Casi $2.400 millones en ventas: remate de brahman gris confirma su auge en Colombia
PorAngie Barbosa-30 de Marzo 2026

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Por CONtexto ganadero - 04 de Julio 2024
La formulación de raciones para la producción ganadera es un proceso complejo que busca satisfacer las necesidades nutricionales de los animales mientras se optimizan las producciones y los costos.
Dentro de ese ámbito, las harinas de insectos se han convertido en un ingrediente prometedor debido a su alta digestibilidad y valor nutritivo a los rumiantes, ya que ofrece altos niveles de proteína, aminoácidos esenciales y ácidos grasos beneficiosos, además de compuestos bioactivos que mejoran la salud del animal. (Lea en CONtexto ganadero: Conozca en qué consiste la ganadería de insectos y cuáles son sus beneficios)
En una investigación realizada por Cristina Castillo, Rodrigo Muiño, José Luis Benedito y Joaquín Hernández se explica que, la composición nutricional de las harinas de insectos varía considerablemente según la especie, las condiciones de cría, la fisiología y el proceso de bioprocesamiento.
Sin embargo, estas harinas de insectos presentan un contenido elevado de proteína bruta (PB), que varía entre el 42 y 63%, comparable al de la harina de soja, comúnmente utilizada en la alimentación bovina. Esto la convierte en una fuente proteína viable para los rumiantes.
Los niveles de aminoácidos esenciales en las harinas de insectos son adecuados, aunque varían entre especies. Los expertos aseguran que esta variabilidad permite la posibilidad de ajustar las dietas de manera más precisa para satisfacer las necesidades específicas de los animales.
Las harinas de insectos contienen una alta concentración de ácido oleico y linoleico, superior a la proporcionada por el aceite de soja o el de girasol. Estos ácidos grasos son esenciales para la salud animal y pueden influir positivamente en la calidad de los productos derivados, como la leche y la carne.
De acuerdo con Castillo, Muiño, Benedito y Hernández, además de su valor nutritivo, las harinas de insectos contienen compuestos bioactivos de alto valor como péptidos con efectos inmunoestimulantes y antimicrobianos. Estos compuestos pueden mejorar la salud general de los animales y reducir la incidencia de enfermedades.
El componente lipídico de los insectos ofrece beneficios adicionales, principalmente por su alto contenido en ácidos grasos poliinsaturados. Estos ácidos grasos pueden reducir la producción de metano (CH4) en los rumiantes, un beneficio ambiental significativo.
La reducción de CH4 se logra mediante la disminución de la fermentación de la materia orgánica y la interrupción de la integridad de las membranas celulares de bacterias celulolíticas y protozoos, lo que reduce el hidrogeno disponible para los metanógenos, como lo exponen Castillo, Muiño, Benedito y Hernández.
Sin embargo, los expertos afirman que el empleo de herramientas como la harina de insectos, “ofrece amplias posibilidades en un entorno agropecuario cada vez más complicado. Aunque existen números estudios in vitro, es necesario comenzar a realizar estudios in vivo, valorando el momento productivo del rumiante y el tipo de insecto empleado, su composición y la cantidad suplementada”. (Lea en CONtexto ganadero: Harina de insectos, una alternativa para alimentación animal)
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