Ganadería en sabana inundable sin deteriorar el entorno: objetivo en Casanare

Por: 
CONtexto Ganadero
13 de Abril 2015
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Sabana inundable
Una sana convivencia entre ganadería y los ecosistemas propios de la sabana, sin que se vean afectados, es el objeto de la investigación. Foto: Gobernación del Casanare.
La Secretaría de Agricultura, dio inicio a una investigación que le apunta a encontrar alternativas para hacer uso de forma sostenible de los ecosistemas propios de la región para la explotación pecuaria. Sistemas silvopastoriles y pasturas introducidas, algunas de las opciones. 
 
Con el objetivo de hallar alternativas que permitan hacer uso de las sabanas inundables del Casanare para la ganadería, sin que se presente un deterioro de los recursos que se encuentran en el entorno, la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente, dio inicio a una investigación en el departamento la cual contará con la participación de entidades ambientales y estatales. (Lea: Sabanas inundables: ecosistemas con alto potencial ganadero)
 
El Fondo Mundial para la Naturaleza, WWF (por sus siglas en inglés); la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria, Corpoica; los centros universitarios de Casanare y la Fundación Canaguaros, entre otras, son algunas de las instituciones que ya se vincularon con la iniciativa que le apunta a que la actividad pecuaria siga desarrollándose en las zonas de inundación sin que se vean afectados los esteros, madreviejas y morichales, indispensables para la regulación del sistema hídrico.
 
A través de un comunicado de prensa, Alexy Duarte, jefe de la cartera agropecuaria, señaló que el gobierno departamental le apuesta a encontrar una propuesta técnica que ayude a mejorar y mantener a futuro la ganadería tradicional, basada en la oferta natural de pastos nativos, con rotación de potreros divididos con cerca eléctrica y el incremento en biomasa con cultivos forrajeros en las banquetas.
 
“De esta manera se pretende evitar la transformación de la sabana natural a otros sistemas productivos que empobrecen los bienes y servicios ambientales ofertados por esta y a su vez incrementar la rentabilidad del sistema ganadero”, precisa un texto divulgado por la Gobernación del Casanare.  (Lea:Casanare no quiere repetir errores del pasado en materia ambiental)
 
Ante la iniciativa, Hugoberto Huertas, profesional de la Federación Colombiana de Ganaderos, Fedegán-FNG, en materia de Gestión de Proyectos Estratégicos para Casanare, aseguró que una alternativa viable para que la producción pecuaria siga en las sabanas inundables es apostarle a los sistemas silvopastoriles y destinar pequeñas áreas para sembrar pasturas introducidas.
 
“Algunas innovaciones que pueden funcionar sin alterar las condiciones naturales son, por ejemplo, una proporción de pasto introducido y unos modelos de silvopastoreo tipo mata de monte para el sombrío porque es muy escaso. Además de eso, es necesario apostarle a las prácticas de regulación de agua y los pozos profundos, ya que en temporada invernal todo se anega, pero cuando hay verano es muy fuerte y el recurso escasea”, expuso Huertas.
 
El funcionario del gremio anotó que una de las desventajas de que se lleve a cabo la ganadería en las zonas de sabana es el poco volumen de forraje, razón para que haya una ganadería extensiva. Incluso sostuvo que no hay muchas pasturas para introducir porque falta investigación en las condiciones de sabana inundable. (Lea: Sabana del Casanare sufriría las consecuencias de El Niño)
 
Alejandra Rueda Zárate, investigadora de Instituto Geográfico Agustín Codazzi, analizó las dinámicas agroindustriales de la región. Sostuvo que es necesario aprovechar mejor la ganadería que está en las zonas inundables de la Orinoquía.
 
“Con las nuevas dinámicas observadas y esperadas para esta extensa zona de la altillanura, la ganadería  deberá experimentar profundos cambios técnicos, organizacionales e industriales, pero también tendrá que ceder espacios a otras producciones con mayor ventaja natural como, por ejemplo, las forestales en las zonas de serranía. Ejercicios experimentales han podido validar como mientras en un esquema tradicional de explotación típico de la altillanura se obtienen 128 Kg/ha/año de carne, ese quantum puede desplazarse hasta casi 600 kg mediante modificaciones manejables en los sistemas de alimentación”, concluyó Rueda Zárate.