Se deben establecer medidas que permitan la conservación del roble

Por: 
CONtexto ganadero
29 de Agosto 2018
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“El corredor de robles de Guantiva - La Rusia – Iguaque, preserva los ríos Suárez y Chicamocha”, dijo Andrés Avella Muñoz. Foto: Bioenciclopedia
Doctorado en Biología de la Universidad Nacional hace el llamado a proteger los robles y destaca su influencia ecológica. Destaca el corredor Guantiva - La Rusia – Iguaque como uno de los más grandes.
 
“Se deben establecer medidas de conservación y protección de las áreas en las que se establecen los árboles de robles, dados sus servicios ecosistémicos como fuentes de agua, suministro de polinizadores para los cultivos, conservación del suelo y oferta básica para las comunidades locales”.
 
Así lo manifestó Andrés Avella Muñoz, en su tesis de doctorado en Biología en la Universidad Nacional de Colombia, en la que destaca la importancia de este recurso forestal. (Lea: Más de 6 millones de hectáreas de bosque se han perdido en 20 años)
 
Avella subrayó que con 171 mil hectáreas, el corredor de conservación Guantiva - La Rusia – Iguaque, ubicado entre los departamentos de Santander y Boyacá, es una de las áreas de bosques de roble más extensa del país.
 
“Dicho corredor se debe al trabajo realizado por La Fundación Natura desde hace 10 años junto con comunidades locales e instituciones nacionales e internacionales”.
 
“El roble protege las principales fuentes de abastecimiento de agua potable para gran parte de la población de estos departamentos. De hecho es fundamental en la preservación de los ríos Suárez y Chicamocha”.
 
Tres tipos
 
De acuerdo con unperiodico.unal.edu.co, Avella Muñoz, es también coautor del libro Colombia diversidad biótica XV y considera que los robledales andinos se estructuran en tres subtipos:
 
El primero son los que se encuentran en la parte alta de las montañas, por encima de los 1.500 metros sobre el nivel del mar, el segundo son los de ambientes húmedos-templados, que suelen convivir con gran variedad de otras especies y el tercero son los robles puros, propios de bosques subandinos.
 
Avella tomó muestras en 100 parcelas de 500 a 1.000 metros cuadrados de superficie de distintas regiones del país, como el Corredor de Conservación Guantiva - La Rusia - Iguaque (GRI), al norte de la cordillera Oriental, entre Boyacá y Santander.
 
En ese estudio determinó que, “mientras los robledales de la parte alta de las cordilleras tienen en promedio 198 especies asociadas, con una preponderancia de robles equivalente al 58 %, la parte media o región subandina presentan 574 especies asociadas, con una proporción de robles equivalente al 26 %”. (Lea: Conozca las bondades del roble andino en sistemas silvopastoriles)
 
Reiteró que, “con una presencia equivalente al 50 % respecto a otras especies, los robledales negros (Colombobalanus excelsa), por ejemplo, son todavía un árbol muy representativo del paisaje de la Región Cafetera”.
 
Se refirió igualmente a los bosques del roble rosado (Quercus humboldtii). “Crecen de manera homogénea y son dominantes en zonas que van desde el trópico hasta el páramo, entre los 700 y los 3.400 msnm. Sus majestuosas alturas, que en algunos casos alcanzan hasta los 35 m y diámetros de hasta 1,5 m, evitan que pasen desapercibidos”.
 
“Estos son recursos que sirven para implementar estrategias de uso sostenido y mecanismos de restauración que garanticen su conservación”, puntualizó el doctorado. (Lea: Revelan los 10 departamentos con los mayores conflictos de suelos)