Alarma por nivel de contaminación de algunos ríos en Santander

Por: 
CONtexto Ganadero
28 de Marzo 2017
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Expertos señalan que a algunos afluentes de Santander no solo van a parar las aguas lluvias sino las negras y descargas clandestinas de sustancias y residuos de ciertas industrias. Foto: www.ipc.org.co
El nivel de contaminación de diferentes afluentes del departamento tiene alarmados a ambientalistas, autoridades y miembros de los diferentes sectores productivos. Los ríos de Oro y Frío son los que se encuentran en una situación más delicada.
 
Expertos señalan que a los afluentes no solo van a parar las aguas lluvias sino las negras y descargas clandestinas de sustancias y residuos de algunas industrias.
 
Jaime Clavijo Picón, director ejecutivo de la Federación de Ganaderos de Santander, Fedegasán, expuso que este es un tema al que toda la comunidad debe prestarle mucha atención debido a su gravedad. (Lea: Ganadería puede contribuir a la conservación de fuentes hídricas)
 
Explicó que para entender la problemática hay que conocer el contexto y la realidad que se vive en la región.
 
De acuerdo con Clavijo, en un punto de su recorrido los ríos de Oro y Frío terminan convirtiéndose en el Lebrija, el cual a su vez desemboca en unas ciénagas que van a parar al Magdalena.
 
En ese sentido, indicó que en cada etapa del recorrido las condiciones del agua son diferentes. La contaminación más directa y visible proviene de los centros urbanos del área metropolitana, es decir, Piedecuesta, Girón y una parte de Floridablanca.
 
El líder gremial precisó que las aguas del río de Oro como tal son el equivalente al río Bogotá y agregó que las personas de la región con toda evidencia saben que ese líquido no es apto para el consumo humano, ni mucho menos para el animal. (Crónica: La finca ganadera que contribuye a la conservación de los páramos)
 
 “Dudo que una persona con sus 5 sentidos utilice esas aguas para el consumo de su ganado porque de forma inmediata afectaría la salud de sus animales, aunque hoy en día se ve de todo”, aseveró.  
 
Partiendo de lo anterior, señaló que no sería extraño que algunos pobladores hicieran uso de esas aguas para regar cultivos y para darles de beber a sus animales.
 
Aclaró que en la medida en que el curso de los ríos sigue se van sumando otras vertientes hasta llegar al río Lebrija, ya en este punto y debido a que el volumen de agua es mucho mayor se podría decir que la contaminación se disipa un poco.
 
Luis Ernesto Lozano, ganadero de la región, sostuvo que todo aquel que toma la decisión de contaminar las aguas es una persona que no tiene sentido pertenencia, no respeta los recursos y solo le importa su bienestar personal.
 
Todos conocemos el nivel de contaminación de esos ríos. Si un productor sabe eso y permite que su ganado bebe agua de allí es un completo irresponsable”, afirmó. (Lea: Sistemas silvopastoriles ayudan a conservación del agua)
 
Anotó que esta problemática se debe a la falta de cultura de muchos ciudadanos y a la imprudencia de algunas industrias.
 
Las recomendaciones para los ganaderos es que eviten el uso de las aguas del río de Oro y algunas partes del río Frío porque se encuentran sumamente contaminadas por diferentes agentes, como materias fecales y químicos.
 
Vale la pena resaltar que lo ideal es no permitir que el ganado vaya al agua del río, independientemente de si esta se encuentra contaminada o no pues esto no va a permitir un manejo eficiente.
 
El finquero debe propender por el cuidado de las fuentes hídricas y la vegetación que protege la margen de los ríos. (Lea: Con ganadería sostenible se puede contribuir a la conservación del agua)
 
Por su parte, debe procurar contar con nacimientos de agua limpia en la finca, como pozos profundos o jagüeyes y realizar estudios de la calidad del líquido.