Francisco Rodríguez, un apasionado por la ganadería y el emprendimiento

Por: 
Pedro Fonseca
07 de Mayo 2018
compartir
Francisco Rodríguez Colganados, Colganados Genetics, jóvenes empresarios en Colombia, jóvenes ganadería Colombia, mejor vaca Holstein, la vaca del millón de dólares, Colganados Colombia, empresa ganadera, emprendimiento en ganadería, emprendimiento Colombia, empresa Colombia, CONtexto ganadero, ganaderos Colombia, noticias ganaderas Colombia
Francisco Rodríguez (extrema izq.) es un apasionado por la ganadería y un aficionado a los negocios. Foto: Colganados Genetics
A los 33 años, este empresario colombiano ocupa un importante cargo en la multinacional DeLaval en Estados Unidos y dirige su propio negocio en ganadería. A pesar de sus logros, su futuro va más allá de su éxito personal, pues quiere dedicarse a cultivar el éxito en quienes lo rodean.
 
Rodríguez es heredero de una larga tradición ganadera de 5 generaciones de productores de carne y criadores de caballos por el lado de su padre, y de cultivadores de café y panela por el lado de su madre. Por esta razón, desde muy pequeño le nació el amor por el campo.  
 
Con el objetivo claro de dedicarse a la actividad pecuaria, se graduó como médico veterinario de la Universidad de La Salle y luego hizo una especialización en Gerencia de Mercadeo Estratégico del Colegio de Estudios Superiores de Administración, CESA.
 
De entrada, con la seguridad que lo caracteriza, afirmó: “Mi vida son los negocios, mi pasión son las vacas, así es como la defino, me encanta el campo”. (Lea: Joven colombiano de 30 años lidera exitosa empresa ganadera)
 
Desde su juventud se interesó por las ventas y el comercio en general. Cuenta que su madre siempre tenía un almacén de ropa, y que desde muy niño atendía el local durante las vacaciones, mientras que sus amigos se dedicaban a los juegos en la calle.
 
Hacia el final de su carrera, viajó a los Estados Unidos donde hizo la práctica en una de las lecherías más grandes de ese país, que le dio una nueva perspectiva sobre el negocio lechero y aprendió sobre la operación para ordeñar miles de vacas. Una vez regresó a Colombia, decidió comenzar una empresa propia porque no quería ser empleado.
 
No obstante, a sus 22 años, la multinacional DeLaval lo contactó y le ofreció el cargo de gerente de ventas para los países de la región Andina. Para él, se trató de una oportunidad única que no quiso desaprovechar y la aceptó de inmediato, sabiendo que podría conocer más sobre otras lecherías.
 
 
El emprendedor se hace desde que nace
 
Rodríguez destacó el papel fundamental de sus padres y el ejemplo que ellos le brindaron en su formación personal. Para él, los emprendedores se hacen desde el momento de su nacimiento si se crían en un ambiente propicio que los impulse a tomar riesgos y seguir adelante.
 
En 2007, creó la empresa Colganados Genetics junto con su familia. Si bien reconoce la influencia de sus padres y abuelos en su amor por el campo, su afición por la lechería no parece aprendida sino innata. (Crónica: Los jóvenes de Coocampo aseguran el empalme generacional del agro)
 
“Fue en mi generación donde decidimos ordeñar vacas, fue un gusto por la genética. En la actualidad, Colganados es una empresa que se dedica a la producción de leche y a la genética élite Holstein, Jersey y sus cruces, y recientemente adicionamos la unidad de negocios de forrajes, que es encargada de la elaboración y la preservación de alimentos para el ganado”, explicó.
 
Unos años después, DeLaval le propuso trasladarse a Madison, en el estado de Wisconsin. A pesar de la sorpresa que le generó la oferta y las dudas que tuvo al principio, se convenció de mudarse a los Estados Unidos.
 
“Arranqué como gerente de ventas de DeLaval y luego inicié Colganados en compañía de mi padre y mi madre. En 2011, me ofrecen el cargo como consultor de hatos robotizados para Norteamérica y yo acepté, con la condición de que yo podía seguir con mi finca en Colombia”, contó.
 
Rodríguez se dio cuenta enseguida que este era un mercado creciente que podía aprovechar para conocer nuevos clientes, de modo que ha conocido los hatos más especializados con tecnología de punta en todo el mundo, pero especialmente en Estados Unidos y Canadá.
 
Si bien estaba descubriendo nuevas formas de producción y aprendiendo con cada visita a fincas distintas, se dio cuenta que le hacía falta la vida del campo y por eso resolvió abrir una sucursal de Colganados en Estados Unidos.
 
Para esto, adquirieron el clon de la vaca KHW Regiment Apple-Red-ET, considerada como la Holstein roja más importante de la historia y avaluada en un millón de dólares. Así inició la producción y exportación de genética desde el país del norte a todos los continentes.
 
En 2016, pasó a ser el gerente de mercadeo de los ordeños robotizados de DeLaval para Estados Unidos y Canadá y a manejar todo el negocio. Gracias a su empeño, ha registrado un crecimiento anual del 20% en este mercado, mientras que Colganados ha crecido 12 veces su tamaño original en 10 años.
 
 
“Antes de ser grandes, hay que ser mejores”
 
El empresario sostuvo que Colganados tiene una clara estrategia de escala y valor agregado, con lo cual quiere hacer énfasis en que antes de ser más grandes, primero quieren ser mejores. (Lea: Networking y empoderamiento de trabajadores, claves en la ganadería)
 
Las unidades de producción de leche, levante, genética y elaboración de forrajes están ubicadas en fincas en la sabana de Bogotá y en zona rural de Rionegro (Antioquia), aunque la sede de la empresa figura en Chicago.
 
Con los clones de la Apple Red se han destacado a nivel nacional, obteniendo premios en diferentes competencias de la Asociación Holstein de Colombia, como la campeona nacional suprema de todas las razas lecheras en Expo Cundinamarca 2017.
 
Nosotros compramos el clon de la vaca, del cual trajimos 6 hijas a Colombia. Una de ellas fue la campeona intermedia reservada en la exposición Holstein el año pasado, y una de las vacas criada por nosotros fue gran campeona y gran campeona de todas las razas”, señaló.
 
 
Nuevas aspiraciones
 
Rodríguez sabe de la importancia de trabajar en equipo y de construir lazos con aquellos individuos que aportan valor agregado, teniendo la humildad de reconocer cuando no se domina un tema sin perder la curiosidad por aprender más.
 
Por eso, además de sus padres, agradece a sus amigos y, especialmente, a su esposa Sofía Cordabo, y reconoce que ha procurado rodearse de personas que lo inspiran, con las que comparte intereses similares y que, como él, tienen ese espíritu emprendedor que los motiva a emprender rumbos desconocidos.
 
Aun así, reconoció las falencias en nuestro país que impiden que los incipientes empresarios puedan salir adelante en sus proyectos, que vienen tanto del Gobierno como de los bancos, e incluso de la misma sociedad colombiana y latinoamericana.
 
“El apego por el dinero es muy grande y la gente no lo comparte. Creo que cuando uno es emprendedor y lo hace por convicción, el fin último nunca es el dinero, sino la felicidad. Cuando tú aprendes eso, también aprendes que todo lo demás se puede compartir”, manifestó.
 
Para el futuro, Rodríguez desea continuar en el mundo de los negocios, aunque descubrió su nueva pasión: ayudar a los demás. Si bien no se apartará de la ganadería y la producción de leche, reconoció que ha incursionado en otros campos como el comercio, pero en especial en hacer que sus allegados “crezcan y trasciendan”.
 
Ya no será solamente Francisco y Colganados, sino cómo hacemos para que la gente que están a mi alrededor, que todos podamos salir adelante y construir empresas más grandes y fuertes, para tener un país pujante, regiones pujantes. El éxito está hecho para todos, lo que pasa es que es diferente para cada persona”, dijo.