La solución para los problemas medioambientales no es acabar con la ganadería

Por: 
CONtexto ganadero
16 de Septiembre 2020
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El Ciat viene trabajando en el mejoramiento de forrajes tropicales porque es un factor determinante en la productividad y rentabilidad del hato ganadero. Foto: ccafs.cgiar.org

Uno de los aspectos comunes en los sistemas ganaderos es que son a base de forrajes naturales. En Colombia predomina el libre pastoreo con una suplementación estratégica en el sistema de lechería especializada, planteó Jacobo Arango, Científico senior del programa de forrajes tropicales del Ciat.

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Sin embargo, hay una dependencia muy alta a los forrajes tropicales que se caracterizan por una baja eficiencia marcada por una menor productividad y baja resiliencia a enfermedades y ambientes.

 

El Ciat tiene una estrategia que es reducir esa huella medioambiental y que vaya amarrada a mejorar la productividad. “La solución para acabar los problemas medioambientales no es acabar con la ganadería y para ello se sigue con la selección y mejoramiento de los forrajes tropicales”, afirmó el experto. (Lea: De la investigación a la práctica Ganadería Sostenible)

 

En el Ciat se tiene un banco de germoplasma con más de 44 mil accesiones que fueron recogidas alrededor del mundo y que está al servicio de los productores. De allí se sacan diversas variedades que se tratan de incluir a los diferentes sistemas de manera correcta.

 

Con Agrosavia se creó una red forrajera para Colombia donde de manera mancomunada las dos instituciones trabajan para poder desarrollar, evaluar y poner al servicio de los productores nuevas variedades.

 

En tal sentido, se están probando diferentes materiales en siete regiones con características diferentes a manera de investigación para encontrar materiales élites que  luego pueden ser probados en fincas de agricultores y ganaderos.

 

Se están desarrollando pasturas no solo para trópico bajo sino también materiales para trópico alto, leguminosas rastreras y arbustivas y algunos árboles que se pueden integrar a sistemas silvopastoriles. (Lea: Agricultura consciente, tema del Congreso Internacional Agropecuario en Expo Agrofuturo)

 

Hace dos años se liberó una pastura de Panicum máximum que es la cultivar sabanera que dio un buen comportamiento en toda la región de Córdoba, también se tiene una accesión avanzada de Brachiaria Brizantha que ha mostrado una respuesta muy importante para la región de la Orinoquía.

 

De igual manera, dijo, se tiene una leucaena que resiste PH más bajos y no es tan exigente en suelos, lo cual la hace ideal para sistemas silvopastoriles que reduce los gases efecto invernadero y aumenta la productividad de kilogramos de carne por hectárea al año.

 

Otro material es la avena altoandina que se usa principalmente para ensilaje y suplementación estratégica en épocas de baja disponibilidad de alimento.

 

En el caso del fitomejoramiento se tiene un material denominado cobra que sirve para corte y acarreo; otro que se llama talismán que resiste muy bien el sombrío de manera que puede acompañarse muy bien con árboles para sistemas silvopastoriles; y otro que es el Brachiaria híbrido camello que ayuda en las épocas secas. (Lea: Conozca la iniciativa latinoamericana para enfrentar el cambio climático)

 

Manifestó que el enfoque que ahora maneja el Ciat es el de romper la desconexión entre la investigación, sus resultados y la puesta en práctica por parte de los productores. El trabajo ahora es asociado a proyectos y eso permite hacer más extensión. Un ejemplo es una organización de ganadería sostenible en Villavicencio que tiene como propósito profesionalizar la ganadería en la Orinoquía haciendo asesoría técnica y financiera.

 

También se trabaja en un proyecto colaborativo con La Alquería con hijos de productores en un programa que se llama herederos de tradición ayudando para que sean técnicos agropecuarios y que sepan cómo enfrentar el cambio climático.

 

“Se puede ser sostenible como productor ganadero teniendo en cuenta las dimensiones ambientales, sociales y económicas”, aseguró Arango.

 

Desde lo ambiental es fundamental incluir árboles dentro de los sistemas productivos, también tener forrajes adaptados a las condiciones específicas de la zona y que pueden ayudar en la mitigación de Gases Efecto Invernadero (GEI). (Lea: Fertilización bioorgánica mejora calidad del suelo)

 

Se debe procurar que la comida para los animales se produzca en la finca, mantener un hato sano y estable, un buen manejo de praderas y mejor uso de la eficiencia energética lo cual se traduce en más carne o más leche en menor tiempo.

 

Explorar en productos diferenciados por ejemplo con sellos de calidad o de prácticas de medio ambiente.

 

El nitrógeno es el principal nutriente que contribuye al crecimiento de los forrajes con unos niveles de proteína cruda altos y que luego se va a reflejar en la carne y la leche, concluyó.