Satélites y 'drones', los nuevos amigos de los viñedos y del vino

Por: 
AFP y CONtexto ganadero
12 de Septiembre 2014
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drones vinos
Un 'drone' sobrevuela los viñedos del 'chateau' Pape Clement, del vinicultor bordelés Bernard Magrez, en Pessac (suroeste de Francia), el 9 de septiembre de 2014. Foto: AFP / Jean Pierre Muller.
Las tecnologías con satélites y los aviones teleguiados ('drones') permiten realizar mapas del vigor de las cepas de los grandes vinos de Burdeos (suroeste de Francia), ayudando a realizar las vendimias en el momento óptimo.
 
Esos mapas, que señalan exclusivamente la actividad clorofílica de las hojas de las viñas, se han convertido en indicadores precisos, indispensables para algunos grandes vinos de Burdeos. Sus aplicaciones son múltiples y preciosas: gestión de la fertilización en primavera, mantenimiento de los suelos y tala durante el invierno, así como para la cosecha de las uvas en otoño.
 
Desde hace un año, en el Château Malartic-Lagravière, en el caso de la denominación Pessac-Léognan, las fotos tomadas desde un helicóptero, "caras y complicadas", fueron reemplazadas por las imágenes tomadas vía satélite. "Eso nos permite ver el vigor de la viña en una evolución anual", expresa el director de ese gran 'cru classé', Jean-Jacques Bonnie. (Lea: Diagnósticos de salud agrícola son posibles gracias a drone)
 
Los satélites Spot-5 y Formosat-2, utilizados para tomar imágenes con técnica infrarroja, solo pueden funcionar cuando no hay nubes en el cielo. Este sistema, llamado
Oenoview, fue elaborado hace cuatro años por el grupo EADS Astrium y el Instituto Cooperativo del Vino (ICV), que vende productos y servicios a la filial vitícola y vinícola.
 
EADS se inspiró en la experiencia de un sistema similar destinado a los cereales, utilizado desde 1996.
 
Los 'drones', más precisos y menos complejos, también ayudan a los viticultores, suministrando fotos infrarrojas que, después de ser sometidas a un tratamiento informático, establecen un mapa del vigor del viñedo. 
 
Según Henri Borreill, presidente fundador de la empresa de aviones teleguiados Exametrics, que trata de imponerse en ese naciente mercado, el drone ofrece la ventaja sobre el satélite de "diferenciar entre la viña y las hierbas que crecen en las plantaciones".
 
Trabajo de precisión
 
El mapa infrarrojo que resultará de esas fotografías ayudará a determinar la madurez óptima de las uvas, y por lo tanto a decidir, si fuere necesario, aplazar las cosechas. En el Château Pape-Clément, un gran 'cru classé' de Graves, propiedad de los viñedos Bernard Magrez, se acerca el momento de la cosecha. De pie en medio de los viñedos, Henri Borreill hace volar su 'drone' de cuatro hélices, equipado con un aparato fotográfico, sobre las parcelas cuyo vigor quiere analizar. Después de los ensayos lanzados el verano pasado, el magnate bordelés fue el primero que compró, en febrero, su propio avión teledirigido, llamado 'Hacia la excelencia'.
 
Sin embargo, el 'drone' no puede hacerlo todo, reconocen los vinicultores. Los análisis en laboratorio y la degustación siguen siendo fundamentales. (Lea: Presentan dos mini-drones pilotados por smartphone)
 
Además de las cosechas, las imágenes tomadas por los aviones sin piloto durante todo el año permiten "adaptar nuestro trabajo en forma cotidiana", ya que actualmente "todas las tareas llevadas a cabo se inspiran en los mapas vigentes", explicó Jeanne Lacombe, directora de Pape-Clément.
 
"Visto desde el cielo, tenemos una unidad de trabajo más pequeña, ya que subdividimos nuestras parcelas, detectando por lo tanto variables entre ellas", afirmó, destacando un "trabajo de precisión".