Pequeñas explotaciones también pueden diversificar ingresos

Por: 
CONtexto ganadero
12 de Agosto 2022
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Granja integral
El modelo de granja integral es una opción para diversificar los ingresos en pequeñas fincas. Foto: Captura de pantalla

La Granja Integral San Miguel, en Suaza (Huila) es un modelo de lo que se puede hacer en un espacio pequeño diversificando la producción.

 

Todo pasa por alguna razón y en este caso la fórmula del éxito es la capacidad profesional. Al frente de dicho establecimiento se encuentra un administrador agroindustrial. Leonardo Castro y su familia han implementado cinco tipos de producciones, en dos hectáreas, contribuyendo al mismo tiempo a la conservación del medio ambiente.

 

Allí tiene ganadería bovina, porcicultura, avicultura, cultivos frutales y piscicultura, comenta Castro en una nota de La Finca de Hoy.

 

En la ganadería bovina se tienen animales en semi pastoreo donde se aplican principios de agroecología.

 

El área destinada a la ganadería es la más grande ya que corresponde a una hectárea de la finca y está dividida en seis potreros en los que se siembra pasto estrella. (Lea: Granja integral, un negocio con posibilidades de ingreso todo el tiempo)

 

La producción bovina a pequeña escala se logra hacer más productiva dentro de la granja manejando pastos resistentes a los veranos, implementando silvopastoreo de botón de oro y estableciendo allí mismo en los potreros los frutales.

 

También se tienen cultivadas algunas leguminosas que contribuyen a mejorar la calidad del alimento para el ganado y hace más productiva el área por metro cuadrado.

 

 

 

 

En la parte porcina se cuenta con 200 cerdos en ceba, 12 hembras de cría y su reproductor. El espacio dedicado a esta actividad es de 250 metros cuadrados divididos en cinco naves donde se ubican los cerdos de levante, de ceba y las hembras de cría.

 

Por otra parte, para la explotación piscícola que consta de un policultivo de tilapia, bocachico y cachama se tiene un estanque de 2.000 metros cuadrados en el que no interfiere ninguna de las otras especies animales

 

Los sistemas integrados en la producción de frutales constan de cultivos como limones y magos, entre otros.

 

 

Las medidas sanitarias

 

Incluir este tipo de producción pecuaria en la granja requirió de ciertas prácticas agroecológicas que permiten evitar los malos olores y la presencia de moscas que puedan afectar tanto a los operarios como a los mismos porcinos y a otros animales.

 

Por eso se realiza diariamente una aspersión con microorganismos eficientes que ayuda a controlar la población de patógenos en la materia orgánica, minimizando los riesgos o la afectación que puedan ocasionar bacterias dañinas. (Lea: Primera granja integral de Cundinamarca abre sus puertas)

 

Entre las medidas sanitarias que más ponen en práctica está la de evitar el contacto dentro de una misma especie en diferentes edades. Por eso antes de ingresar al área donde están los cerdos más pequeños, el operario debe realizar una desinfección de su equipo de trabajo. Primero ingresa donde están los animales pequeños y de último donde se encuentran los adultos.

 

De otro lado, aunque la producción avícola en la granja no es con fines comerciales sino de autoconsumo también se aplican medidas de control que comprenden el no permitir el ingreso de aves a las porquerizas y contar con un operario diferente al que realiza las labores con los cerdos para hacer la recolección de huevos.

 

 

¿Y cómo se maneja este granja?

 

De las pautas más importantes a seguir en la granja, la primera es tener un orden para el desarrollo de las actividades. Es así como lo primero es la actividad ganadera, después se sigue con la porcicultura porque cuando se hacen prácticas de ordeño se procura la mayor asepsia posible.(Lea: La ganadería y la sostenibilidad sí van de la mano: así es como lo hacen)

 

Entonces el operario llega y lo primero que hace es ordeñar a las vacas porque “llega limpio en su higiene personal requerida para hacer la estación de leche”, indicó Castro. Posteriormente va a otras actividades donde la carga de patógenos puede ser mayor pero igualmente el riesgo para los animales es menor.

 

Concluyó señalando que el pequeño productor no debe apostarle a un solo producto o sistema de producción sino buscar la integralidad.