacemos la transformación”, comenta Romero. (Lea: ¿Cómo está la producción y venta de leche orgánica en Colombia?)

 

Los productos

 

Con esta experiencia que fue adquiriendo en el trabajo ganadero, creó un queso madurado en cuatro presentaciones diferentes como lo son el ají comino, natural, ahumado, finas hierbas.

 

Hemos trabajado mucho en la presentación para que el valor del producto se vea reflejado en su empaque. El objetivo es que con este se obtenga una certificación para que este alimento también sea orgánico”, menciona Romero.

 

Finalmente, este Carlos espera poder evolucionar en el mercado de la industria ganadera, de tal forma que le aporte de forma positiva con los productos orgánicos y así lograr un beneficio para muchos productores.