Los diferentes tipos de enterotoxemia en animales (parte 2)

Por: 
CONtexto ganadero
13 de Octubre 2020
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Las especies bovina, ovina y caprina pueden sufrir de enterotoxemias causadas por Clostridium perfringens. Foto: lacteoslatam.com

En la entrega anterior, citamos el trabajo del Dr. Francisco A. Uzal, quien explicó que existen cinco tipos de enterotoxemia ocasionada por Clostridium perfringens. A continuación, explicaremos cuáles son y a qué tipo de especies afectan, algunas de las cuales tienen incidencia en los humanos.

 

Enterotoxemia por C. perfringens tipo A

 

Esta produce enteritis necrótica en pollos y gangrena gaseosa en varias especies animales, incluyendo humanos, enfermedades han sido bien caracterizadas y en la que no hay duda del rol que juega este microorganismo en la etiología de ambas.

 

Sin embargo, en las enfermedades gastrointestinales de los rumiantes el rol es mucho menos claro y la poca información disponible sobre el papel que este tipo juega en las enfermedades digestivas del bovino, es a veces contradictoria, señaló Uzal.

 

Indicó que distintos autores discuten la patogenicidad de C. perfringens tipo A y hay quienes niegan la capacidad de este microorganismo de enfermedad. (Lea: Los diferentes tipos de enterotoxemia en animales (parte 1))

 

Al ser un habitante normal del intestino en la mayoría de los bovinos, su aislamiento en animales enfermos tiene poco o ningún significado diagnóstico, lo que representa un problema para establecer su posible rol en las enfermedades digestivas.

 

En ovinos, produce una enfermedad conocida como “enfermedad del cordero amarillo”, que se cree que es mediada por la toxina alfa de C. perfringens. Hasta el presente no se ha descripto una enfermedad equivalente a la enfermedad del cordero amarillo en bovinos.

 

 

Enterotoxemia por C. perfringens tipos B y C

 

C. perfringens tipo B y C producen enteritis necrótica en animales neonatos de varias especies, incluyendo bovinos, y ocasionalmente esta enfermedad se ve también en animales adultos de varias especies. (Lea: Conozca más sobre la enterotoxemia bovina)

 

Mientras que la enteritis necrótica por C. perfringens tipo C es relativamente común, la enterotoxemia por el tipo B es muchísimo más rara y la mayoría de los diagnósticos de esta enfermedad se limitan a países del Medio Oriente.

 

Las enfermedades producidas por el tipo C se caracterizan clínicamente por un rápido desarrollo que generalmente lleva a la muerte de los animales antes de las 24 horas. Los síntomas consisten en gritos, abdomen distendido y puede o no haber diarrea con sangre y trozos de mucosa.

 

En los casos de tipo B, algunos animales que sobreviven por varios días pueden presentar, además, encefalomalacia simétrica focal debido a la acción de la toxina épsilon, una enfermedad común en ovinos y cabras pero de menor ocurrencia en bovinos.

 

 

Enterotoxemia por C. perfringens tipo D

 

De acuerdo con el experto, esta es la forma de enterotoxemia más frecuentemente descrita en la mayor parte de las regiones de producción ovina y caprina del mundo. Pero aun cuando se han publicado algunos casos en bovinos, la enfermedad sigue siendo rara en esta especie.

 

La enterotoxemia tipo D se conoce como enterotoxemia, enfermedad del riñón pulposo o enfermedad de la sobrealimentación. Al igual que otros tipos de este microorganismo, el tipo D puede ser un habitante normal del intestino en un reducido porcentaje de ovinos, caprinos y bovinos.

 

Cuando este microorganismo está presente en el intestino de animales sanos, lo está en muy pequeña cantidad y produce toxinas que son eliminadas con los movimientos intestinales normales. (Lea: Conozca los 5 factores que producen diarrea en terneros)

 

Pero al producirse cambios bruscos como el paso a una dieta rica en carbohidratos fácilmente fermentables, prolifera produciendo enormes cantidades de toxinas que actúan sobre el epitelio intestinal y, a través de la circulación general, llegan a los órganos blanco (cerebro, riñones y pulmones).

 

En la mayoría de los casos, la muerte puede ocurrir, pero si los animales sobreviven lo suficiente, se produce necrosis del tejido cerebral, comúnmente denominado “malacia” y se observa la lesión conocida como encefalomalacia simétrica focal (ESF).

 

El edema cerebral y de pulmón y la ESF son responsables de los signos neurológicos y respiratorios característicos de la enfermedad. La forma más frecuente de la enfermedad es sobreaguda con muerte entre las 4 y 12 horas de iniciada, siendo los signos clínicos raramente observados.

 

 

Enterotoxemia por C. perfringens tipo E

 

Se han descrito casos de enfermedad en terneros y corderos asociados a este microorganismo, aunque su rol como agente productor de enterotoxemia en ovinos es aún discutido. Este tipo de C. perfringens produce la enterotoxemia del conejo, que se caracteriza por tiflocolitis hemorrágica.

 

 

Enterotoxemia/enteritis por C. difficile

 

Esta es una enfermedad emergente que afecta humanos, equinos y otras especies. En equinos produce enteritis y/o enterocolitis grave, caracterizada por necrosis de la mucosa con trombosis. C. difficile produce dos toxinas principales: A y B.

 

En bovinos, si bien el microorganismo se aísla con frecuencia del contenido intestinal, el significado de este hallazgo aún no ha sido determinado. El diagnostico se confirma por detección de cualquiera de estas toxinas en contenido intestinal y/o aislamiento del microorganismo, pues no es un habitante normal del intestino en equinos sanos.

 

 

Enterotoxemia por C. septicum

 

Esta enfermedad, también llamada abomasitis clostridial, braxy o bradsot, es producida por C. septicum y se la describe habitualmente en otoño e invierno en países o zonas frías. (Lea: Las enfermedades entéricas que afectan al ganado bovino)

 

Se han descrito casos en ovinos y, raramente, en bovinos. Se sugiere habitualmente que pastos helados son los predisponentes al lesionar la mucosa del abomaso y permitir el ingreso de esporas o formas vegetativas al organismo.

 

Sin embargo, el Doctor en Medicina Veterinaria manifestó que es difícil imaginarse que pastos helados puedan llegar aún congelados hasta el abomaso y no existen en la bibliografía trabajos experimentales sobre la patogenia de esta enfermedad.

 

El braxy tiene curso agudo y la sintomatología consiste en fiebre, dolor abdominal, depresión y muerte en menos de 24 horas. La lesión post-mortem más importante del braxy es la presencia de edema y úlceras en abomaso. El diagnóstico se confirma por la demostración de C. septicum en mucosa de abomaso.