Conozca las bondades del roble andino en sistemas silvopastoriles

Por: 
CONtexto ganadero
01 de Marzo 2017
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El roble andino se puede usar en arreglos silvopastoriles como cerca viva o para dar sombra. Foto: sites.google.com.
Esta especie de árbol se encuentra casi que exclusivamente en Colombia y en una región de Panamá. Puede emplearse en arreglos de cercas vivas y bancos mixtos forrajeros.
 
El roble andino es un árbol de gran porte, de hasta de 40 metros de altura y 70 centímetros de diámetro, que forma bosques extensos llamados robledales en las montañas andinas.
 
Crece principalmente entre los 1.900 y los 3.500 metros sobre el nivel del mar, aunque se encuentra a elevaciones menores, entre 1.100 y 1.300 msnm, en el piedemonte amazónico del Caquetá y la serranía de San Lucas. (Crónica: Colegio enseña sobre sistemas silvopastoriles a bachilleres)
 
Es una especie casi exclusiva de Colombia, aunque también crece en el Darién panameño. El roble llegó hace 500 mil años, venido de los boques de México, país en donde hoy día se encuentra la mayor diversidad de robles con unas 130 especies.
 
El roble crece en suelos profundos, fértiles, húmedos y bien drenados. Prefiere los suelos arcillosos, con gruesas capas de material orgánico y pH entre 5,8 y 7. Puede crecer en áreas planas e inclinadas.
 
Andrés Zuluaga, coordinador general del proyecto Ganadería Colombiana Sostenible, GCS, señaló las bondades del roble, entre las que se encuentra la calidad de su madera, una de las más apreciadas, por lo que se teme que pueda desaparecer en algún momento. (Lea: Aprenda a mitigar la sequía con sistemas silvopastoriles)
 
“El roble es una especie vulnerable por su gran calidad de madera, buen tamaño y fuste. En términos generales, la gente ha presionado mucho la tala de estos árboles para diferentes usos, dado que es una especie valiosa y fina”, dijo.
 
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, UICN, catalogó esta especie como vulnerable. En Colombia, hay una zona conocida como el corredor del roble andino, en los departamentos de Santander y Boyacá, que es donde está más conservado el árbol.
 
Nosotros como proyecto de Ganadería Colombiana Sostenible estamos operando en esa región por el interés que tenemos en que se siga conservando, que se sigan incorporando estas especies a los bosques y a los potreros. En los viveros que tenemos en la región estamos tratando de reproducir roble andino para proveer a los ganaderos que hacen parte del proyecto”, agregó.
 
Para los arreglos silvopastoriles, puede emplearse de 4 formas (Lea: Finca colombiana es modelo internacional en sistemas silvopastoriles):
  1. En primer lugar, se siembran como árboles dispersos en potreros a una distancia mínima de 25 metros. Los robles se establecen en rotación con cultivos agrícolas conservando los árboles adultos presentes.
  2. También sirven como cercas vivas y cortinas rompevientos. Para cerca viva, se coloca un roble cada 10 metros, intercalados con arbustos como botón de oro y sauco. Para cortinas rompevientos se ponen 2 hileras de eucaliptos de 2 a 3 metros, intercalados con robles y arbustos forrajeros.
  3. Restauran áreas degradadas si se siembran plántulas o se hace un manejo de la regeneración del roble andino, sin un patrón geométrico definido pero en alta densidad.
  4. Finalmente, pueden hacerse bancos forajerros mixtos para corte y acarreo, con plantas como surcos de morera, ramio y botón de oro y sombrío del roble en hileras.
En todos los casos se recomienda utilizar cercas eléctricas para proteger a los árboles del ganado. También se aconseja no poner los alambres sobre el tronco de los robles cuando se quiera usar como cerca viva, y si se quiere restaurar un área degradada, es importante conservar los árboles nativos.
 
Los ganaderos ni siquiera saben muchos elementos valiosos que hay en su contexto. En su zona tienen este tipo de ecosistemas, entonces vemos la importancia de que los productores reconozcan todas las bondades que tiene en su región”, anotó Zualaga.