Bonificaciones voluntarias: ¿solución o problema para los productores?

Por: 
CONtexto ganadero
24 de Agosto 2018
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Como lo evidencia la imagen, así han caído las bonificaciones voluntarias en los últimos meses. Foto: El Español / @manuelvaleth.
Si bien se establecieron como un mecanismo que la industria determina según sus propios criterios, en los últimos años se han vuelto en un dolor de cabeza para los ganaderos, que ven su rentabilidad minada cada vez que las pasteurizadoras las reducen sin razón aparente.
 
Tal y como quedó establecido en la Resolución 017 de 2012, mediante la cual el Ministerio de Agricultura estableció el sistema de pago de leche, las bonificaciones voluntarias (BV) hacen parte de los rubros que el proveedor puede sumar al precio, además de las compensaciones obligatorias.
 
La norma señala que “el agente económico comprador de leche cruda podrá pagar al proveedor bonificaciones voluntarias de manera autónoma según su criterio” por cada litro de leche. (Lea: Balance de los 5 años de la resolución 017 de 2012 para pago de leche)
 
Aunque se formularon como una forma de recompensar el arduo trabajo de los ganaderos que le apuntan a la calidad de su leche, y un alivio en los momentos más críticos, con el paso de los años se han convertido en un problema debido a que se han vuelto una variable sin control.
 
Como lo ha señalado la Federación Colombiana de Ganaderos, Fedegán, la industria ajusta este pago adicional a su antojo para evitar aumentar el precio al producto, especialmente cuando el Ministerio de Agricultura actualiza el valor a pagar en marzo de cada año.  
 
La industria ha hecho de las bonificaciones voluntarias un comodín para disminuir los ajustes de precio que se actualizan en marzo de cada año”, sostuvo en una columna Óscar Cubillos, jefe de la oficina de Planeación de Fedegán.
 
Este fenómeno no es reciente, pues desde hace varios años, el antiguo Fondo Nacional del Ganado, FNG, reveló una lista de "6 mitos”, con respecto al pago de la leche, entre los cuales figuran estas bonificaciones. (Lea: Acopio formal de leche subió en el primer semestre del 2018)
 
Según lo expresó el FNG, se le ha hecho creer al ganadero que se le pagan unas bonificaciones voluntarias por hacer bien las cosas y reconocer su labor. Sin embargo, cuando el precio del litro se eleva demasiado, en ese momento interviene la industria y recorta las BV, por lo cual estas terminan siendo un mito.
 
Las bonificaciones voluntarias desde 2012
 
Aunque los industriales sostienen que han cumplido con la norma y defienden que el precio de la leche ha aumentado, como lo revelan las estadísticas de la Unidad de Seguimiento de Precios de Leche, USP, lo cierto es que estas cifras dan cuenta de cómo las pasteurizadoras han disminuido este pago.
 
En primer lugar, la USP registra el precio nominal, diferente del precio real que se ve afectado por la inflación. Como explicó Cubillos, cuando se compara el valor reportado por la USP con la inflación de cada año, el precio de la leche termina siendo mucho menor.
 
Además, incluso las cifras aportadas por este organismo dan cuenta de la caída de las bonificaciones voluntarias, especialmente en los últimos 2 años con la prevalencia de una buena producción. (Lea: Bonificaciones voluntarias para pago de leche siguen tendencia a la baja)
 
CONtexto ganadero analizó las cifras registradas desde marzo de 2012, cuando empezó a regir la Resolución 017, y no desde enero de 2008, fecha desde la cual la USP mide el precio, aun cuando en ese entonces existía un diferencial entre un valor sin bonificaciones y el total.
 
En marzo de 2012, el pago promedio de un litro de leche a nivel nacional fue de $782 y de $931 con bonificaciones, lo que refleja una diferencia de $149. En el mismo mes de 2013, los valores eran $776 y $893, una distinción de $116, $33 menos que el año anterior. Para marzo de 2014, apenas fue de $71.
 
Aunque hubo fluctuaciones, con subidas y bajadas, los datos evidencian que la industria reducía el pago de BV, alcanzando apenas $65 en julio de 2015. En cambio, a partir de ese momento, el promedio de las BV volvió a elevarse hasta alcanzar los $149 en febrero de 2016.
 
De acuerdo con Cubillos, este aumento coincide con el verano más intenso causado por el fenómeno de El Niño, cuando la producción estaba a la baja y las empresas compraban el lácteo a los precios más elevados. En ese momento, el valor promedio nacional superó la barrera de los $1.000 con bonificaciones (una cifra que no había alcanzado antes).
 
No obstante, a partir de marzo de 2016 comenzó la declinación de las BV que continuó vigente hasta junio de este año. Pasaron de estar en $121 (bajó $28 solamente entre febrero y marzo) a $93 en marzo de 2017, y bajaron a $55 al mismo mes de 2018. En junio, llegaron a un nivel histórico de $53, lo que quiere decir que en el curso de 29 meses perdieron $96.
 
Para el jefe de la Oficina de Planeación de Fedegán, aun cuando el precio nominal de la leche ha aumentado debido principalmente a los decretos del Gobierno que incrementan un porcentaje cada año, es indudable que la industria ha reducido el pago de las BV.
 
“Además, se envían comunicados a los productores anunciando la baja en el precio. Lo curioso es que lo hacen varias de ellas en el mismo tiempo y con el mismo proceder ¿concertado?”, señaló Cubillos. (Lea: Industria manipula bonificaciones voluntarias para bajar precio de leche)
 
El experto agregó que las bonificaciones también han bajado como resultado de una mejor producción de leche, por lo cual cree que la tendencia no va a cambiar en el corto plazo, aunque el Ideam ya pronosticó la llegada de un nuevo fenómeno de El Niño en octubre.
 
Los mismos ganaderos han denunciado para este medio la clase de “castigo” que representan las BV: en la época de invierno, les descuentan de un tajo hasta $20, $40 o hasta $100 por cada litro de leche, sin importar la calidad higiénica y composicional del producto.
 
Por esta razón, los productores insisten en que el deber de mejorar la cadena láctea no solamente les corresponde a ellos sino también a las mismas pasteurizadoras, y entre las medidas que han solicitado los gremios están los contratos de proveeduría, con los cuales llegarían a un acuerdo en el precio para mantenerlo durante todo el año sin importar factores externos, como las condiciones climáticas.  
 
Así las cosas, los ganaderos podrían dedicarse a obtener un producto de la mejor calidad, sin recibir una nueva sorpresa con la colilla de pago.