La finca ganadera que contribuye a la conservación de los páramos

Por: 
Pedro Fonseca
14 de Marzo 2016
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La fundación Bosque Nativo El Hatillo es un ejemplo de que la ganadería contribuye al cuidado del medio ambiente. Foto: Jorge La Rotta
La Fundación Bosque Nativo El Hatillo, ubicada en Suesca, es un claro ejemplo que la ganadería puede contribuir a la conservación del medio ambiente, cuando se hace un manejo adecuado y se prioriza el bienestar de todos los seres vivos.
 
Esta finca está ubicada en la vereda El Hatillo, a 6.2 km del casco urbano del municipio ubicado en Cundinamarca. Su propietario es Jorge La Rotta Gálvez, un antiguo ganadero que adquirió el terreno hace 36 años, motivado por el interés de proteger las 40 fanegadas del bosque nativo andino alto.
 
Escuche las declaraciones del propietario de la finca
 
Al principio, La Rotta destinó los potreros para mantener algunas vacas que produjeran leche, hasta que llegó un momento en el que cambió el “chip” y se dedicó a la conservación y protección del ecosistema. (Lea: Finca La Pintura: así pasó de la ganadería tradicional a la ecológica)
 
Eso lo motivó a crear la Fundación Bosque Nativo El Hatillo, con el propósito de aprovechar de forma sostenible los recursos del ecosistema. Sin embargo, su contacto con la ganadería no terminó allí.
 
La ganadería
 
Hace 15 años conoció a Rosa Amalia Gutiérrez Quintero, una productora lechera de Suesca. Ambos acordaron que ella explotaría el terreno para alimentar a sus bovinos, a cambio de liderar los recorridos del bosque, impartiendo su amplio conocimiento de las especies vegetales y animales que lo pueblan.
 
Aunque a Gutiérrez no le gusta revelar el número de bovinos que tiene, el dueño del predio señaló que tradicionalmente se han manejado entre 14 y 16 animales. Agregó que están en buen estado debido a que se alimentan de los nutritivos pastos que crecen en la zona, y a la rotación de praderas.
 
Uno no puede sobrecargar el terreno, porque se endurece por la pisada del ganado. Lo que hay que hacer es aprovechar los subproductos que generan, por ejemplo el estiércol, que sirve como abono. Entonces el bosque no se afecta en ningún momento”, aseguró La Rotta.
 
Por ejemplo, la dueña del ganado concentra las vacas en un espacio cerrado donde hacen un pequeño recorrido, para que no deterioren todo el terreno. También se ven favorecidos porque están en zona de ladera, porque el agua permea el suelo y evita que se compacte.
 
A pesar de que está dedicado exclusivamente a la fundación y no se dedica a la actividad ganadera,el director participa de las capacitaciones y de las reuniones con su compañera, quien hace parte de la Cooperativa Integral Agropecuaria, Cooagrolas.
 
Gracias a la cooperativa, tanto La Rotta como Gutiérrez han aprendido a implementar las Buenas Prácticas Ganaderas, BPG, haciendo un adecuado manejo de la finca, de los animales y del bosque.
 
De igual manera, el papel que ha jugado la asociación en la vereda es muy importante para todos, en especial para La Rotta y Gutiérrez. Ambos asisten a charlas organizadas por el gremio, y muchas veces prestan el auditorio que hay en la fundación para que allí se lleven a cabo las reuniones.
 
Tener vacas es buen negocio. Lo que pasa es que se debe incentivar a hacer las cosas bien, apostándole al mejoramiento genético, aplicando las prácticas de higiene”, sostuvo La Rotta. (Lea: Los 3 ejes para desarrollar una ganadería ecológica eficiente)
 
Agregó que lo que hace falta es un manejo adecuado, de todo lo que comprende una explotación ganadera: el suelo, los pastos, los animales, entre otros. Según él, la actividad pecuaria no tiene por qué ser nociva para el medio ambiente.
 
 “Argumentan que es malo tener vacas porque compactan el terreno y se incrementan el gas metano. ¿Y entonces qué hace el resto del mundo que tiene más vacas que en Colombia, con un hato ganadero que no progresa?”, manifestó La Rotta.
 
El bosque
 
El terreno del bosque está completamente separado de los prados destinados para la ganadería. La fundación trabaja en un proyecto sustentable y ecoturístico para sensibilizar y educar en la conservación del ecosistema.
 
Pretenden promover la cultura y la formación de personas en el concepto ambiental y ecológico, generando un espacio de recreación y ecoturismo. (Reportaje: Los 3 ejes para desarrollar una ganadería ecológica eficiente)
 
Dentro de los servicios que ofrece la fundación, están las caminatas educativas ambientales, jornadas de sensibilización con posibilidad de hacer camping, y talleres de recuperación del medio ambiente.
 
Las caminatas son dirigidas por Gutiérrez Quintero. Los visitantes pueden decidir la duración de la caminata, que puede ser de 1, 2 o 3 horas. “Tenemos plantas medicinales, árboles maderables, especies nativas de pájaros, zorros gatunos y perrunos, toda clase de animales que habitan en el páramo”, declaró.
 
En primer lugar, dicta una charla informativa sobre los senderos a recorrer, así como de las especies vegetales y animales nativos. Se organizan grupos con un promedio de 20 participantes. Son alrededor de 6 km de caminos de diferente longitud y dificultad, que los visitantes pueden escoger de acuerdo a sus interés y al tiempo que hayan determinado.
 
Nosotros estamos protegiendo la fauna y la flora porque de nuestro bosque se alimenta el río Suárez, y un poco el río Bogotá”, afirmó Gutiérrez. (Galería: Fincas Ecológicas: De moda a tendencia)
 
La fundación cuenta con 6.000 m2 para camping, y una aula ambiental, como ellos la llaman, para dictar los charlas de sensibilización en la conservación del medio ambiente. En estas instalaciones también se reúnen los afiliados a la cooperativa Cooagrolas, donde reciben conferencias y capacitaciones en BPG.
 
También hacen recorridos por los entornos de la finca, en sitios conocidos como la Laguna de Suesca, las aguas termales, el río Bogotá y las Rocas de Suesca.
 
Rosa Gutiérrez se precia del conocimiento que tiene del lugar, pues ella es oriunda del municipio y aprendió de sus padres todo lo que tiene que ver con las plantas y los animales de la zona.
 
Muchos biólogos y expertos del Jardín Botánico vinieron y se dieron cuenta de lo que yo sé es la verdad. Entonces tuvimos la iniciativa de hacer los recorridos porque aquí no estamos diciendo lo que no es, yo digo lo que sé y para qué sirven las plantas medicinales, por ejemplo”, expresó la ganadera.
 
Para mayor información sobre los servicios de la fundación, puede llamar al (+1) 6243561, al 3134953861 o 3157658814, o escribir al mail  [email protected].