¿Por qué no ha sido posible erradicar el ‘mal de la vaca loca’?

Por: 
CONtexto ganadero
28 de Abril 2015
compartir
mal de vaca loca
La patología sigue dando de qué hablar. Foto: Tomada de alteatequieroverde.wordpress.com
En 2015 se han presentado casos de Encefalopatía Espongiforme Bovina, EEB, enfermedad conocida como ‘mal de la vaca loca’, en Canadá, Noruega y Rumania. En 2014, se reportó en Portugal y hubo un registro atípico en Brasil.
 
Suramérica tiene un escudo protector sanitario que ha surtido efecto positivo y le ha permitido evitar que se reporten casos de la patología. Colombia, por su parte, goza del mayor reconocimiento que existe relacionado con la enfermedad al contar con la certificación de país de riesgo insignificante para la EEB, otorgada por la Organización Mundial de Sanidad Animal, OIE.
 
Pero, ¿a qué se debe que eventualmente se presenten casos de esta patología zoonótica en distintos lugares del mundo?
 
Ismael Zúñiga, subgerente de salud y bienestar animal de la Federación Colombiana de Ganaderos, Fedegán, y el Fondo Nacional del Ganado, FNG, explicó que la enfermedad consiste en una “evolución crónica y degenerativa del sistema nervioso que termina en la muerte del animal”. (Lea: Reaparece 'mal de lavaca loca' en Alemania, Colombia sigue inmune)
 
Esa evolución tarda varios años. Se ha sabido que puede llevar más de 5 años su incubación y por tal motivo se presenta solo en animales adultos. Es decir, que un bovino joven puede adquirirla sin que el ganadero lo sepa.
 
William Monroy, líder nacional del programa de Prevención y Vigilancia de Encefalopatía Espongiforme Bovina, EEB, del Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, manifestó que “no se conoce un diagnóstico en vivo sino post mortem de la enfermedad en el animal”, una vez se busca el prión en los bovinos muertos. En ese sentido, el mal de la ‘vaca loca’ no es prevenible y no posee biológico que la ataque.
 
 Sin embargo, en Europa y América se previene la enfermedad mediante la prohibición del uso de harinas hechas con proteínas de origen animal en la dieta de los rumiantes por el riesgo de que estén contaminadas con el prión. Colombia obedece a esa exigencia y además restringe la importación de bovinos y productos de riesgo provenientes de países afectados con la EEB.
 
La prohibición de harinas o concentrados con proteína animal, ya sea carne o huesos, en la dieta de los semovientes, se debe a que en estos suplementos se encuentra el microorganismo prión causante principal de la patología. (Lea: Posible caso de 'vacas locas' en Brasil, oportunidad de exportación para Colombia
 
La enfermedad se transmite por la alimentación de los animales que reciben suplementos contaminados con el prión que no es una bacteria, ni un virus ni un hongo. Se trata de una proteína que entra al alimento”, especificó Monroy.
 
De esta forma, cabe recordar que los países europeos, donde se reporta alta incidencia del ‘mal de vaca loca’, se proporcionan altas dosis de concentrado a los bovinos, y por ello la facilidad de adquirir el agente transmisor.
 
Adicionalmente, siempre será importante el esfuerzo de los países por controlar la patología animal que, si no se maneja de forma adecuada, puede contagiar a los humanos.(Lea: Mal de la vaca loca pasó por Europa y Suramérica en este semestre)
 
De acuerdo con el líder nacional del programa de Prevención y Vigilancia de la EEB del ICA, hay 3 estatus referentes a la incidencia de la enfermedad en el mundo. Uno de ellos es el riesgo indeterminado atribuido a países que “no hacen nada por vigilar la enfermedad”, señaló Monroy, que indicó que hay otros estados en los que existe un riesgo controlado, los cuales hacen algunas tareas para tal fin pero no han sido certificados por la OIE; y, por último, un número reducido, que no pasa de 30, que disponen del aval de riesgo insignificante, entre esos Colombia.
 
Los animales con ‘mal de vaca loca’, después de presentar síntomas nerviosos, tambaleos, temblores, pérdidas de peso y de producción de leche, mueren.