Hermanos Botero Carrera, 2 jóvenes que innovan por amor a la ganadería

Por: 
Pedro Fonseca
08 de Mayo 2017
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Los dos hermanos trabajan en la hacienda Cañahuate, heredada de su padre y su abuelo. Foto: Youtube
Propietarios de una de las ganaderías más importantes del país, los herederos del reconocido ganadero Ricardo Botero Maya trabajan por el sector pecuario, ya sea aplicando agrotecnología o impulsando el desarrollo del ejemplar tetrahíbrido.
 
El apellido Botero ha sido relacionado con la ganadería en la región Caribe y en el país desde hace varias décadas. Para hablar de los hermanos Botero Carrera, hay que hablar primero del legado que dejaron su abuelo y su padre.
 
El primero fue Ricardo Botero Restrepo. Junto con sus hermanos Luis José y José Joaquín, formaron en 1954 la empresa Boteros Hermanos en Magangué, Bolívar, y trabajaron en la Ganadería 3HB, que desde esa época marcó un hito en la historia de la ganadería de Colombia.
 
Don Ricardo se casó con la señora Lucila Maya Bernal y de este matrimonio nació Ricardo Botero Maya. Este cursó estudios profesionales en la Escuela Agrícola Panamericana El Zamorano en Honduras, donde obtuvo su título como Agrónomo en 1969. (Lea: La ganadería pierde a Ricardo Botero Maya)
 
Luego continuó en la Universidad de Florida en Gainsville, EE.UU., donde se graduó como BSc en Agricultura en 1971 y el MSc en Ciencias Animales en 1972.  Inició sus estudios de Doctorado pero la familia lo jaló a estas tierras, donde realizó ininterrumpidamente toda una labor técnica, pedagógica, investigadora y formadora de generaciones de profesionales durante 42 años.
 
Creó la Cooperativa de Mercadeo de Cárnicos del Sur, Comercasur, en la que se desempeñó como gerente en la época durante 8 años. También fue miembro fundador y Director Técnico desde 1991 de la Asociación de Criadores de Ganado en Doble Propósito, Asodoble.
 
Después, contrajo matrimonio con doña Viviana Carrera Posada, de cuya unión nacieron 3 hijos: Ricardo Andrés, Juan Pablo y María Viviana. Mientras que ella se graduó como abogada y politóloga, los hijos siguieron los pasos de su padre y se especializaron en el sector agropecuario.
 
Ricardo Botero Carrera se graduó como Ingeniero Agropecuario Zamorano con MSc en Nutrición Animal de la Universidad de Viçosa y Juan Pablo siguió los pasos de genetista de su padre, al conseguir el título de Ingeniero Agropecuario Zamorano con MSc en Genética de la Universidad Federal de Minas Gerais.
 
Como lo reveló su padre en una entrevista en 2013 para el blog Sales Ganasal, el propósito de los 3 era trabajar en conjunto para sacar adelante a una raza híbrida capaz de producir una excelente carne y de obtener mayores ganancias de peso.
 
Estamos pensando en producir un híbrido precoz, de buena calidad de carne y por eso, una parte de la empresa la tenemos en este programa de transferencia de embriones”, dijo en aquel entonces.
 
Lamentablemente, don Ricardo falleció en noviembre de 2014, pero sus hijos no desistieron de esta labor y se enfocaron en sacar adelante a la nueva raza.
 
 
Un bovino de 4 razas   
 
Desde hace más de 5 años, la familia Botero Carrera viene trabajando en ganadería de carne para lograr un sistema de producción súper precoz que incluye la creación de un bovino tetrahíbrido a partir de 3 razas extranjeras y una criolla. 
 
“Nuestro objetivo es tener una mejor productividad por hectárea. Buscamos animales de mucha precocidad, tamaño medio, eficientes en pastoreo”, señaló Juan Pablo Botero. (Lea: Avanza creación de bovino tetrahíbrido, una mezcla de 4 razas)
 
La meta es mejorar los índices de precocidad, desarrollando un sistema en el cual las hembras se preñen entre los 12 y 15 meses, mientras que los machos deben alcanzar 450 kilos entre los 14 y 16 con ganancias de peso entre 930 y 1.000 gramos.
 
Entonces, decidieron crear un tetrahíbrido que alcanzara estos parámetros de productividad y reproductividad. Para ello, efectuaron una rigurosa selección de animales con valores genéticos aditivos altos para precocidad y desempeño, con edades al primer parto anticipadas y elevada probabilidad de parto precoz.
 
Al cruzar las 4 razas, buscan obtener animales que sobresalgan por sus valores genéticos, que se destaque por su fertilidad, ganancia de peso, musculatura, pelo corto y funcionalidad, deseables en el sistema de producción del trópico cálido colombiano.
 
Ricardo Botero Carrera contó que emplean la técnica del creep-feeding, o corral de alimentación en pastoreo para terneros, hasta el momento del destete a los 8 meses de edad y peso de 250 kilos.
 
“Es un corral de restricción alimenticia solo para el ternero y donde la madre no puede entrar. Luego de los 8 meses, el ternero va a un sistema de pastoreo convencional con un suplemento proteico buscando obtener ganancias diarias de peso de un kilo por día”, indicó el especialista en nutrición animal.
 
Los primeros resultados hablaron por sí solos. Según Juan Pablo, lograron preñeces a los 12 meses sin suplementación y ganancias de peso de 680 gramos hasta los 25 meses. En noviembre de 2015, tenían hembras que pesaban de 420 a 460 kg, mientras que los machos, de 520 a 560 kg.
 
Sin embargo, recalcó que el componente genético solo facilita la producción hasta cierto punto, mas los esfuerzos no se deben centrar únicamente en este factor. También se debe reinventar la nutrición, la fertilización y la higiene. (Lea: Componentes para el éxito de una empresa de doble propósito)
 
Impulsando la agrotecnología
 
Además de trabajar en ganadería, Ricardo es propietario y gerente de la empresa Nutriendo y Conservando S.A.S., especializada en la prestación de servicios agropecuarios orientada a la nutrición animal y la incorporación de tecnologías en el campo.
 
“Nuestra empresa ofrece todo para el sector agropecuario, enfocados en 3 líneas: una es el manejo de potreros y pasturas haciendo ventas de agroquímicos y otra es la venta de drogas veterinarias. Pero desde 2013, viendo la falta de energía en el sector rural colombiano, nos gustó mucho trabajar el tema de energía solar”, declaró Ricardo.
 
Su preocupación más grande es que alrededor de un millón de viviendas rurales en el país están sin electrificar mientras que los predios del Caribe seco colombiano tienen déficit de agua, por lo cual se interesó por buscar soluciones para estos problemas.          
 
Como ya habían manejado una bomba de agua con energía solar en la hacienda Cañahuate, resolvieron empezar a comercializar estos productos con el objetivo de conectar las zonas más apartadas. Por ejemplo, en 2013 electrificaron 90 viviendas rurales.
 
De igual manera, ofrecen las bombas para extraer el agua del subsuelo e irrigarlo en predios o bebedores para los bovinos, así como las cercas eléctricas alimentadas con paneles solares. (Lea: Implementación de agrotecnología empieza a consolidarse en el país)
 
Además del sector rural, también han trabajado en otras obras como la electrificación del estadio de fútbol del municipio Los Palmitos, en Sucre, el primero en el país en utilizar paneles solares como única fuente de energía.
 
“Nosotros cambiamos la lámina del techo de la cancha y adicionalmente pusimos 96 paneles de 255 vatios, con garantía de 25 años por encima del 80% de la potencia nominal. El estadio queda iluminado con 24 luminarias LED de 500 vatios más 3 de 120 w a 110 voltios”, aclaró Ricardo.
 
Tanto él como su hermano han sido enfáticos que no quieren reservar sus conocimientos y dedicarse únicamente a su finca, sino que quieren construir país y elaborar estrategias que puedan aplicarse en cualquier predio de Colombia. “No queremos hacer nada que no se pueda replicar en cualquier parte del país”, dijo.