Enseñan a las vacas a ir al baño para reducir la contaminación por amoníaco

Por: 
CONtexto ganadero
15 de Septiembre 2021
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En un trabajo experimental en Alemania se le enseñó a las vacas a ir al baño con el fin de reducir la contaminación en la finca y ahora el objetivo es empezar a probar de manera masiva este trabajo. Foto: lavanguardia.com

En una granja en Alemania le enseñaron a las vacas a “ir al baño” para contribuir de esta manera a una mayor contaminación.

 

Así lo informó la agencia EFE, que señaló que aunque el amoníaco de los desechos de las vacas no contribuye directamente al cambio climático, cuando se filtra en el suelo se convierte en óxido nitroso, el tercer gas de efecto invernadero más contaminante.

 

Por eso, para evitar que se acumulen y propaguen por el suelo los residuos de los desechos de las vacas, heces y orina que combinados generan amoníaco, un gas que contamina el suelo y los cursos de agua locales, se les enseñó a las vacas a ir al baño.

 

El amoníaco producido en los desechos de las vacas no contribuye directamente al cambio climático, pero cuando se filtra en el suelo los microbios lo convierten en óxido nitroso, el tercer gas de efecto invernadero más importante después del metano y el dióxido de carbono. (Lea: Aspectos a tener en cuenta sobre la eliminación de heces y orina)

 

La idea es de un equipo internacional de investigadores del Instituto de Investigación de Biología de Animales de Granja (FBN) en Alemania y de la Universidad de Auckland (Nueva Zelanda) y los detalles se publicaron en la revista Current Biology.

 

El estudio ha demostrado que las vacas pueden ser entrenadas para ir al baño, lo que permite recoger y tratar los desechos, mantener el establo limpio, reducir la contaminación del aire y crear granjas más abiertas y respetuosas con los animales.

 

"Normalmente se asume que el ganado no es capaz de controlar la defecación o la micción, pero el ganado, como muchos otros animales es bastante inteligente y puede aprender mucho. ¿Por qué no van a poder aprender a usar el retrete?", plantea Jan Langbein, psicólogo animal del FBN y autor principal del estudio.

 

En la primera fase del proyecto, se colocó una letrina cerrada para poder completar el entrenamiento del ganado. Así, se enviaba a los animales hacia la letrina y, cada vez que orinaban en el espacio correcto, se les daba una recompensa dulce en forma de cebada triturada o una mezcla de electrolitos, aprendiendo que solo obtenían su recompensa si orinaban en el lugar indicado.

 

“La psicología del comportamiento nos dice que es probable que un comportamiento se repita si va seguido de una recompensa o "reforzador". Así es como entrenamos a un perro para que venga cuando lo llaman”, comentan Douglas Elliffe y Lindsay Matthews, especialistas del departamento de Psicología de la Universidad de Auckland y participantes en el proyecto. (Lea: Aspersor estercolero, opción para darle buen uso a los desechos)

 

“Entonces, si queremos fomentar un comportamiento en particular, como orinar en un lugar en particular, debemos reforzar ese comportamiento. Para nuestro proyecto, aplicamos esta idea de la misma manera que para los niños que enseñan a ir al baño”.

 

Además, los investigadores idearon una manera de incentivar a los terneros a utilizar el baño. Según Langbein, primero optaron por audífonos internos, pero fueron descartados por el desagradable sonido que producían para los animales. Por suerte, se dieron cuenta que solo con lanzarles un chorrito de agua conseguían el resultado deseado.

 

Los terneros recibieron solo 15 días de entrenamiento y la mayoría aprendió el conjunto completo de habilidades con 20 a 25 micciones, que es más rápido que el tiempo de entrenamiento para ir al baño para niños de tres y cuatro años. Así, se descubrieron dos cosas importantes: que el ganado puede aprender a controlar su micción, y que pueden a su vez aprender a orinar en el lugar correcto.

 

A las pocas semanas, los investigadores habían entrenado a once de las dieciséis terneras de la granja que, sorprendentemente, mostraron un nivel de rendimiento comparable al de los niños y superior al de los niños muy pequeños.

 

Ahora que los investigadores saben cómo entrenar a las vacas para que hagan sus necesidades, quieren trasladar sus resultados a granjas reales y explotaciones ganaderas con el ánimo de que "en unos años todas las vacas vayan al baño", concluye Langbein.