Bienestar animal, un tema transversal a la producción ganadera

Por: 
CONtexto ganadero
19 de Octubre 2021
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Dentro de las buenas prácticas ganaderas el bienestar animal juega un papel importante porque es la base para el buen desempeño y la productividad del hato. Foto: Fedegán FNG

El bienestar animal es un tema crucial en la producción ganadera y por eso el interés de los productores en brindar las mejores condiciones al ganado durante toda su vida.

 

Esta buena práctica propone brindar a los animales de producción las mejores condiciones de vida durante su crianza, transporte y hasta antes del sacrificio, para obtener un producto alimenticio de buena calidad sanitaria que sea competitivo en los mercados y favorezca el acceso a mejores precios, de acuerdo con las nuevas tendencias de los consumidores.

 

Por eso, en el Manual Práctico Ganadero hay un capítulo donde se refiere a este aspecto, aunque como lo señala Ricardo Arenas el bienestar animal es un elemento transversal a todos los temas de la producción pero es importante comprender sus elementos básicos. (Lea: Primer Manual de Bienestar Animal de Colombia cumple con estándares internacionales)

 

El concepto de bienestar está enmarcado en el reconocimiento del animal como un ser sintiente, condición de la cual se derivan las llamadas cinco libertades que se refieren más a la ausencia de privación, estar libre de… que a la libertad entendida como la capacidad conciente de actuar por voluntad propia, característica que es propia del humano.

 

Por eso desde Fedegán-FNG se prefiere hablar de los principios o factores fundamentales del bienestar animal, reconocidos por la autoridad mundial de salud animal.

 

El primero dice que el animal debe estar libre de hambre, de sed y de desnutrición. Es muy importante valorar la condición corporal para compensar los cambios metabólicos y cubrir los requerimientos nutricionales, según la etapa productiva en que se encuentre el animal (si son vacas viejas, en lactancia, en periodo de parto o secas); realizar el aforo de praderas; proveer instalaciones con el espacio suficiente para el suministro de alimento y agua limpia. Capacitar a los trabajadores para administrar con regularidad el alimento y el agua.

 

En segundo lugar, debe estar  libre de dolor, lesiones o enfermedades. Implementar programas de prevención y aplicar tratamientos oportunos cuando sea necesario. Contar con un botiquín de primeros auxilios y planes para afrontar situaciones de emergencia (lesiones, brotes de enfermedades, caídas, entre otras). Registrar los eventos de salud y valorar la efectividad de las medidas sanitarias y profilácticas.

 

Así mismo, determinar el porcentaje de vacas cojas, enfermas o con mastitis. Tener en cuenta que la suciedad está relacionada con esta última y que las moscas generan malestar en el ganado, lo que les ocasiona estrés y afecta la producción. Aplicar las medidas preventivas y correctivas. (Lea: Minagricultura reglamenta la adopción del manual de bienestar animal)

 

El tercer factor es que debe estar libre de incomodidades físicas o térmicas frente a lo cual se debe revisar, mantener y mejorar el estado de las instalaciones de manera que no causen daño ni temores; verificar que el largo del lazo permita la movilidad del animal. Las instalaciones deben proporcionar cantidad y calidad de espacio para el descanso; ventilación y calidad de microclima; disponibilidad de resguardo contra el sol, el viento intenso o la lluvia; y pisos y caminos adecuados.

 

El siguiente es libre de miedos y angustias frente a lo cual se debe seleccionar y capacitar al personal de manejo para aprender a conocer y utilizar las distancias de fuga (la distancia mínima de aproximación de un animal, antes de la fuga); incorporar buenas prácticas de manejo; eliminar las conductas agresivas (gritos, azotes, palos); jamás trabajar apurado (la velocidad natural del ganado es el paso); separar los animales por categorías de edad y grupo social; nunca manejar al vacuno en aislamiento; controlar los niveles de ruido; disponibilidad de equipo de manejo adecuado para descornar, despuntar y otras labores; habituar el ganado a la presencia humana; elegir transportadores competentes y estar atento a síntomas de estrés, por ejemplo la pérdida de pelo, ansiedad, inapetencia, entre otros.

 

El quinto es libre de expresar su comportamiento natural. Tanto las instalaciones como el manejo deben permitir que el animal se comporte según los patrones de su especie. Los bovinos son animales sociales que se organizan en jerarquías para acceder al alimento, ingresar a la sala de ordeño y permanecer en los corrales o establos. Es importante aprender a conocer el comportamiento natural, para identificar las alteraciones cuando se presenten, por ejemplo, acostumbrarse a observar sus actitudes de rutina en los potreros: reses echadas rumiando, otras de pie y otras caminando.

 

Sin embargo, dijo Arenas, estos cinco fundamentos pueden ser fácilmente malinterpretados y de hecho lo han sido llevando al bienestar animal a una confrontación fundamental con la producción animal y el negocio ganadero, aunque están enunciados a partir de una concepción de salud integral de los animales de compañía y de producción.

 

Por su parte el gerente técnico de Fedegán-FNG, José de Silvestri, manifestó que esta concepción es coherente con los postulados que se vienen manejando desde la nueva ganadería colombiana que desde Fedegán-FNG se viene promoviendo sino también con la nueva estructura que tiene hoy la dirección técnica del Fondo. (Lea: Bienestar animal: una cuestión ética pero también económica)

 

De hecho una de las subdirecciones es la de salud y bienestar animal que está a cargo del programa de inversión que lleva el mismo nombre.

 

Importante resaltar que desde el gremio se entiende el significado de bienestar animal, no solo como un compromiso de responsabilidad social sino como un factor determinante para mejorar la productividad ganadera del país.

 

“Respetamos las nuevas tendencias alimenticias, sin embargo rechazamos que las quieren imponer irrespetando y satanizando el consumo de carne y leche. Igualmente rechazamos los ataques que indiscriminadamente se hacen a la ganadería nacional por parte de animalistas extremos que desconocen la importancia de la ganadería en el desarrollo rural, en la economía nacional pero sobre todo en la seguridad alimentaria”, indicó.