Sacrificio clandestino, un problema de nunca acabar

Por: 
CONtexto Ganadero
07 de Julio 2014
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sacrificio clandestino
En varias regiones la problemática parece no acabar, mientras que en algunas capitales le apuestan por certificar a los expendios para asegurar el origen de la carne. Foto: sipse.com.
En poblaciones como Colombia y Villavieja en Huila; y Planeta Rica, en Córdoba, siguen proliferando sitios dedicados al beneficio de reses sin ningún control. En Nariño le apuestan a la certificación de los expendios, para contrarrestar este delito.
 
El sacrificio clandestino sigue siendo un dolor de cabeza en diversos municipios de la geografía nacional. En algunas poblaciones las autoridades trabajan para detener a quienes se dedican a 'pelar' vacas como se dice popularmente, en otras el esfuerzo es insufiente y los sitios dedicados a esta práctica ilegal en lugar de disminuir parecen multiplicarse. (Lea: Sacrificio clandestino preocupa a ganaderos de Santander)
 
Este diario conoció que en Huila, específicamente en el municipio de La Plata, la Policía y la secretaría de Salud de la población le vienen haciendo un fuerte monitoreo a la carne que llega a los expendios. A los dueños de los establecimientos se les está exigiendo presentar las facturas del lugar en el que se llevó a cabo el beneficio del ganado que allí se comercializa, con el propósito de velar por la salubridad y seguridad de los plateños.
 
Lo mismo viene ocurriendo en Teruel, donde hay voluntad política para combatir este delito. Sin embargo, los problemas se vienen presentando en el norte de Huila, especialmente en Villavieja y Colombia, poblaciones que no están llevando las reses para que sean faenadas en la planta de Ceagrodex, ubicada en Neiva. (Lea: Cruzada contra el sacrificio clandestino se adelanta en Florencia)
 
“El sacrificio no lo están haciendo en el frigorífico autorizado, pero la gente de la zona no ha dejado de consumir carne, entonces el producto proviene del sacrificio clandestino”, reseñó una fuente cercana a este diario en la región.
 
Lo mismo viene ocurriendo en Planeta Rica, Córdoba, ya que según información revelada por un habitante de la población, la única carne que proviene de la planta de Cauca, ubicada en Caucasia, es la que se comercializa en supermercados como Olímpica, porque el resto llega de centros ilegales e improvisados en donde hay mortandad de vacas sin ningún control. (Lea: Para evitar el sacrificio clandestino se necesita apoyo de los alcaldes)
 
“En Pamplona, una vereda cercana al casco urbano del municipio, aprovechan cualquier espacio para proceder a beneficiar una res. Según pude averiguar, ese proceso lo hacen los fines de semana, pero en los corregimientos es más constante y allí no hay ningún control por parte de los entes sanitarios”, señaló la persona consultada por CONtexto Ganadero, quien reservó su nombre por seguridad.
 
Pasto le apunta a certificar los expendios
 
Ante la escasez de mecanismos que permitan una lucha más eficiente contra quienes dedican a este delito, la administración del Frigorífico Jongovito, Frigovito, ubicado en la capital nariñense, le apostó a certificar algunos expendios de la ciudad, con el fin de asegurarle al consumidor final que la carne que adquiría allí provenía del centro de sacrificio y era 100 % segura. (Lea: Evitan que continúe sacrificio ilegal e insalubre en Guaduas)
 
“No fue un proceso sencillo porque a las secretarías de Salud no les gustó que nosotros ejecutáramos ese proyecto, pero ha sido exitoso, ya que las famas certificadas tienen una bandera que los avala, les comprobamos las condiciones sanitarias y de salubridad del lugar, además de la preservación de la cadena de frío, pasos que aseguraban que el producto iba a ser vendido en óptimas condiciones”, le contó a este diario Carlos Serrano, gerente de Frigovitosa.
 
El llamado es para que los clientes antes de comprar la carne se tomen el tiempo de observarla, la toquen si es posible, puedan notar si está pegajosa, presenta algún tipo de mal olor; recomendaciones que le permitirán adquirir un artículo de buena calidad y evitar riesgos de salud para quien la consuma. (Lea: En Achí, expendedores protestan por no tener donde sacrificar)